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Columnas y artículos de opinión

¿Revolución educativa?

Por: Guillermo H. Zúñiga Martínez

03/11/2012

alcalorpolitico.com

Estamos frente a una revolución educativa innegable. No se trata de grandes inversiones en dinero, mucho menos de contratación de personal; este movimiento es ajeno a intereses de carácter colectivo. Es algo que va a perturbar el modelo tradicional de la educación en México. En nuestro caso, lo expresamos desde hace más de siete años, pero el problema es que somos provincianos y, además, mal vistos por algunas personas que no superan animadversiones. Ahora, cuando afirman lo mismo los representantes de Harvard y Stanford, entonces sí les vamos a hacer caso.

Es tema apasionante. Los procesos educativos deben estar vinculados de manera directa con la capacidad del hombre para imaginar y pensar en cómo hacer el bien a los demás. Ésa es la directriz que debería prevalecer en las nuevas autoridades federales que pronto asumirán la responsabilidad de la formación de los mexicanos.

Para sorpresa mía, en esta semana encuentro noticias gratas: las universidades de Harvard y Stanford están organizando cursos sin costo alguno para lanzarlos por internet y han encontrado el respaldo de universidades no tan sólo en Estados Unidos, sino en diversos países. El anuncio ha alertado a los educadores tradicionales, a los burócratas de la educación porque están mirando que una auténtica bola de nieve se les viene encima, la cual pone en peligro la enseñanza que imparten. Las universidades citadas van a empezar con materias masivas y abiertas, por ejemplo sobre Emprendedores, Historia Mundial y Psicología, a través de enseñanzas online que están cobrando una gran popularidad. Su lanzamiento se basa en nuevas plataformas, como es Coursera, que ofrece más de 200 clases en 33 instituciones universitarias.

Por si esto fuera poco, la Universidad Nacional de Educación a Distancia en España hace lo propio a partir de la semana pasada.

La nota publicada en Europa, señala que: “más de 8 mil alumnos se han apuntado a nuestra plataforma en apenas cinco días. De momento sólo tenemos dos cursos, uno sobre comercio electrónico y otro sobre open data, pero vamos a ir publicando más cada vez. Están pensados para estudiantes y profesionales que quieran cambiar de sector o seguir aprendiendo” Esto es lo que afirma Timothy Read, quien propone que las clases requieren una dedicación de tres horas semanales durante tres meses.

Lo importante de estas acciones reside en que su proyección se está realizando sin crear una burocracia que pudiera ahogar esos esfuerzos en el mar del presupuesto, por lo cual es necesario y urgente organizar equipos de expertos en pedagogía, que sean partidarios de la educación popular y elaboren planes y programas de estudio para que otros, técnicos en cibernética, se dediquen a usar la plataforma específica que les permita lanzar estas nuevas concepciones llenas de audacia, para servir a los aprendientes no tan sólo de un estado o un país, sino de todo el mundo.

Considero que estas propuestas son muy valiosas, pero deben ser complementadas porque existen, desdichadamente, miles de comunidades marginadas donde no llegan las señales de la cibernética, por lo cual no es posible generalizar este tipo de tendencia. Lo que estamos haciendo, lo afirmo con gusto, es privilegiar la educación semipresencial y la conducción del aprendizaje con base en el autodidactismo, que significa persuadir a cada ciudadano a que se convierta en un aprendiente, dinámico y entusiasta, para buscar todos los días mejorar su vida y transformar su existencia.

Lo que doy a conocer a través de este trabajo, es lo que hemos afirmado por diversos medios y que no ha sido aceptado por trasnochados de la ilustración, que todavía siguen ubicados en el siglo XX y creen que la acción educativa de una Universidad como la UPAV, lesiona sus intereses locales, cuando estamos viendo -y esto es irrefutable- que las mojoneras culturales han desaparecido y que no se lesiona soberanía alguna, por lo cual me da satisfacción que lo que están haciendo Harvard y Stanford ya lo hemos realizado aquí en Veracruz y en otras partes del país.

No me extrañaría que los enemigos del progreso y de la educación del pueblo, una vez que lleguen -a las entidades donde laboran- las lecciones de Harvard, Stanford y otras universidades, procedan a clausurar la educación virtual a la que todo mundo tiene derecho.

Hasta cuándo aprenderemos que en este país también se pueden realizar actividades trascendentes, siempre y cuando tengamos confianza en nosotros mismos y en lo que hacemos.

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