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Columnas y artículos de opinión

Cien años de puerto en Veracruz...

Diario de un reportero

Por: Miguel Molina

18/10/2012

alcalorpolitico.com

Ahora fue Wenceslao Tejeda Delgado. El presidente de la Asociación de Empresas y Terminales Portuarias de Veracruz dijo que la ampliación de El Puerto crearía cincuenta mil empleos (o treinta mil o cinco mil, depende de dónde lea uno la noticia), y que las instalaciones tendrían una vida útil de cien años.

La obra costaría unos cincuenta mil millones de pesos - la mitad de las participaciones federales que recibirá Veracruz en 2013, o dos terceras partes del presupuesto estatal para 2012 - y afectaría ocho mil hectáreas. Es un trabajo grande por donde quiera que se le mire.

El ingeniero Tejeda Delgado, quien además es director de Terminales de Carga Especializadas (una empresa que maneja estibas de contenedores y productos agrícolas y minerales a granel), lamentó que el gobierno no haya autorizado las obras por las protestas de grupos "que se han opuesto de manera sistemática al desarrollo con un falso argumento ecologista".

Los grupos que dice el ingeniero Tejeda Delgado son organizaciones preocupadas por la conservación del ambiente, y en este caso de un sistema arrecifal que desde hace veinte años es zona protegida porque no hay muchos ecosistemas tan ricos como el nuestro en el país. Aunque Veracruz, Boca del Río y Alvarado vierten en esa zona caca y otras cosas desde hace mucho, los arrecifes han sobrevivido.

La subsecretaría del Medio Ambiente del estado advertía hace doce años que "la ampliación de la zona portuaria también aumenta el impacto contra los arrecifes, debido a la mayor actividad comercial".

Es decir, ampliar el puerto de Veracruz afectaría pastos, arbustos, casuarinas y palmas, "y una enorme variedad de especies de algas". Y otras formas de vida, porque tan solo en Isla Verde hay veintiséis especies de plantas, varias especies de corales, familias de moluscos, constelaciones de estrellas de mar, peces y crustáceos innumerables.

Es un dilema cruel. Ampliar el puerto significa crear trabajos en el mediano plazo a cambio de contribuir al deterioro del clima a no tan largo plazo (inundaciones frecuentes y mayores en el caso de El Puerto y otras ciudades costeras). Uno quisiera que ni el ingeniero Tejeda Delgado ni los grupos ecologistas tuvieran razón.

Uno sabe que - en algún lado de algún gobierno - alguien tendrá que tomar una decisión. Y sabe que no es fácil, porque no todos los empresarios piensan en el ambiente ni todos los ecologistas necesariamente piensan en los que necesitan trabajo.

Pero también sabe que es hora de que todos tendríamos que hablar sobre este asunto en la mesa de la familia, en la tertulia del café, en un momento sobrio del trago, para darse cuenta de que uno no vive en el mundo que quiere sino en el que puede, y para pensar en qué podemos hacer para que el mundo sea como queremos.

Si tuviera que plantear este dilema en pocas palabras diría que uno debe escoger entre dos males, ninguno de los cuales es menor...

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