Ir a Menú

Ir a Contenido

Columnas y artículos de opinión

¿Qué es la riqueza?

Desde Zimpizahua

Por: Joaquín Alcántara Hernández

22/10/2012

alcalorpolitico.com

(Con dedicatoria a nuestra mediocre clase política mexicana)
 
Muchas veces vivimos en el error de confundir la riqueza con el dinero. Cometemos la falla imperdonable de valorar a las personas por sus bienes materiales. Damos por hecho que por tener mucho dinero es gente rica cuando qué, en todo caso, es gente adinerada; la riqueza es otra cosa. No debemos caer en la trampa de guiarnos por la ‘cultura del tener’, en lugar de guiarnos por la ‘cultura del ser’; o sea, valoramos a las personas por lo que tienen en lugar de valorarlas por lo que son. Lo mismo pasa con muchos gobiernos que privilegian al dinero por encima de los gobernados. Gobernantes que ignoran que el dinero se inventó para cubrir las necesidades humanas. Gobernantes sin escrúpulos que saquen las arcas públicas. Tan solo en nuestro país vemos como el gobierno permite, solapa y legaliza la usura. Y con ésta ya legalizada los bancos despojan a familias enteras del patrimonio que lograron con muchos esfuerzos y trabajo de toda su vida.
 
Vemos también como muchas cosechas se pierden en el campo por falta de ‘precio de garantía’, es decir, aparte de avarientos tenemos gobernantes ineptos cuyo dios es el dinero; sabidas son las escalofriantes fortunas mal habidas de gobernantes ladrones mientras pueblos enteros padecen hambre y se debaten en la miseria. Ahí se quedan cosechas completas que se pudren en el campo, ¿Y todo por qué?, porque la ambición desmedida ha convertido al hombre en el lobo del hombre. Lo peor es cuando esos cerebros codiciosos llegan al poder. Son ellos quienes imponen políticas deshumanizadas.
 
Y con ese criterio estúpido viven los prestamistas, los usureros. Por eso hasta La Biblia los vomita. Ignoran el valor oculto del dinero. De tal suerte que ese dinero que llega a sus manos con dolor ajeno, sufrimiento, abuso y maldad, es dinero maldito; viven miserables y mueren miserables. ¿Conoce usted alguno que sea feliz?... ¡¡Ninguno!!! Pobres.
 
Bien, en los tiempos actuales se están viendo por muchos países los cambios de régimen por gobernantes con sentido humanitario para elevar a sus pueblos a niveles de vida dignos de la especie humana. Ya hay gobiernos con políticas de protección real al medio ambiente consientes que la verdadera riqueza de este planeta debemos todos protegerla, conservarla y compartirla, la naturaleza. El caso es qué, para responder a la pregunta del título de este artículo se hizo un ejercicio con dos grupos de personas que circula por Internet.
 
Así respondió el primer grupo sobre ¿Qué es la riqueza? el arquitecto dijo: “la riqueza es tener proyectos que me permitan ganar mucho dinero”. Siguió un ingeniero: “Es desarrollar sistemas que sean útiles y muy bien pagados”. El abogado: “yo vivo de la gente conflictiva que pudiendo evitar problemas ellos mismos los complican, eso para mí significa dinero; sentencias abusivas que dictan jueces mercenarios de los cuales saco raja a mis clientes y me vale un cacahuate que nos llamen ‘plátanos’ (porque no hay uno derecho), para mí la riqueza es tener muchos casos donde pueda tranzar y tener buenas ganancias para comprarme un Cadillac”.
 
Siguió el médico: “Yo vivo de los enfermos, no me conviene que haya gente sana. Los laboratorios me pasan una jugosa comisión por recetar sus productos químicos, no me importan los efectos secundarios que ocasionan, serán clientes de mis colegas especialistas, -prosiguió-, y hasta colegas dentistas les conviene que no se acaben los fumadores porque estos necesitan dentaduras postizas para suplir sus dientes amarillentos podridos. Aparte; -prosiguió el médico-  las terapias cuando ya tienen enfisema pulmonar nos dejan jugosas ganancias en tanto les damos vida artificial, O sea, -continuó el médico-, nos conviene gente terca y necia que se autodestruya porque así no nos falta chamba y eso los hospitales están atiborrados. Para mí la riqueza es que haya diabéticos, hipertensos, impotentes, artríticos, gordos, y no hay más dios que los billetes eso es riqueza”.
 
Siguió el gerente quien dijo: “Para mí la riqueza es tener la empresa en niveles de ganancia altos y crecientes y no me importa si lo que vendemos es producto chatarra. Eso es problema de las madres flojas e ignorantes que les compran a sus hijos lo que producimos. Si los chamacos están gordos desnutridos será problema de sus tontos padres”. El último del primer grupo fue el atleta: “Para mí la riqueza consiste en ganar fama y reconocimiento mundial, para estar bien pagado; el dinero es lo importante, es la riqueza”, dijo.
 
El turno tocó al segundo grupo. Un preso de cadena perpetua dijo: “Para mí la riqueza sería volver a caminar libre por las calles, irme de día de campo, liberarme de estas rejas; nada más grandioso que la libertad”. Enseguida le tocó al ciego: “Yo no cambiaría por nada del mundo la riqueza de ver la luz del sol y a la gente que quiero; sería maravilloso ver un atardecer y lo mismo un amanecer; poder ver el colorido de las flores, el mar y el cielo y todo lo que escucho que existe pero no veo”. Luego siguió el Sordo: “No habría riqueza más grande que escuchar el sonido del viento y escuchar cuando me hablan; sería enormemente rico si escuchara el canto de las aves y hasta el ruido del silencio”. Siguió el mudo quien al igual que el sordo con señas dijo: “Para mí la riqueza soñada sería poder decir a las personas cuánto las amo, cuanto disfruto su compañía y si pudiera gritar sería de alegría y de gratitud con palabras bonitas y amables”. Siguió el Inválido: “La riqueza es poder correr una mañana soleada o lluviosa y broncearme con los rayos del sol o mojarme con el agua que cae del cielo, pero sin depender de ayuda para ir de un lado a otro.
 
Quedaban solo dos. Una persona con una enfermedad terminal: “La riqueza no es otra que poder vivir un día más, la vida es hermosa cuando se aprecia en toda su magnitud”. Por último el Huérfano dijo: “Para mí no hay riqueza que se compare con poder tener a mi mamá, mi papá, mis hermanos y mi familia”. O sea, el huérfano confirmaba que, la familia, es en todo el mundo la célula más importante de toda sociedad humana; es lo más valioso, es la base, la fuente de energía emocional y la razón de nuestra existencia. "No midas tu riqueza por el dinero que tienes, sino por aquellas cosas que no cambiarías por dinero". ¡Viva México señores!, Ajúa.

Columnas recientes