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Columnas y artículos de opinión

Y… 'sostuvo' Pereira

A salto de mata

Por: Gino Raúl De Gasperín Gasperín

21/09/2012

alcalorpolitico.com

Antonio Tabucchi, uno de los más importantes e influyentes escritores italianos, recientemente fallecido, escribió frenéticamente esta impactante novela en 1994, después de enterarse de la muerte de un periodista portugués que él conoció en París, donde escribía artículos en contra de la dictadura de Salazar, en Portugal.

La novela, original desde el punto de vista de la construcción literaria, es un relato que se inicia con un “Sostiene Pereira”, frase que se repetirá insistentemente, como si fuera el estribillo de la declaración ministerial de un acusado. Y lo es en efecto, pues en la novela se relata el proceso por el cual Pereira, un viejo periodista conservador, encargado de la sección cultural de un diario anodino, al conocer al joven Monteiro Rossi, activista que recluta adeptos para enfrentar la dictadura franquista, sin quererlo se va transformando en cómplice suyo y de quienes rechazan el fascismo que iba dominando Europa. El joven Rossi es asesinado por la policía política en la propia casa de Pereira y esto detona la rebelión del viejo periodista quien, burlando la censura, logra publicar en su diario una tronante denuncia contra el gobierno represor. Porque en ese momento, no existían las redes sociales…

Traigo a la palestra esta novela porque los movimientos sociales que se están dando en diversos países del mundo: España, Italia, Grecia, Portugal, Chile, México…, países todos en donde la democracia representativa ha dado clarísimas muestras de ineptitud y corrupción, estos movimientos, digo, están provocando reacciones que, si bien son las esperadas, no por eso dejan de ser temidas.

Una mamá y maestra decía: temo por los muchachos. Y, en efecto, tememos por ellos, sobre todo los que ya no estamos en esa edad y, más, los que a su edad presenciamos y vivimos de cerca los sucesos de 1968.

En aquel entonces se dieron situaciones semejantes: también entonces se desafió al poder supremo, representado y acaparado por el presidente; también entonces se retó al gran consorcio televisivo, también entonces los medios tradicionales de información cerraron filas en torno a su patrocinador oficial, también entonces se lanzó la furia contra los muchachos y se les acusó de facciosos (¡!), de seguir modelos extranjeros, de estar infiltrados por X y Z. También entonces se les lanzaron anatemas desde los púlpitos, porque estaban poniendo en crisis los valores de la obediencia, la sumisión (“toda autoridad viene de Dios”), el acatamiento al orden establecido, a la “legalidad” (aunque entonces no había IFE ni TRIFE) y la defensa del “bien común”, que era y es el de “ellos”. También entonces se dijo que se respetaban sus manifestaciones y sus alegatos, “siempre y cuando sean pacíficos”, también entonces se les “tendió la mano”…

La acometida contra los muchachos es un peligro y ya empezó por el lado de las redes sociales, para desprestigiarlas, para descalificarlas como medio informativo. No a otra intención parece deberse el escándalo mediático por lo acontecido en el estado de México. Como muy atinadamente lo comentó La jornada en su editorial del 7 de septiembre: “Aunque las autoridades negaron tales versiones e incluso señalaron a las redes sociales como generadoras del pánico colectivo, tal postura quedó desvirtuada por la incapacidad de esos mismos gobiernos para ofrecer información oficial oportuna, confiable y suficiente que permitiera tranquilizar a la población”. Y a esto, que es grave, hay que añadir “el descrédito en que se encuentran la mayoría de los consorcios mediáticos que operan en el país, tradicionalmente proclives al alineamiento respecto a las versiones oficiales y a la manipulación informativa”.

Es decir, más de lo mismo. Por un lado, un conflicto en el que participan grupos cuyos líderes se disputan concesiones, prebendas y ámbitos de poder; por otro, un hábil manipulador que, usando a las mismas redes sociales, las desprestigia creando una zozobra colectiva. La velita del pastel la encienden los medios de información tradicionales lanzando anatemas contra las redes sociales y llevándose entre las patas a los movimientos sociales que las han utilizado. Ya, de pasadita, una coz a la oposición que gobierna el D.F. Carambola de cuatro bandas.

Regreso a Tabucchi: los esbirros que van tras del joven Rossi le dicen a Pererira: “no tenemos nada contra usted, solo hemos venido a darle una pequeña lección a un jovencito que está en esta casa, una persona que necesita una pequeña lección porque no conoce los valores de la patria, los ha perdido, el pobrecito, y nosotros hemos venido para hacer que los recupere […], le someteremos a un pequeño interrogatorio y procederemos de manera que recupere los valores patrióticos, no queremos hacerle nada más, hemos venido para eso”.

Preocupan los muchachos, y ya empezamos a ver por qué…

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