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Columnas y artículos de opinión

Diputados en España y en México

Prosa Aprisa

Por: Arturo Reyes Isidoro

04/10/2012

alcalorpolitico.com

Con un desparpajo que sorprendió a los mismos reporteros que lo escuchaban, algunos de los cuales ni siquiera ganan en un mes lo que él en un día, el diputado federal panista Juan Bueno Torio reveló el lunes pasado, en conferencia de prensa en la sede de su partido en esta capital, que gana la friolera de ¡cuatro mil pesos diarios! (a lo que habría que agregar el pago que le hacen de casetas cuando viaja por tierra, el pago de boletos de avión si lo hace por aire, el pago del servicio del teléfono celular, sin límite, el pago de chofer, el pago de gasolina, la camioneta de lujo que se les adjudica, el pago extra si forma parte de una comisión, la exención del pago de impuestos por lo que gana, el pago de avión, hotel y alimentos si viaja fuera del país, etcétera). El desenfado con el que soltó el dato hizo reír con ironía a los compañeros de prensa porque el ex senador cordobés trató de justificar la jugosa percepción que recibe cada 30 días diciendo que se trata de una “dieta”, no de un salario. Groseramente, esa referencia le sirvió de escenario para tratar de defender y justificar la reforma laboral que se aprobó a iniciativa del presidente Felipe Calderón, reforma que, sin embargo, no fue a fondo, pues no se tocó ni la rendición de cuentas de los líderes sindicales de las cuotas que aportan o les descuentan de su magro salario a los trabajadores, ni la forma en que se elige o se reelige como dirigentes a estos vividores del sudor de los asalariados, a quienes se impone “por aclamación” en lugar de hacerlo en forma democrática por voto secreto y directo.
 
La confesión pública del diputado Bueno Torio es una grosería, una burla y una ofensa para millones de mexicanos que a duras penas sobreviven con 15 pesos diarios en zonas serranas o marginadas, así como para millones de jornaleros y asalariados que ganan el salario mínimo, 59 pesos diarios en la mayoría de los municipios del estado, incluyendo Xalapa, o sea 1770 pesos al mes. Pero esa es la triste realidad en nuestro país, en nuestro sistema político, en nuestra democracia. A esos 120 mil pesos mensuales y todo lo demás que se lleva un diputado mexicano como el señor Bueno Torio habría que agregarle las canonjías, las concesiones y contratos que obtienen, los negocios que hacen al amparo del poder, la prestación de servicios públicos que se adjudican y etcétera, etcétera.
 
El pasado 7 de septiembre comenté en “Prosa aprisa”: “Leer para creer. En el diario ABC de España se publicó ayer que la presidenta de Castilla-La Mancha (una comunidad autónoma del país ibérico formada por 919 municipios que integran las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo), María Dolores de Cospedal, anunció que reducirá a la mitad el número de diputados regionales, que ahora es de 49, previa reunión con el Grupo Parlamentario Socialista, que si la apoya hará que los nuevos parlamentarios no cobren un sueldo del Parlamento regional sino que solo reciban dietas por asistencia, y que solo si tienen un trabajo (privado, se precisó) y lo permite la ley de incompatibilidades percibirán su sueldo pero de ese trabajo privado.
 
“La presidenta del Ejecutivo castellano-manchego manifestó que el objetivo es que los diputados ‘vivan de sus profesiones y no de la política’. Ante la grave crisis económica que vive España, ha dicho: ‘En tiempos difíciles, los políticos somos los primeros que tenemos que dar el ejemplo. No podemos hacer de la política una profesión para toda la vida, sino servidores públicos’. ‘Demostremos a todos los ciudadanos que cuando uno es diputado regional lo hace porque, pudiéndose ganar la vida, se quiere dedicar a trabajar por los demás’, puntualizó.
 
“… el portavoz del grupo popular en las Cortes de Castilla-La Mancha, Francisco Cañizares, defendió la iniciativa planteada por su jefa de filas y señaló: ‘Quien ha vivido de la política toda la vida no es capaz de saber las necesidades de la gente’”.
 
El día 10 de septiembre, dando seguimiento a la insólita información (para nosotros, para nuestro sistema político), volví al tema: “Un despacho de Europa Press informó que el pleno de las Cortes de Castilla-La Mancha aprobó el pasado viernes, con los votos en contra del Partido Socialista Obrero Español, la propuesta presentada el jueves por la presidenta regional, María Dolores de Cospedal, de reformar el Estatuto de Autonomía para reducir a la mitad el número de diputados que existe actualmente y eliminar las retribuciones fijas regulares que reciben los diputados.
 
“Durante el debate de esta propuesta, en la segunda sesión de Debate sobre el Estado de la Región, el parlamentario del PP Carlos Velázquez ha calificado de ‘ejemplar’ ambas iniciativas
teniendo en cuenta, ha dicho, que los políticos tienen que ser ‘ejemplo de esfuerzo y sacrificio’ y tener una ‘verdadera vocación de servicio público’.
 
“La iniciativa propone que los diputados cobren sólo dietas e indemnizaciones por su asistencia a los plenos y comisiones, que compatibilizarían enteramente con sus respectivas profesiones”.
 
Pues qué señora ésta doña María Dolores de Cospedal. Qué sentido del servicio público, qué honestidad, qué responsabilidad, qué ética, qué sentido de solidaridad para con su país, con su pueblo que sufre ahora la crisis económica que tiene a España al borde del colapso, qué calzones, qué ejemplo.
 
En la misma España, por lo que se nota, están sorprendidos con su paisana. El mismo lunes pasado, mientras que aquí el diputado Bueno Torio trataba de justificar su “dieta”, no salario, de 120 mil chuchulucos al mes, en el diario EL PAIS de la península ibérica se publicó: “No era un farol (acá diríamos no era un cuento o puro cuento). La presidenta de Castilla-La Mancha, Dolores de Cospedal, acaba de presentar los presupuestos de la comunidad para 2013 que incluyen un recorte de un 10% en la partida destinada a las Cortes. Según fuentes del Gobierno castellano-manchego, esa reducción se traducirá en la eliminación de los sueldos de los diputados para el próximo año. Los parlamentarios solo cobrarán dietas por asistencia a plenos y comisiones”.
 
Su argumento, de nuevo: “La presidenta anunció, en el debate sobre el estado de la región, su intención de dejar a los 49 diputados sin ‘retribuciones regulares’ alegando que los ciudadanos ‘necesitan saber que aquellos que trabajamos en este oficio público también estamos dispuestos a dar ejemplo’”.
 
Pero qué cree usted lectora, lector estimado: que esta ejemplar señora, verdadera servidora pública (ella sí no es una funcionaria pública, es una servidora), cuando llegó al cargo heredó de su antecesor, el socialista José María Barreda, un déficit económico de 3,000 millones de euros (cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, dice la leyenda y advertencia que le ponen a algunas películas) y debido a su política de verdadera austeridad, de apretarse el cinturón de a de veras, las estimaciones que tiene son que al concluir este año habrá rebajado esa deuda hasta los 568 millones de euros y para el próximo año espera reducirla a 265 millones.
 
Pero todo eso es en España. Es un país verdaderamente democrático. A años luz de distancia de nuestro sistema político. En México, con tal de obtener los jugosos dividendos que deja una diputación local, apenas en días pasados, en Sonora un joven suplente mandó matar al diputado propietario. Pero se vale soñar. Ojalá y nuestros descendientes lleguen a vivir algún día en nuestro país algo similar al ejemplo español. Pero para ello tenemos que empezar a trabajar, a poner los cimientos. ¿Nuestros actuales diputados? ¿Alguna mujer legisladora? ¿Usted cree que si en México y en Veracruz se pagara solo por sesión y/o por comisión desempeñada se andarían peleando todos por ser diputados? ¿Quién será la primera María Dolores de Cospedal mexicana, veracruzana?

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