Ir a Menú

Ir a Contenido

Columnas y artículos de opinión

Las presas y el deterioro ecológico

Espacio Ciudadano

Por: Jorge E. Lara de la Fraga

21/11/2012

alcalorpolitico.com

             Condolencias a la familia Jiménez Rosales, por el sensible
deceso de la estimada Sra. Felícitas Rosales.
 
Ante el afán enfermizo de algunos funcionarios y representantes populares por construir varias presas en los ríos La Antigua (Los Pescados) y Actopan, sin considerar con seriedad los impactos ambientales que ello ocasionaría, los pobladores de esas comarcas ribereñas se han manifestado y han levantado su voz para oponerse a esas obras que provocarían daños irreversibles a sus comunidades. Hace poco la C. Leticia Nájera Estrada, coordinadora del Movimiento Salvemos al río La Antigua, expresó que la instalación de siete represas a lo largo de esa cuenca podría provocar disminución del abasto de agua, problemas de empleo y hasta el desplazamiento de casi 1 millón y medio de habitantes que viven a lo largo de ese afluente. Agregó que cuando se procede imprudentemente en ese renglón, lo más probable es que desaparezcan especies nativas, que el río se seque y que el ciclo hidrológico se altere.

Tuve la oportunidad de informarme en una revista especializada que la construcción de presas en el mundo ha significado graves violaciones a los derechos humanos y específicamente afecta a los pueblos originarios. En México son precisamente poblaciones indígenas las que han sido lesionadas, sin que las autoridades se hagan cargo de evaluar, prevenir y mucho menos identificar, indemnizar o reparar los daños de quienes han sufrido los embates sociales, ambientales, económicos y culturales, que han constituido en su conjunto una forma de etnocidio como política de Estado. Se ha comprobado que esas represas no son la solución idónea pero se prosiguen construyendo; actualmente hay muchísimas obras proyectadas y en todos los casos el famoso discurso de “la utilidad pública” es utilizado por los organismos oficiales depredadores para minimizar los lamentables costos sociales, económicos y naturales.

Se torna impostergable que los vecinos y pobladores de las áreas ribereñas se organicen y se respalden técnicamente para salvaguardar su hábitat. Ya múltiples vecinos de las localidades de Jalcomulco, Xotla, Barranca Grande, Carrizal, Monte Blanco, Cosautlán, Apazapan y Llano Grande están en la lucha, se han incorporado al Movimiento Salvemos al río La Antigua e invitan a todos los pobladores afectados a que no se crucen de brazos ni a que se subordinen pasivamente a las decisiones arbitrarias. Se dice con fundadas razones que los beneficios son menores que los costos, toda vez que los diques constituyen unas de las principales causas de pérdida de miles de hectáreas de bosques o de cultivos abandonados bajo el agua y en franca descomposición. Esas represas emiten a la atmósfera gases de efecto invernadero, con lo cual contribuyen al sobrecalentamiento global de nuestro planeta. Por si lo anterior fuera poco, esas aguas sin movimiento generan afectaciones diversas como la esquistomitosis, disentería, diarreas, erupciones cutáneas, cáncer, tuberculosis, fiebre amarilla, dengue y la proliferación de mosquitos transmisores.

Juzgo pertinente que antes de proceder a la construcción de las referidas estructuras habrá que conocer la opinión autorizada de la Semarnat y de especialistas o científicos interiorizados en el impacto ambiental, pues es del sentido común que con la edificación de obras de tal índole se transforma la calidad de las aguas, se modifica el régimen de los caudales y se amenaza a la biodiversidad existente, sin dejar de mencionar que la pesca artesanal y la agricultura tradicional también resultan lesionadas. A manera de apunte final, índico que una de las grandes atracciones mediáticas que promueve el gobierno estatal son las áreas donde se practican los denominados deportes extremos ecoturísticos, como el descenso de ríos, el campo traviesa, el rapel, el escalamiento de pendientes y los recorridos a través de tirolesas. Todo eso se clausuraría con las medidas y políticas antiecológicas y draconianas que se tienen vislumbradas para esos ríos de La Antigua y de Actopan. No queda de otra, luchemos todos de manera organizada para detener esa aberración.

JELF/halt
 

Columnas recientes