27 de enero de 2012
alcalorpolitico.com
Como administrador, el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán puede ser muy cuestionado, pero como operador político nadie le puede regatear su bien ganado mérito al ex mandatario veracruzano.
Y es que, aprovechándose de la circunstancia en la que le tocó ejercer el poder –pues con excepción de Miguel Alemán Velasco, todos los demás antecesores debieron gobernar sometidos a la directriz de los Presidentes de la República emanados del PRI–, hasta ahora Herrera Beltrán ha sido el único gobernante de Veracruz que ha logrado imponer sucesor.
En 1974, Rafael Murillo Vidal estuvo a punto de lograrlo en la persona de su subsecretario de Gobierno, Manuel Carbonell de la Hoz –aparentemente con el visto bueno del Presidente en turno, Luis Echeverría Álvarez–, pero la férrea oposición del tuxpeño Jesús Reyes Heroles, a la sazón dirigente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, la fugaz precandidatura del compadre de don Fernando Gutiérrez Barrios se vino abajo en menos de 48 horas.
Alemán Velasco, quien los últimos cuatro años de su administración los ejerció bajo la Presidencia del panista Vicente Fox –el primer mandatario mexicano surgido de la oposición–, también le quiso heredar la gubernatura a uno de sus más allegados, pero precisamente el senador Fidel Herrera maniobró y presionó para arrebatarle al grupo alemanista la nominación del PRI.
Y ya como gobernador, Herrera Beltrán se erigió en el líder y jefe nato del partido tricolor. Durante los seis años de su administración desfilaron cinco dirigentes priistas: Edel Álvarez Peña, Ricardo Landa Cano, José Francisco Yunes Zorrilla, Jorge Carvallo Delfín y cerró Ranulfo Márquez Hernández.
Con excepción de Álvarez Peña, quien fue impuesto directamente por Roberto Madrazo Pintado, ex dirigente del CEN del PRI y ex candidato presidencial, todos los demás presidentes del CDE priista fueron designados y desechados por Herrera –menos Ranulfo, quien ya fue removido en marzo de 2011 por Javier Duarte de Ochoa– en el momento que quiso o más le convenía al ex gobernador, por lo que algunos ex líderes del Revolucionario Institucional ni siquiera duraron un año en el cargo.
Sin embargo, pese al férreo control que ejercía en su partido, Herrera no pudo evitar la debacle electoral del priismo en la primera elección federal que le tocó enfrentar.
En 2006, el PRI perdió en Veracruz 15 de las 21 diputaciones federales de mayoría relativa; las dos senadurías y la elección presidencial.
Hasta ahora, en algunos líderes del priismo veracruzano aún existen muchas dudas sobre los factores que realmente incidieron en este desastre electoral, pues al año siguiente, en 2007, Herrera y los candidatos del PRI arrasaron en la elección de presidentes municipales y diputados locales. Igual aconteció también en los comicios de diputados federales de 2009 –en los que el PRI obtuvo mayoría– y en la sucesión estatal de 2010, en la que sólo ganaron menos de la mitad de las 212 alcaldías pero lograron retener la gubernatura, los principales ayuntamientos (Pánuco, Tuxpan, Poza Rica, Papantla, Xalapa, Perote, Veracruz, Boca del Río, Córdoba, Orizaba, San Andrés Tuxtla, Catemaco, Acayucan, Minatitlán y Coatzacoalcos) y hacerse del control del Congreso local.
En esta sucesión presidencial, el gobernador Duarte de Ochoa está por pasar su primera prueba como líder y jefe nato del priismo veracruzano. Pero con la ventaja de que el candidato priista a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, a diferencia de Roberto Madrazo en 2006, encabeza actualmente las encuestas con más de 20 puntos en las preferencias electorales sobre su más cercano competidor.
Por eso, en la sesión extraordinaria del Consejo Político Estatal del PRI en la que el pasado domingo 22 el ex subsecretario de Gobierno, Erick Lagos Hernández, asumió la dirigencia priista, el mandatario veracruzano arengó a sus correligionarios para mantenerse unidos y no caer en la confianza excesiva.
Sin embargo, Duarte de Ochoa ha tenido que hacer ajustes en su gabinete y reestructurar de última hora el Comité Directivo Estatal del PRI y algunos de sus sectores, como el de la CNOP, presionado por las ambiciones políticas personales de sus dirigentes. Héctor Yunes Landa, por ejemplo, renunció apenas la semana antepasada a la dirigencia priista para registrarse como precandidato a senador, y Alejandro Montano Guzmán dejó la secretaría general del Sector Popular para contender por la diputación federal por el VIII distrito electoral con cabecera en Xalapa.
Para sustituir a Montano están perfilando a la ex alcaldesa de Minatitlán, Guadalupe Porras David, pero ayer mismo el diputado local priista por ese distrito sureño, Flavino Ríos Alvarado, descalificó públicamente por su cuestionada administración municipal a la suegra del alcalde de Coatzacoalcos, Marcos Theurel Cotero.
Por otra parte, Yunes Landa parece estar decidido a desafiar al gobernador Duarte, quien presuntamente habría decidido que el ex coordinador general de su campaña a la gubernatura, José Francisco Yunes Zorrilla, encabece la primera fórmula de candidatos al Senado.
A ver si en las elecciones de julio próximo los priistas no repiten la amarga experiencia de la debacle de 2006, la cual se dio pese a que en ese entonces eran liderados por el ex gobernador Fidel Herrera que se autoproclamaba como el “Harry Potter” de la política veracruzana.
PLENO COLOSISTA
Por cierto, este sábado 28, a partir de las 9:00 horas, en un salón de convenciones ubicado en la confluencia de las avenidas Xalapa y Ruiz Cortines, a la altura de la Secretaría de Finanzas y Planeación, tendrá lugar el Primer Pleno Estatal de la Fundación Colosio Veracruz, cuyo Consejo Directivo es presidido por Fernando Sánchez García.
Se espera la asistencia de los miembros asociados de 192 de los 212 municipios del estado, los cuales, además de chutarse los discursos de la apertura del evento, han sido convocados para trabajar posteriormente durante alrededor de tres horas en la estrategia programática que habrán de desarrollar en sus regiones durante las campañas electorales en apoyo de los candidatos priistas a diputados federales, senadores y presidente de la República.
CASO CÓRDOBA
Este miércoles 25, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en el expediente SUP-JDC-30/2012, confirmó la sentencia pronunciada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial del Estado relativa al Juicio para la Protección de los Derechos Político-Electorales del Ciudadano que promoviera Víctor Jiménez Jiménez en contra del acuerdo emitido por el Congreso local que negó al inconforme otorgar la Regiduría Sexta del Ayuntamiento de Córdoba, al quedar vacante en forma definitiva ante la renuncia a la misma tanto del titular como del suplente.
El magistrado ponente Flavio Galván Rivera señala en el texto de su resolución que no se puede aplicar supletoriamente lo dispuesto en el artículo 63 de la Constitución General de la República, por cuanto a que éste regula lo relativo a senadores y diputados; mientras que la Ley Orgánica del Municipio Libre de Veracruz, en su artículo 63, señala de manera expresa el procedimiento para cubrir las vacantes que se presenten en los ayuntamientos del estado, al precisar que el Congreso local o la Comisión Permanente, según competa, debe designar entre los demás ediles (Presidente, Síndico y Regidores) quién debe cubrir esa ausencia. Se refiere, obviamente, a aquellos funcionarios que integran el correspondiente ayuntamiento y no como lo pretende el actor, en el sentido de que sea el siguiente en la lista aprobada por el Instituto Electoral Veracruzano en el sistema de representación proporcional, porque el aquí quejoso no tiene el carácter de edil, tratándose de un simple aspirante, pero cuyas aspiraciones expiraron al asignarse todas las regidurías que conforman el ayuntamiento cordobés.