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Columnas y artículos de opinión

Vialidad de Xalapa; ya era tiempo

Prosa Aprisa

Por: Arturo Reyes Isidoro

10/12/2012

alcalorpolitico.com

Xalapa, la capital del estado, parece hasta ahora una tierra de nadie por el gran problema de vialidad que padece. Los embotellamientos están a la orden del día y hasta este domingo las autoridades parecían ausentes o impotentes para resolver la situación.

Por eso es de gran impacto social, alentador para quienes vivimos en esta otrora apacible ciudad, el anuncio que hizo este domingo el gobernador Javier Duarte de Ochoa sobre medidas concretas para atacar de frente este gran reto.

Ya era tiempo. Parecía que había indolencia oficial, lo mismo por parte de autoridades municipales que estatales. Ayer, Duarte de Ochoa, seguramente consciente del sentir de los xalapeños o imaginando todos los improperios de la población, que padece el grave problema, salió a decir en acto público que las autoridades no están ausentes ni son insensibles.

Qué bueno. Sus palabras resultan oportunas y cabe esperar que se cumplirá hasta sus últimas consecuencias. Dan esperanzas porque el gobierno del estado es el único que puede tener los recursos necesarios para acometer la obra que se anuncia.

“… estamos trabajando y queremos hacerlo de la mano de todos los componentes integrantes de nuestra sociedad”, dijo ayer el cordobés al exhibir que el movimiento se demuestra andando: procediendo a la firma de un acuerdo de control vehicular para la circulación del autotransporte pesado y de carga por la avenida Lázaro Cárdenas, antes Circunvalación.

(Mis lectores de todo el estado deben saber que a Xalapa la alcanzó el destino: desde hace ya un buen tiempo padece grandes y graves embotellamientos debido a la gran circulación vehicular, como los que sufrió la Ciudad de México en los años 80, 90 del siglo pasado y todos los días padece un caos con la consecuente pérdida de tiempo de quienes se trasladan de un lugar a otro y debe haber muchos casos de enfermedad por estrés.)

El gobernador ofreció ayer un diagnóstico del porqué el grave problema: por el crecimiento exponencial de la capital, por tener el mayor número de vehículos per cápita del país, por su compleja orografía y por sus calles históricas que no se pueden tocar (ampliar o modificar) por ser patrimonio histórico.

No puede dejar de destacarse que el gobernante haya dicho que no se trata –las soluciones– de ocurrencias, sino que se han hecho estudios desde diversas ópticas y con análisis puntuales, profesionales y más allá de una decisión unilateral, es decir, no sólo del gobierno.

El último de tres puntos que anunció me parece el más interesante. Dijo que en los próximos días se dará a conocer el Programa Integral del Reordenamiento Vial de Xalapa. Es lo que todos quienes vivimos en la capital esperamos: en concreto qué se va a hacer, cómo, cuándo.

Adelantó un esbozo: comprenderá señalización, cambios de sentido en el flujo vehicular en algunas avenidas y calles, reordenamiento del transporte público y no estacionarse en calles y avenidas de mayor tránsito. En realidad, algunas de estas medidas ya se han intentado. Pero ha faltado capacidad, energía de las propias autoridades para hacer que lo dispuesto se cumpla.

Más que nada será cuestión de demostrar que se va en serio y que no habrá tolerancia, pues de nada servirá el diagnóstico riguroso, fundado en estudios técnicos y profesionales que servirán de base para el programa, si no se hace que se cumpla lo que se dispone. En ese sentido, es oportuno el llamado que hizo de que el “desafío” (así de grave está el problema) sólo puede ser enfrentado con éxito si se suma la sociedad.

Otros puntos que anunció fueron la limitación al paso y circulación de vehículos de autotransporte de carga y pesados por la ciudad y la reconstrucción total de la Avenida Lázaro Cárdenas para, una vez terminados los trabajos, convertirse en un bulevar con altas especificaciones de seguridad.

Anunció Duarte de Ochoa que la reconstrucción, en su mayoría con concreto hidráulico, iniciará este lunes con el reencarpetado del Puente Bicentenario e irá de la Delegación federal de la Secretaría de Desarrollo Social hasta el bulevar de Banderilla en el entronque con la carretera hacia Naolinco, un total de doce kilómetros.

Lo dicho ayer por el gobernante, de paso, sirve de preámbulo a la alcaldesa Elizabeth Morales García a unas horas de que rinda de su segundo informe de gobierno, la mañana de este lunes. Los ciudadanos queremos eso, obras y buenos servicios, ver traducidos nuestros recursos, que pagamos como impuestos, en satisfactores. Eso mismo hará que en enero vayamos con gusto a pagar nuestros impuestos.

Lo que los ciudadanos queremos escuchar de nuestras autoridades, de nuestros representantes populares, son noticias que nos impacten porque nos signifiquen algún beneficio. Que defiendan nuestros intereses. En ese sentido, otra buena la dio el senador José Yunes Zorrilla sobre la posibilidad de que, por fin, se haga realidad la respuesta a un clamor en especial de los veracruzanos de la costa, porque no obstante que el estado es un productor de energía eléctrica con la que se surte a muchas zonas del país, las tarifas que pagamos son más altas que las de otros estados donde solo consumen.

Al acudir a la graduación de alumnos la maestría en Gestión Municipal de la Universidad Veracruzana, el sábado, Yunes Zorrilla recordó que revisar las tarifas eléctricas fue un ofrecimiento de Enrique Peña Nieto durante su campaña, y expresó su seguridad de que llevará a cabo las acciones necesarias para cumplirle a los ciudadanos.

Para ello, el político oriundo de Perote anunció que en los próximos meses, con la iniciativa de Reforma Energética que se presentará en el Congreso de la Unión, “habrá una revolución estructural y evidentemente el impacto se tendrá que notar en las tarifas en las zonas y en las regiones que aportan la energía eléctrica al desarrollo nacional como lo es Veracruz”.

Si Peña Nieto cumple, se echará a los veracruzanos a la bolsa, como se dice comúnmente. Todo lo que ayude a la economía familiar debe ser bienvenido.

En justicia, un ajuste a la baja en las tarifas, para que los veracruzanos paguemos por lo menos lo mismo que los habitantes de otras partes del país, fue una reiterada petición, una lucha del gobernador Fidel Herrera Beltrán, que no prosperó por la rivalidad y el celo político que le tuvo el entonces presidente Felipe Calderón. Pero de que era justa la petición, lo era. De regreso el PRI a Los Pinos, parece que ahora sí se nos hará justicia.

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