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Columnas y artículos de opinión

Santa Anna

Por: Guillermo H. Zúñiga Martínez

15/09/2012

alcalorpolitico.com

He disfrutado ampliamente la lectura de uno de los libros más hermosos que se han escrito sobre ese personaje siniestro, al que unos odian y otros admiran pero que el formidable escritor Armando Fuentes Aguirre llama “ese espléndido bribón”; me refiero a Antonio López de Santa Anna.

Cuando usted quiera conocer a fondo el carácter, comportamiento, concepciones, actitudes y pormenores de este político criollo, sin reticencia alguna le recomiendo adquirir este libro de Catón, una de las obras más vigorosas en la cual he podido enterarme de muchos datos que la historia oficial ha guardado celosamente y que ahora brotan gracias a los esfuerzos de investigadores acuciosos como el Cronista de la ciudad de Saltillo.

El trabajo me parece formidable porque con estilo jocoso, serio, amigable, sencillo, conduce al lector por los meandros de la historia y lo hace comprender esa época turbulenta que vivió México de 1824 a 1855, período que abarca la presencia del xalapeño disfrutando de hacerle daño a nuestro país mientras él se dedicaba a estudiar en libros de cuarenta hojas, a retar al azar en medio de fiestas paganas y fastuosas.

Catón narra actos de Santa Anna realmente interesantes porque, cómo es posible concebir a un Presidente de la República que a mediados del siglo XIX pierde a su primera esposa, doña Inés de la Paz, oriunda de Alvarado, y en lugar de guardar luto y recato, en cuarenta días contrae matrimonio con doña Dolores Tosta, mujer bella e interesante, que lo cuidó hasta el final de su existencia; lo atractivo es que don Armando nos dice que la boda se celebra en Palacio Nacional, pero sin la presencia del General Santa Anna, dado que el casamiento se efectúa por el poder que otorga este político al padrino de su señora. Imagínese usted en el siglo XIX con el conservadurismo propio de la época debido a la influencia innegable de la religión católica.
Es muy atractiva esta obra dado que el estilo de don Armando lo coloca como un verdadero maestro ya que va cincelando de tal manera la historia que persuade paso a paso al lector a grado tal, que en alguna parte delinea a Santa Anna como lo que fue, a mi manera de ver, un cobarde, cuando lo sorprenden en la siesta más cara de la historia que fue la de San Jacinto, donde lo derrota Sam Houston para perder ese vasto territorio y después el comportamiento que seguramente observó frente al presidente Polk, en cuyo diario se encuentra el dato de que el General Santa Anna pidió 30 millones de dólares para él y donde se comprometió a ser casi un empleado del gobierno norteamericano, para contribuir a que México entregara la mitad de su territorio en el tratado Guadalupe-Hidalgo.

Releer datos biográficos de Santa Anna y asomarnos a las páginas brillantes que ha escrito don Armando Fuentes Aguirre, produce a veces hilaridad y en algunos pasajes repudio hacia el falso Napoleón de occidente, ya que en la batalla de La Angostura pudo haber derrotado con gran facilidad a Zacarías Taylor y no lo hizo, en los avances del ejército norteamericano también los pudo haber detenido, pero ya estaba pactado con el gobierno estadounidense que teníamos que entregar el territorio descuidado por Santa Anna.

La verdad, la conducta del militar xalapeño es una vergüenza mayúscula; así lo demuestra Armando Fuentes Aguirre, quien nos enseña que durante la intervención norteamericana Santa Anna no luchó con patriotismo como lo comprueba el General Nicolás Bravo cuando le pide refuerzos para defender el Castillo de Chapultepec, y lo deja solo; así también en la batalla de Molino del Rey y ya ni quiero recordar cómo entraron los norteamericanos desde Veracruz para llegar a la ciudad de México; todo eso se explica por el salvo-conducto que se le entregó a Santa Anna para entrar a la entidad proveniente de Estados Unidos. En fin, es muy interesante leer esta obra porque se involucra el lector y se apasiona por tanta lucidez del escritor coahuilense, que describe de manera magistral a un personaje que lamentablemente hay que conocer porque fue un maestro de la simulación y la demagogia.

En otro pasaje, Fuentes Aguirre cuenta de manera exquisita la huida de Santa Anna de México hacia Tehuacán; estando en esa ciudad poblana los tejanos estuvieron a punto de echarle el guante, pero fue avisado y no tan sólo huyó, sino consiguió un salvo-conducto de los norteamericanos para salir tranquilamente del puerto de Veracruz.

Concluiría este artículo invitando a quienes hacen el favor de leerme, a que disfruten la lectura de esta obra que nos regala Catón, un exponente formidable de la literatura y la enseñanza histórica.

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