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Columnas y artículos de opinión

Como si fuera viernes…

Desde Zimpizahua

Por: Joaquín Alcántara Hernández

02/11/2012

alcalorpolitico.com

Cuando llegan estas fechas de cada año equivale al día viernes de cada semana. De hecho, desde que llegan las fiestas patrias anuncian ya la despedida de un año más que empieza su agonía. El tiempo ‘se va como agua’; siguen ‘los muertos’ altares e inciensos. Nuestras calaveras con ricos tamales; atole caliente, sabrosa merienda; llegan las visitas con dulces y abrazos. Campanas que tocan su triste lamento; panteones repletos de gente que asiste, llevando sus flores a seres amados. Los nietos que corren entre su inocencia, brincan y juegan ignoran la muerte; el rico café nos incita su aroma, nos llegan recuerdos de quienes se fueron. Pero esos recuerdos son la evidencia que nuestros seres amados siguen más vivos que nunca. Porque muertos no son aquellos que descansan en la tumba fría; muertos son aquellos que tienen muerta el alma y respiran todavía. O sea, los tristes los amargados, los apocados… Lo mejor es apostarle a la vida, ¡Viva la vida!, ¡Ajúa!...
 
Porque la fila avanza y ahí vamos formados, allá nos esperan los seres amados. Llevaremos solo los bellos recuerdos, o amargos momentos de nuestra soberbia. Tarde entenderemos una gran verdad, desnudos llegamos, desnudos nos vamos. Por eso es que ahora mejor es reír, compartiéndolo todo sin ambicionar; hermosa lección de saber amar, prestada es la vida y todo lo demás…
 
Adornos navideños se ven por doquier, el tiempo se pasa, las calaveras también. Cual si fuera viernes de cada semana, pronto llega el lunes, volver a empezar. Son ciclos, que repiten sin cesar, la vida es eterna debemos regresar; en cuerpo nuevo con vitalidad, es el secreto de la eternidad, pero con alma llena de sabiduría; venimos al mundo a evolucionar. En cada derrota una gran lección y que en cada triunfo no debe faltar la humildad…
 
Amigo lector, en estas fechas qué mejor que hablar de la muerte. Pero sin el fanatismo de la secta de sus adoradores. Sino como un paso más para continuar la vida; porque de hecho, dígame usted, ¿hay algo que esté muerto?... ¡NADA!... todo esta en total y perfecta transformación… Sí, sí… ¡Todo! Porque de acuerdo a la ley de rencarnación nuestro espíritu jamás muere; solo cambia de cuerpo y rencarna en un cuerpo nuevo, en un recién nacido y nuevamente estamos en este mundo pagando karmas de lo malo que hicimos, o cobrando ‘facturas’ a nuestro favor. Todo depende de nuestra conducta anterior, nadie cosecha manzanas si lo que sembró fueron espinas: “Cada quien es el arquitecto de su propio destino” sin embrago, para aquellos que creen que Dios solo nos presta la vida para venir a este mundo un corto tiempo, aquí va este: POEMA A LA MUERTE:
 
Qué pesada sentimos esta vida, Si no sabemos aceptar sus realidades. Vivimos llenos de calamidades. Nos duele el corazón como una herida. Que no encuentra medicina a sus pesares.
 
Nadie en su juventud es recatado. Cometemos desmanes por millares. Llenamos nuestras almas de pecados. Y jamás corregimos nuestros males. Sin pensar que un día nunca esperado. Rico pastel seremos de animales.
 
Falsa es la presunción y el egoísmo. Jamás la muerte ha respetado. Porque ¡ay! de aquel que caiga en el abismo. Sin preocuparle la humildad sagrada. Porque caro pagará su despotismo. Al llegarle la muerte inesperada.
 
Y qué hermosa es la muerte. ¡Ley pareja! Sorprende al millonario, al miserable, a todo ser humano: Al que se queja, al que hiere y al culpable. Y es tan linda que nunca se acompleja. Y es tan puntual que nunca llega tarde.
 
Por eso nunca temas a la muerte. Y cuando estés al pie de un moribundo; implórale perdón, pórtate fuerte. Que un día a ti llegará el sueño profundo; profundo sueño del que jamás hay quien despierte. ¡Ni con todo el metal oro del mundo!
 
Usa la calma, jamás vayas de prisa. Que la vida nos da muchas lecciones. Que tu rostro refleje una sonrisa, a la gente que viva de pasiones; toma en cuenta que la muerte nunca avisa. ¡Ni borra de su mente direcciones!
 
Por hoy solo nos resta desearle en estos ‘Días de muertos’ un ambiente tranquilo con mucho calor humano a lado de sus familiares saboreando exquisitos manjares que son la riqueza de nuestras benditas y extraordinarias tradiciones. ¡Viva la familia!!... ¡Viva México señores! Ajúa.

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