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Columnas y artículos de opinión

Se recupera palacio nacional

Por: Angel Lara Platas

03/12/2012

alcalorpolitico.com

A pesar de que afuera del Palacio Legislativo de San Lázaro hicieron presencia grupos violentos preparados para la confrontación, dentro, el ambiente no fue más allá del habitual posicionamiento de los legisladores como representantes de los intereses de las diferentes fuerzas políticas nacionales.

A pesar de todo, se impuso la madurez y la voluntad política.

La transición fue ordenada y en términos hasta amables. El ejercicio del pasado primero de diciembre, corrobora que la democracia sigue siendo un valor digno de ser alcanzado. El derecho de las mayorías adquiere un significado especial en la administración que inicia, pero en ese mismo esquema también es fundamental el respeto a las minorías.

Incluso, los aislados gritos de reclamo al saliente o las loas al entrante, no fueron para nada el detalle que desmereciera la sobriedad del protocolo de transmisión de poderes.

Quienes hace seis años presenciaron la ceremonia en la que Fox entregó a Calderón la Banda Presidencial, comentaron las diferencias entre una y otra. En aquella, el michoacano tuvo que entrar sorpresivamente por la puerta trasera dado el complicado escenario que armaron los legisladores de las izquierdas, quienes a toda costa trataban de frustrar el desarrollo de la ceremonia.

El ceremonial de esta entrega duró pocos minutos. El interesante detalle es que ahora el Palacio Nacional, uno de los valores simbólicos del Estado mexicano, fue elegido como escenario para que el Presidente Enrique Peña Nieto enviara su mensaje a la nación entera.

En ese majestuoso lugar destinado para ser la sede del Poder Ejecutivo Federal de México, construido en 1522 con la intención de que fuera la residencia privada de Hernán Cortés, y posteriormente adquirido por la corona para destinarlo como sede del Virrey de la Nueva España; el nuevo jefe de las instituciones federales, en pocos minutos, le mostró a todo el pueblo de México que tiene un proyecto de nación y que va a llevar a los Mexicanos a mejores estadios de bienestar.

Los 1,500 invitados por Peña Nieto ocuparon los mismos espacios por los que, 140 años atrás, caminó el Benemérito de las Américas don Benito Juárez García, cuando gobernó al país en la época en la que la nación se consolidó como República. Testigo también fue ese lugar de la construcción de las Leyes de Reforma y de la creación del registro civil, ya que hasta ese tiempo todo lo regía el clero y era la Fe de Bautismo la que identificaba a los individuos.

Durante los últimos dos sexenios no se le vio ni a Fox ni a Calderón la intención de despachar en ese edificio considerado símbolo del poder republicano. Tampoco hubo eventos de trascendencia política que tuvieran como sitio el Palacio Nacional, a no ser la ceremonia del Grito de Independencia o el desfile militar. Por el contrario.

En su momento trascendió fuertemente que colaboradores del Presidente que concluyó su mandato, trataron de convencerlo para que el mencionado edificio fuera vendido al hombre más rico del mundo, a fin de que ahí mismo montara un restaurante de la cadena Sanborns.

Los razonamientos de convertir al Palacio Nacional en un lugar comercial, era precisamente que ninguno de los gobiernos panistas lo había ocupado como recinto oficial, ni pensaban hacerlo en los próximos 80 años que suponían estar en el poder.

En apoyo a las descabelladas intenciones, arguyeron a su jefe que si el Palacio de los Azulejos o de los Condes de Orizaba, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, construido en la época colonial y con mucha leyenda, actualmente albergaba uno de los restaurantes de la mencionada cadena, ¿por qué no podría tener el mismo destino el Palacio Nacional, ubicado unas cuadras adelante?

El dato que no se tiene es si el paquete incluiría la plancha del Zócalo, hasta ahora el centro de la nación mexicana, para construir un gran estacionamiento con todo y Valet Parking, para los distinguidos clientes que acudieran a degustar los exquisitos platillos con sabor a historia nacional.

El Palacio Nacional, además de ser una de las edificaciones simbólicas de la ciudad de México, también es una de las construcciones gubernamentales más grandes del mundo entero.

Por sus espacios han caminado virreyes, invasores extranjeros, presidentes, dictadores y emperadores, así como uno que otro revolucionario como Pancho Villa o Emiliano Zapata, que en algún momento de la historia se enfrentaron al poder que desde este recinto ha regido a la nación entera.

Durante muchos años fue la casa presidencial. Todavía se conservan las pertenencias de Benito Juárez, a quien igualmente se le reconoce por haber aportado a nuestra patria el Estado laico.

La esperanza viva es que, en ese mismo marco de la Sede del Poder Ejecutivo, donde también se llevó a cabo la tradicional salutación del Presidente a sus invitados, se convierta en la cuna que vea nacer al verdadero hombre de estado que a México le urge tener. Por el bien de todos los mexicanos.

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