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Columnas y artículos de opinión

No

Por: Eduardo de la Torre Jaramillo

04/01/2013

alcalorpolitico.com

De acuerdo a la temporada, la columna de esta semana la dedico a una película (“No”) que podría tener una incidencia en nuestra entidad federativa, particularmente por la elección de este año, cuando el PRI cumplirá 84 años de gobernar a los veracruzanos (situación tan lamentable y desagradable política, económica y socialmente hablando); muy distante de equipararlo con la “Dictadura Perfecta”, como le llamó el premio Nobel 2010, Mario Vargas Llosa.

La película chilena “No” fue dirigida por Pablo Larraín, donde el actor principal es René Saavedra, quien es interpretado por Gael García, el publicista que lleva a cabo una campaña de la alegría y la felicidad de esa campaña, basta recordar que el largometraje se enmarca en el plebiscito del 5 de octubre de 1988. El filme está basado en la obra de Antonio Skármeta, titulada “El Plebiscito”.

Película ganadora del premio “Art Cinema Award” (Cannes), independientemente de que el tema aborda una fase de la dictadura chilena, particularmente la convocatoria al Plebiscito por parte del régimen militar, el cual comparte el guion con la experiencia de un hijo de exiliados chilenos en México (René Saavedra/Gael García); de lo destacable de la película son los diversos usos de la publicidad, ésta reflejada en la expresión de René Saavedra: “lo que van a ver a continuación está enmarcado dentro del actual contexto social” (muy irónico), frase que utiliza en el plano político y comercial.

El conflicto entre la publicidad, (que muy al estilo de Gilles Lipovetsky puede ser democratizadora) y la propaganda, cuya finalidad es adoctrinar, como bien pueden ser los logros económicos de la dictadura de Pinochet; mientras la primera busca persuadir, la segunda actúa de manera ideologizada.

Desde mi punto de vista, la primera escena importante de la película es cuando René Saavedra presenta su propuesta de la campaña frente a los dinosaurios de la izquierda, quienes se molestan con la publicidad, ya que apelan a los desaparecidos, a los torturados, al dolor, al sufrimiento, en fin, no entienden el concepto del arcoíris político, inclusive el propio publicista trata de darle colores a las 17 formaciones políticas que estaban apoyando el “No”; es pertinente mencionar que la dictadura hizo el plebiscito para legitimarse internacionalmente, a diferencia de esa oposición de derecha e izquierda que pensaban estaba perdida esa votación de origen, el pesimismo era la característica de la oposición en su conjunto.

Situando el contexto histórico chileno, el que triunfará el “Sí”, significaba que Augusto Pinochet gobernará hasta 1997; a diferencia del triunfo del “No”, que se convocaría en un año a elecciones presidenciales y parlamentarias; ésta impulsada por las 17 formaciones políticas que fueron: Democracia Cristiana, MAPU, MAPU-OC, PADENA, Partido Humanista, Izquierda Cristiana, Unión Liberal Republicana, Los Verdes, Partido Nacional por el No, Partido Radical, Radical Socialista, Demócratas de Luengo, Socialdemocracia, Socialista Almeyda, Socialista Núñez, Socialismo Histórico, Socialismo Mandujano, USOPO y Partido por la Democracia.

Regresando a la película, debemos de agradecer que no es un melodrama, ni es panfletaria, no es ideológica no adoctrina, sólo narra dos hechos: el plebiscito de 1988 y la realización de una campaña de marketing político, como hoy se le conoce; en fin, el trabajo de un publicista.

La segunda escena más impactante es cuando se confrontan los publicistas, uno a otro se dijeron que se aplastarían, allí René Saavedra le dice “esta campaña será recordada porque los jefes estaban con el Sí y los empleados con el No”, es así como la narrativa publicitaria ganó una elección de tal magnitud, donde los resultados fueron: 55.9% por el No, y 44% por el Sí.

Los 17 partidos políticos se conformaron en la llamada “Concertación Chilena”, donde los primeros dos presidentes de la república fueron de la “derecha”, Patricio Aylwin y Eduardo Frei, posteriormente fueron los de “izquierda” Ricardo Lagos y Michel Bachelet.

Por otra parte, como mexicanos ¿qué se le tiene que aprender a la democracia chilena?, desde mi punto de vista, pues esa capacidad de debatir, de llegar a acuerdos, de dialogar, de pactar por el país y de conciliar; posteriormente esa clase política que decidió quién gobernaría primero, como lo fue el acuerdo de que la derecha fuera la primera en tomar las riendas del país, de desactivar pacientemente el entramado institucional de la dictadura militar, -la cual duró muchos años-, tanto el aparato militar y el Senado que fue el dique que evitaba el arribo a la democracia.

Finalmente, en la presentación de la película en Chile asistieron los expresidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos; así como también a la lideresa juvenil Camila Vallejo; en el caso de Lagos, éste expresó: “hay que entender que la vida real es la vida de un pueblo movilizado, un país que entendió que por esa vía podíamos derrotar a Pinochet, había que derrotar el miedo y eso se hizo”

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