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A tres horas de Coatzacoalcos

En Raudales Malpaso, todavía hay jaguares, tigres y nutrias

Mágico rincón del sureste del país, donde la presa Nezahualcóyotl y el puente Chiapas conviven con el cañón de La Encajonada y cuevas

Alfredo Santiago Hernández Raudales Malpaso; Chiapas. 18/02/2009

alcalorpolitico.com

Al sureste de Veracruz, a tan sólo tres horas del puerto de Coatzacoalcos se encuentra la ciudad de Raudales Malpaso, municipio de Tecpatán en el estado de Chiapas; un sitio mágico donde la industria energética convive con la riqueza natural al extremo.

Raudales Malpaso se ubica en la rivera del río Grijalva, justo a un costado de la presa Nezahualcóyotl, una de las cuatro hidroeléctricas que generan el 70 porciento de la energía que se consume en el país.

Pero este poblado de más de trece mil habitantes es además uno de los principales centros comerciales de la zona, donde los pobladores de casi setenta ejidos y comunidades arriban dos veces por semana a abastecerse de comida, granos y herramientas.

La industria pesquera también se ha desarrollado de sobremanera, pues cuenta con tres cooperativas que abastecen de productos del mar a los estados de Chiapas, Veracruz, Oaxaca y el Distrito Federal.

En esta primera entrega nos enfocaremos a las bellezas naturales de una localidad que se ha visto rebasada por su desarrollo comercial, pero que recibe poca atención de las autoridades municipales de Tecpatán y del Gobierno del Estado, lo cual se ve reflejado en las pocas o nulas obras de infraestructura social y turística, a pesar de contar con bellos paisajes que no le piden nada al famosísimo Cañón del Sumidero.

A invitación expresa de un grupo liderado por el sacerdote del lugar Eddy Enrique Toledo Sánchez y el profesor Ulises Martínez Rodríguez, alcalorpolítico.com acudió a la presentación exclusiva para medios de información estatales y nacionales, del proyecto turístico denominado “Raudales Malpaso, la perla del Grijalva”.

El recorrido “piloto” inició desde muy temprano, a bordo de dos lanchas propiedad de la cooperativa pesquera “Quechula” inició la travesía sobre el vaso de la presa Nezahualcóyotl, donde la profundidad promedio es de 160 metros, a pesar de que el nivel se encontraba en niveles “normales - bajos”.

En el embalse de la presa se pueden observar islotes de distintas dimensiones, donde se aprecia una gran variedad de fauna marina y aviar; un lugar donde se puede practicar la pesca, natación y el esquí acuático.

Tras veinte minutos de un viaje a alta velocidad, se arriba a la caseta de vigilancia del gobierno del estado donde se cobra una cuota de 23 pesos (aunque las pulseras dicen 20 pesos), lo cual permite el acceso a la famosa zona de “la encajonada”.

El experto lanchero que nos acompaña disminuye la velocidad y comienza el espectáculo de la naturaleza, donde los seres humanos somos piezas insignificantes del paisaje y donde predominan tres colores, el azul del agua, el verde de los árboles y el blanco de la piedra.

Muy similar en su estructura a la del Cañón del Sumidero, La Encajonada cuenta con grandes paredes de granito de hasta 300 metros de altura, mientras que el brazo del río Encajonado deja sentir su fuerza a pesar de ser un día con clima favorable, púes este torrente junto con el del río La Venta, Cacahuanón y una seria de caudales subterráneos, le dan al Grijalva el empuje que produce la energía en la hidroeléctrica Malpaso.

Avanzamos unos pocos kilómetros y una familia de monos araña da la bienvenida, arrinconados en una saliente del cañón, dos monos adultos y una cría contemplan la invasión a su mundo por parte de 18 personas ataviadas con fluorescentes chalecos salvavidas.

Durante todo el paseo por La Encajonada se observan parvadas de garzas blancas, cafés y negras, por las noches, cuentan los lugareños, en los árboles es fácil notar la presencia de serpientes de extensas dimensiones, mientras que los riscos sirven de guarida para el águila tirana.

El lanchero quien se niega a acercarse a la orilla del cañón para trasladarnos por la sombra –por cuestiones de seguridad, pues la lancha puede golpear en las rocas y encallar-, cuenta que pasadas las seis de la tarde en el punto denominado como “la playita” -donde se une el río La Venta con el Encajonado- es fácil presenciar cuando los tigres, jaguares, leopardos y tapires se acercan al río a beber agua; espectáculo que no pudimos disfrutar pues apenas eran las dos de la tarde y tiempo de continuar con el recorrido.

Nuevamente la lancha retomar un ritmo veloz, la brisa se deja sentir abiertamente y por un último instante contemplamos la grandeza del lugar, el silencio se rompe solamente por el ruido del motor, el aroma de la naturaleza es alucinante y por momentos nadie quiere irse.

Tras salir de La Encajonada, se abre paso el embalse de la presa y nos dirigimos a uno de los puntos más atractivos del recorrido, “la cueva del burro”.

Esta caverna cuenta con grandes formaciones de roca en la entrada, que asemejan las estalactitas de las cavernas de hielo, solo hay un espacio angosto para ingresar y todos tenemos que agachar la cabeza para evitar un accidente.

El interior de la caverna es pequeño, las dos lanchas entran con dificultad y en el ambiente se siente la densidad de la humedad, el calor es sofocante mientras que unos tenues rayos de luz se asoman entre las hojas de los árboles.

Al salir de la cueva, nuevamente aparece esa sensación de no querer regresar, breves minutos donde los presentes recuperan la capacidad de asombrarse cuando pareciera que nada más lograría admirarnos.

El último punto del largo paseo es el puente Chiapas, inaugurado en el 2003 es una verdadera obra de ingeniería mundial que conecta a Las Choapas, Raudales Malpaso y a Ocozocuautla de Espinosa.

Cuenta con una longitud de 1208 metros y su anchura es de 10 metros, con dos carriles de circulación vehicular, la altura máxima es de unos 80 metros, con una altura de las columnas de 5, metros y medio.

Al final del puente se ubica un pequeño mirador, una zona de restaurantes y de venta de artesanías donde se pueden adquirir bellos souveniers de madera, ropa típica de la región, collares de oxidiana y ambar.

De regreso en el embarcadero, tras cinco horas de recorrido el cansancio pasa a segundo plano luego de haber incursionado en medio de la naturaleza en su más pura y bella expresión.

Para la segunda entrega de este reportaje comentaré más sobre la ciudad, así como sus problemas políticos y sociales con la cabecera municipal Tecpatán, lo cual ha afectado todo proyecto turístico, económico y de desarrollo para Raudales Malpaso, además de cómo la población vivió y se ha sobrepuesto a las inundaciones provocadas por el famoso “tapón” del río Grijalva en noviembre del 2007.