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Columnas y artículos de opinión

La Reforma Educativa en manos de Lutero

Por: Helí Herrera Hernández

21/01/2013

alcalorpolitico.com

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Twitter: HELIHERREA.es
 
Es constitucional ya la reforma a los artículos tercero fracciones III, VII y VIII, y 73 fracción XXV; así como la adición del párrafo tercero; el inciso d) al párrafo segundo de la fracción II y la fracción IX al artículo tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Ahora solo esperamos, dada la celeridad con la que impulsa el gobierno de Enrique Peña Nieto este asunto, que esta semana que inicia sea publicada en el Diario Oficial de la Federación para que surta efectos legales.
 
Contra la misma han ocurrido marchas en distintas ciudades del país, abarrotadas con decenas de miles de maestros liderados tanto por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el SNTE, así como por la coordinadora, acompañada de amparos que buscan detener lo que para muchos es un atentado contra sus derechos laborales, precisados en el artículo 123 de la Carta Magna.
 
Examinada la minuta convertida en breves días en Ley, podemos afirmar que la misma no solucionará los problemas de atraso educativo que tiene México, principalmente porque el Estado abdica de su responsabilidad de promotor en materia de infraestructura, planes de estudio, sistemas evaluatorios y materiales educativos, dejándole a la sociedad esa responsabilidad que, en un modelo económico-consumista, le darán un sentido individualista al nuevo modelo educativo nacional. (Inciso a, fracción tercera, del artículo Quinto transitorio)
 
Bajo la tesis que los programas de estudio utilizados en las escuelas privadas son mejores que los aplicados en las públicas, >lo cual es falso y más cuando no se toma en cuenta la infraestructura tecnológica que inyectan los capitalistas a escuelas como el Tecnológico de Monterrey, la Iberoamericana o la Universidad de las Américas, por mencionar solo unas, independientemente de la salud física y mental de sus alumnos que no padecen hambre y en consecuencia tienen mejores rendimientos que los de las universidades, preparatorias, secundarias o primarias públicas<, el gobierno federal pretende aplicarlo pero no siendo él el inyector de recursos económicos para solventar las actuales deficiencias del sector educativo estatal, sino dejando en el Sistema Nacional de Evaluación Educativa la calificación de apto o no apto para desempeñar la profesión de maestro en todos los niveles, sin profundizar en el examen de los efectos de la mala educación que permea en la nación, como son el estado en que se encuentran la inmensa mayoría de los planteles educativos públicos, que ni baños, laboratorios, computadoras, butacas, gises y material didáctico tienen, así como el grado de pobreza de los alumnos que allí estudian, que los hace menos receptivos a la enseñanza (me ha tocado ver desde hace varios años como se desmayan en plena jornada), y en consecuencia en la obtención de resultados académicos.
 
La causa de esos efectos la genera el Estado mismo que intencionalmente, desde que el neoliberalismo educativo llegó a nuestro país en 1985, ha dejado de alimentar económicamente al sector público educativo, promocionando y alentando la participación del sector privado en la educación.
 
Hoy se atreven a cuestionar lo que ellos mismos han propiciado –bajo nivel educativo o educación sin calidad-, y ponen en una junta de 5 notables la responsabilidad de evaluar a todo el magisterio nacional, sin tomar en consideración que los profesionistas más notables que ha dado el país son egresados del Instituto Politécnico Nacional, de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la Universidad de Chapingo o, hablando localmente, de la Escuela Normal Veracruzana que generó extraordinarios educadores liberales reconocidos internacionalmente.
 
¿Quiénes serán esos 5 notables que integrarán el Sistema Nacional de Evaluación Educativa? ¿Qué perfiles tendrán? ¿De dónde son egresados? ¿De escuelas públicas o privadas? ¿Quién los evaluará a ellos porque si van a ser aprobados, a propuesta del Presidente de la República, por la Cámara de Senadores, nada nos garantiza que solo sean recomendados por favoritismo y en pago a facturas políticas? ¿Quién certificará, luego entonces, que ese aparato burocrático que se formará en seis meses, contados a partir de la publicación en el Diario Oficial de la Federación de la Reforma Constitucional, no venderán los exámenes que se les aplicará a los maestros, o que se los darán previamente a los recomendados, tomando en cuenta que en México todo se puede?
 
Los buenos catedráticos no se oponen a la evaluación siempre y cuando les confirmen que quienes los van a evaluar son mejores que ellos, bajo métodos científicos y liberales porque hoy, lo que está de moda en los gobiernos PRIANISTAS son el dogmatismo y por ende, han venido atentando contra todos sus enemigos ideológicos en todos los sectores donde se encuentren.
 
Cuando la fracción tercera del artículo tercero constitucional ya reformado precisa que “…….el Ejecutivo Federal determinará los planes y programas de estudio de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal para toda la República” y que "para tales efectos el Ejecutivo Federal considerará la opinión de los gobiernos de los Estados y del Distrito Federal….." no me cabe la menor duda que la educación se está poniendo en manos de Lutero, porque si son estas personas las salvadoras del bajo nivel educativo nacional y son las que plasmarán los nuevos planes y programas de estudio, no comprendo por qué se equivocan constantemente con los héroes nacionales, con los libros de texto leídos o con la identificación de las organismos federales.

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