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Columnas y artículos de opinión

Peña en Europa

Hemisferios

Por: Rebeca Ramos Rella

24/10/2012

alcalorpolitico.com

En una estrategia muy bien planeada, que viene definiéndose desde hace mucho, el Presidente electo, siendo precandidato y luego candidato, desde la publicación de su libro y luego en sus compromisos de campaña, delimitó prioridades en la agenda de la política exterior.

Hemos de reconocer que fue el único candidato presidencial que le dio importancia, peso y sustancia, a la relación de México con el orbe; que regionalizó sus planteamientos y que retomó la aspiración de robustecer el liderazgo nacional allende fronteras, lo que nos dio dimensión del rostro de su próximo gobierno, con respecto al resto.

Primero visitó Centro y Sudamérica; fue la cortesía expresa con los hermanos cercanos por historia, idioma, cultura, oportunidades y desafíos regionales. En segunda fase, partió a Europa, zona convulsionada por la amenaza de la crisis monetaria, gracias a los estragos del coletazo financiero del 2008, del que Italia, Grecia y España apenas han podido sobrevivir.

Peña decidió y eligió, con visión de Estado, sus destinos y sus encuentros: Primero fue a Alemania; luego a España; regresó al Reino Unido y terminó en Francia. ¿Cuáles fueron los criterios para presentarse con mandatarios de estos países y en ese orden? En política nada es al azar o no debería serlo.

Alemania es hoy la potencia europea más influyente en el mundo. Es la base que sostiene a la Unión. El liderazgo de la Canciller Ángela Merkel se empareja de iguales con el de Obama de este lado del Océano. De manera que Peña fue jerárquico en su gira europea al entablar diálogo y confianza política en una relación estratégica que en términos económicos y comerciales es importante para ambos países.

México fue el primer país de América Latina con quien Alemania signó un tratado de libre comercio en 2000. Existe una intensa relación de inversiones alemanas en nuestro país. Son alrededor de un mil 200 empresas, cuya actividad productiva representa el 7% del PIB, con una inversión que llega a los 18 mil mdd y que dan empleo a más de 120 mil mexicanos en los sectores manufacturero, automotriz, eléctrico-electrónico, químico y en maquinaria.

Los alemanes nos ven como puente de enlace con el mercado Latinoamericano y como el país bisagra, aliado con el sur y con el vecino del norte. La confianza de los empresarios alemanes se ha venido fortaleciendo, sobre todo con la entrada en vigor del Acuerdo sobre Promoción y Protección Recíproca de Inversiones de 2001 y con el Centro de Industria y Comercio de Alemania en México, instituido ese mismo año. Así Alemania es nuestro principal socio comercial dentro de la Unión Europea, que acapara un tercio de nuestro comercio total con la región y el quinto a nivel global, después de EUA, China, Canadá y Japón.

Superados aunque lentos los efectos de la crisis de 2008, ya para 2010, el comercio bilateral se recuperó con un aumento a 14.7 mil mdd en total. Subida que se ha ido reforzando y que suponemos, es la intención de Peña, consolidar.

Mismo caso de la Inversión Extranjera Directa, que entre 2000 y 2011 llegó a los 4,122.6 millones de dólares, lo que ha posicionado al país germano como el cuarto europeo con mayor número de inversiones en México y como el sexto a nivel mundial, que invierte acá.

Las coincidencias políticas en foros multilaterales y el intercambio cultural son dos brazos fuertes que cimientan una relación bilateral beneficiosa para ambos. De manera que aunque pudiera parecernos ajena, por diferencias culturales, la vinculación con Alemania es importantísima en términos económicos y comerciales. Alemania es el eje en el G20, donde México juega a las grandes ligas, como una economía emergente segura, sana y en sostenido crecimiento, pese a la crisis y a la inseguridad y a todas nuestras quejas.

Peña acordó con la Dama de Hierro de este siglo, a quien le refrendó admiración por su liderazgo global, afianzar la relación comercial y las inversiones y sacó buenos acuerdos para ampliar la cooperación alemana en materia de energías renovables. De paso y reunido con empresarios, envió el mensaje de alentar la reforma energética que permita más inversión y competitividad para PEMEX.

Después llegó a España, nuestro aliado natural en el viejo continente, que hoy se las ve muy negras entre el desempleo, los indignados y la crisis económica; además del desprestigio de la Corona de últimas fechas.

Con España nos unen lazos históricos y culturales; el fantasma del imperio opresor quedó en los baúles de los independentistas hace 202 años. Durante décadas México ha construido una relación de respeto y de fraternidad sellada en las sesiones de la Cumbre Iberoamericana y en un intercambio académico y educativo muy intenso.

Además España es el segundo socio comercial de México en la Unión Europea. Cifras recientes arrojan una relación comercial de más de 8,700 millones de dólares, algo así como el 15.3% del comercio de México con la UE. España es el principal destino de exportaciones mexicanas; nuestro tercer proveedor y el primer inversionista europeo. México es su primer socio comercial en América Latina.

Si bien Peña refrendó la hermandad con la península ibérica, también fue a promover más cultura, a través del idioma; más libre comercio e inversiones, que desde allá, llegan a los 45 mil mdd. Se reunió con 43 empresarios españoles destacados a quienes les garantizó apertura, certidumbre y buenos negocios, en el marco de una economía con sentido social. Bien. Aunque sabemos que España sigue en recesión y que habrá que esperar a que se recupere.

El sello de esa visita oficial y en riguroso protocolo a los Monarcas, fue más simbólica que práctica. Aunque Peña firmó tratados comerciales y alianzas, lo cierto es que España es el amigo natural de México en Europa y hay que sostener esa tradición. Y precisamente por eso, esperemos que el diferendo migratorio por la famosa y hasta tortuosa Carta de Invitación para turistas mexicanos, se desenrede pronto.

En su tercera parada, fue a saludar al Primer Ministro británico.
El Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte es el aliado europeo de Estados Unidos. Así que independientemente de la relación comercial, las inversiones, el intercambio educativo, científico y cultural que tenemos con los británicos, compartimos con ellos a un amigo y socio muy poderoso.

Además tenemos una relación fuerte de negocios. En 2010 el comercio bilateral llegó a
3 mil millones de dólares. En México hay 350 compañías británicas.

Existe un intenso intercambio en asesoría, ciencia, nuevas tecnologías, industria y en la academia. Hay temas que hacen coincidencia en la política exterior de ambos países, como el cambio climático, los derechos humanos, los programas de becas de excelencia para la formación de líderes y un mutuo enriquecimiento cultural.

Los británicos se asumen como la principal potencia europea que atrae inversión extranjera a la Unión y Peña, a eso fue; a reiterarle al Primer Ministro David Cameron que México ubica a su país como una ventana al mercado del hegemón supranacional para alentar la balanza comercial y que México, como la segunda economía en el subcontinente, es un nicho seguro y atractivo para las inversiones británicas. De pasada le solicitó reforzar la asesoría para lograr mejores líneas de crédito que favorezcan la banca social de desarrollo, uno de sus compromisos más importantes a cumplir.

Peña sabe que el trato con Gran Bretaña merece atención especial en la Unión Europea, ya que pese al proceso integracionista, los británicos siguen conservando cierta independencia en decisiones y acciones. Y en términos geopolíticos, una estrecha relación con el gobierno de la isla, representa alianzas sólidas y oportunidades de proyección para México, en los foros económicos y financieros, donde unos pocos, los más poderosos del orbe, determinan el destino de miles de millones de personas.

La última visita fue a Francia, donde el nuevo Presidente Hollande le otorgó a Peña bienvenida de Jefe de Estado. Bien por los franceses que como la historia lo dicta, han sido visionarios, adelantados a su tiempo.

Ciertamente la relación con Francia es histórica y muy provechosa, pero se vio ensombrecida por el diferendo sobre el caso Cassez, en últimas fechas. Desacuerdo que llevó a ambas naciones al borde de la confrontación. El expresidente Nicolás Sarkozy cometió el error de arriesgar una amistad concisa con Francia, en base a la politización electorera que pintó del caso de la secuestradora francesa, para allegarse votos ante una reelección que finalmente perdió.

Así que Peña fue a disipar resentimientos pasados y a reiterar que aquí, hay autonomía y respeto entre los Poderes del Estado. Halló eco en su homólogo francés. Primero lo primero.

Para los franceses, México es un gran mercado para sus productos y es la puerta al mercado de EUA y de América Latina. Hoy hay más de 400 empresas francesas, franquicias, empresas locales creadas por franceses. El valor de los negocios galos llega a los 10 mil mdd y a los 90 mil empleos directos en sectores estratégicos como en energía, equipamientos automotores, farmacéutica, cosmetología, servicios empresariales, agroalimentos, alta tecnología en la aeronáutica, información y comunicación.

En 2012, y tras la crisis el comercio bilateral se recuperó: 700 millones de euros a favor de Francia -1 mil 640 millones en exportaciones contra 918 millones en importaciones-.

Veamos otros números interesantes de esta relación fuerte: Francia es el 11º proveedor de México, detrás de Estados Unidos, China, Japón y Corea, y el 4º entre los países de Europa, detrás de Alemania, Italia y España.

Francia es nuestro cliente número 23 en el mundo. México es el 41 de Francia.

Hay una retroalimentación académica y cultural constante. En México hay un Instituto Francés de Latinoamérica, la Casa de Francia, 27 Alianzas Francesas y 11 centros asociados; el Centro francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos y el Colegio Franco-Mexicano de Ciencias Sociales, así como 3 establecimientos del Liceo Franco-Mexicano . Se calcula que más de 200 mil jóvenes estudian francés en escuelas y universidades locales.

Después de España y Gran Bretaña, es en Francia donde mayor número de estudiantes mexicanos se superan en instituciones y universidades prestigiadas. Hay un permanente intercambio de becas en la formación de líderes y de especialistas.

Quizá el mejor saldo en Francia fue que el Presidente Hollande confirmó que su gobierno respetará el fallo de la Suprema Corte mexicana en el caso de su compatriota encarcelada, lo que mostró un cambio de actitud y del regreso a la diplomacia cordial, sin politizar.

Peña fue a abrirse amistades y aliados en el viejo continente. Este primer acercamiento, fue un acto de cortesía y en correspondencia al reconocimiento que los líderes europeos dieron a su victoria electoral, que no fue ni favoritismo ni complot contra nadie. En su momento las potencias europeas observaron ventaja insuperable, pese al largo proceso de calificación y ratificación poselectoral y pese al escándalo sobre fraudes inexistentes y anulaciones absurdas e infundadas, que el perdedor quiso esparcir.

Peña conversó con 3 mandatarios poderosos en la arena internacional dos de ellos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, donde se toman las grandes decisiones: Francia y Reino Unido; platicó con la lideresa alemana, una mujer que tiene en sus manos la solución a la crisis financiera en la Unión, con sus consecuencias buenas o pésimas para el orbe.

Esta gira fue el preámbulo del encuentro con Obama, que se dará cuando sea reelecto, hecho que después del último debate es una certeza.

Peña ya platicó con los hermanos, con los socios y ahora sólo le falta sentarse con el vecino. Se trata de construir alianzas, que si bien ya existen a nivel de gobiernos y son parte de la política exterior de Estado, siempre se enriquecen y se refuerzan con la camaradería, la buena política y el bueno oficio de las y de los líderes en lo personal.

Lo relevante es que el Presidente electo da muestras claras de su pretensión de mantener un trato estrecho y productivo con los hombres y mujeres más poderosos del planeta. Sabe que el liderazgo renacido de México en foros internacionales y en relaciones bilaterales más equilibradas, son posibilidades de inversiones, cooperación y competitividad, que son las claves para acelerar crecimiento y abatir los rezagos y la pobreza.

Las relaciones internacionales serán sustanciales en el gobierno próximo. Nos enteraremos de muchos viajes del Presidente y veremos muchos mandatarios en México. Y si en verdad el liderazgo de México se hará sentir con más fuerza y propuestas en las ágoras mundiales, en temas vitales como el cambio climático, energías verdes, desarrollo, antiterrorismo, contra la proliferación de armas y armas nucleares, contra el crimen organizado y a favor de la paz y del respeto y práctica del derecho internacional en la solución de conflictos, Peña podrá reforzar en mucho lo que Calderón ha logrado, que hay que reconocerle y retomará la tradición diplomática, pacifista y a la vanguardia, que nos ha distinguido en el orbe.

Seguramente en reciente reunión entre los gobiernos entrante y saliente, se intercambiaron impresiones sobre estas últimas giras y se abundó sobre la agenda bilateral México-EUA, que habrá de abordarse con Obama, muy pronto.

La diversificación de aliados es acción acertada.

Nuestro vecino del norte sigue siendo la superpotencia, pero valdrá balancear esa supremacía cercana e irremediable, con vínculos más sólidos con otras potencias europeas y cerrar filas con las economías emergentes como parte de los MITS -Indonesia, Turquía y Corea del Sur- y con los BRIC –Brasil, Rusia, india y China-.

Peña en Europa avanzó un trecho en lo que será el nuevo liderazgo de México en el mundo, que esperamos, vaya más allá de las buenas intenciones y de los discursos amables.

El Sistema financiero internacional y el Sistema multilateral de Naciones Unidas requieren de reformas a fondo; la concientización y acción global contra el crimen organizado son imperativas, como el combate a la pobreza y a la desigualdad; como la prevención e intermediación en guerras étnicas y religiosas y ahora en el conflicto en escalda, muy peligrosa, en el Medio Oriente.

Estos asuntos de seguridad internacional y de interés mundial podrían ser los objetivos más inteligentes para participar y abanderar iniciativas y consensos regionales. Consolidarían la nueva presencia activa y protagonista, que el Presidente Peña quiere definir para México. Ya se verá.

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