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Sección: Estado de Veracruz

Cuenta la facilidad con que asaltan a transeúntes en colonia de Coatzacoalcos

La zona del “Callejón”, a unos pasos de las obras del Túnel Sumergido, es centro de operaciones de delincuentes

05/10/2012

alcalorpolitico.com

“Amigo, cooperas con nosotros o… ¿Quieres que saquemos el arma?” fue lo que alcanzó a escuchar el fotógrafo a su espalda, mientras tomaba fotografías de los avances de la obra del Túnel Sumergido, que se realizan sobre la calle general Anaya, de la colonia Esfuerzos de los hermanos del trabajo, de esta ciudad y puerto de Coatzacoalcos.

Creyendo que se trataba de una broma, le pidió a la persona de la voz que le permitiera un instante, porque tenía que sacar el lente de la cámara, que momentos antes había metido entre un agujero de la tela ciclón que delimitaba entre la calle y el espacio donde se realiza la obra.

Cuando éste giró hacia la persona de la voz,(un tipo güero colorado, con bigotes y portaba una camisa roja con dibujos de delfines y pantalón de mezclilla azul) éste, volvió a repetir la misma frase: “Cooperas con nosotros o… ¿Quieres que saquemos el arma?”, al tiempo que dirigía su mirada hacia otro individuo de tez morena, también con bigotes, que vestía pantalón de mezclilla y playera azul con rayas blancas horizontales que llegaba en ese instante y cargaba una pequeña mochila a la que introducía su mano constantemente haciendo la mímica de sacar algo-.

Ya para esto, ambos individuos tenían prácticamente acorralado este servidor sobre la tela ciclón. Sólo uno de ellos era que hablaba, el que amenazaba, el que llevaba la voz cantante, mientras que el otro se mantenía en silencio y con la mirada extraviada, como si su mente anduviera por otro lado, pero que sus actos estaban en el lugar. Impidiendo que su “presa” pudiera escapar.

En la calle general Anaya, a una cuadra del SAT, del recinto portuario y del malecón, aproximadamente a las 12:30 de la tarde del día de ayer que se dieron estos hechos.
Mientras esto sucedía, decenas de obreros se encontraban trabajando. Soldaban, hacia maniobras con “la mano de chango” y cargaban de tierra los volteos… Todos en lo suyo, por eso nadie se percató de lo que en verdad sucedía sobre el lado izquierdo de la calle.

Cuando la exigencia de dinero continuaba, este servidor sólo atinó a decirles a los “Amigos”, que los acompañaran a entrar al lugar de la obra, y que les pediría dinero a sus “Compañeros obreros” que se encontraban laborando y que ahí se los entregaría. E incluso alzó sus manos y les hizo señas para que lo vieran.

Esta acción los puso nerviosos y cambiaron de estrategia. En esta ocasión el primer individuo sacó de la bolsa de su pantalón un teléfono celular maltratado y un anillo, del que según él, era de oro.

-“Cómpramelo… ¿Cuánto me das?... saca lo que tienes….”

-Cuán.. to… quie..res…

-Mmmmm… Bueno, Regálame diez pesos.

Ante esta salida “fácil”, el fotógrafo buscó en su bolsillo y sacó varias monedas y se las entregó al “jefe” y sólo así fue liberado de su acorralamiento, sin haber sido despojado de su cámara y demás equipo de trabajo.

Después de esto, ambos individuos emprendieron su “huida” lentamente, para que más adelante volver a repetir la misma acción de “trabajo” con otra persona; sólo que al poco instante se le unió, al parecer un amigo de él, dejando sin efecto de nueva cuenta un atraco.

Pero tanto era el esfuerzo de ellos en “trabajar el tramo”, que más adelante sí lograron su objetivo con un joven estudiante, que tuvo la mala fortuna de pasar por necesidad por la división de madera, que vuelve parte de la calle general Anaya en un callejón de acceso obligado que conecta a la calle colón, que más adelante se convierte en el bulevar Manuel Ávila Camacho.

Una vez que cometieron su fechoría, se encaminaron al embarcadero donde salen los “Chalanes” que cruzan a Villa Allende. Y en una parte del lugar, el “Mudo” sacó de su mochila una botella llena de resistol, hizo algunas “maniobras” con su compañero de "trabajo" y se perdieron entre la gente con rumbo desconocido.

Según cuentan los vecinos de la zona del “Callejón”, convertido así por los trabajos del Túnel Sumergido, se ha vuelto el centro de operaciones de los delincuentes, sin que la policía se entere de estos sucesos.

"Lo bueno que ya llegó a Coatzacoalcos el operativo Veracruz seguro”, indicaron los vecinos -a manera de consuelo- que pasan de manera obligatoria por esa calle.


César González Paulino
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