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Sección: Vía Correo Electrónico

Mutatis mutandis

Finanzas públicas en el epicentro de las crisis

Rafael Arias Hernández 09/01/2013

alcalorpolitico.com

De lejos y de cerca, llegan las noticias de sacrificios no buscados y de inmensos daños ocasionados, a una y más generaciones. Herencia obligada e indeseada que persiste.

Aquí, allá, en todas partes la inconformidad y la indignación popular aumentan. No se necesita ser sabio o experto en el tema, para saber que el descontento, la protesta y la inestabilidad crecen y se fortalecen; lamentablemente, la novedad es que también variadas formas de delincuencia dentro y fuera de los gobiernos se hacen presentes.

Imposible ignorar las voces de alerta que lo advierten y, por sobre todo y todos, se hacen presentes. Desde Chiapas llega una de ellas, dice el EZLN: “¿escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose…”
Alerta, alarma, aviso, señal. Como ayer, o como siempre, quien quiera oír.

La inmensa fábrica de pobres está en marcha, aumenta el desempleo y se expande la informalidad y el subempleo. Jóvenes sin futuro, que ni estudian ni trabajan; y viejos abandonados o privados de sus esforzadas y reducidas pensiones, si acaso tuvieron la suerte de optar y trabajar por esta prestación, ahora en reducción o extinción. Unos y otros, demasiados todos, condenados a perder su abnegado presente; despojados de lo poco que obtienen, ahora además de sacrificados de la austeridad, pierden lo que se supone que es de todos: las finanzas públicas. ¿Y nosotros que aprendemos?

Allende las fronteras, crece la desesperación y la desesperanza se convierte en lugar común para quienes sin haber deseado, buscado o provocado las crisis, ahora tienen que pagar sus múltiples efectos negativos. Bien se sabe que son los más, los demasiados que sobreviven en la pobreza, la miseria y la ausencia casi total de oportunidades.

En países grandes y pequeños, desarrollados o en desarrollo, metrópolis o parte de las periferias, millones y millones de seres humanos padecen los efectos de las crisis económicas financieras, así como el debilitamiento de sus gobiernos; y, al mismo tiempo, una minoría sigue haciéndose inmensamente rica con crisis o sin ellas.

Así es el modelo económico predominante, dirían los expertos. Y claro que, en esencia, tienen razón, madamas que, el funcionamiento del modelo o sistema cambia constantemente y las formas en que trabaja el interminable proceso de acumulación y apropiación se refinan, transforman y reinventan. ¿Aprendemos?

Por ahora y sólo para ilustrar resumida y rápidamente, baste recordar que en el epicentro, entre otros, encontraremos rápidamente a tres protagonistas que recientemente se han destacado por su importante participación en la gestación, detonación, expansión y prolongación de esas últimas crisis de alcances y efectos mundiales, de las que hoy y por mucho tiempo, nos ocupamos y ocuparemos.

Me refiero, en primer término, a las instituciones financieras públicas y privadas de alcance internacional, con todos sus instrumentos a disposición y en acción; en segundo lugar, a los gobiernos tanto nacionales, como subnacionales (estatales) y locales, con sus atribuciones institucionales y recursos gubernamentales, básicamente de las finanzas públicas.

En su aspecto positivo, no puede negarse que tanto instituciones financieras como gobiernos hacen esfuerzos, por reducir y evitar daños, pérdidas, retrocesos y sacrificios de la población. A veces con resultados alentadores, otras con fracasos, estancamientos o retrocesos. Por ahora, dejemos a estos dos protagonistas caracterizados por sus buenas intenciones.

Pero también hay un tercero, la delincuencia en sus múltiples formas y niveles, incluyendo desde luego, aquellas que afectan tanto a dichas instituciones financieras, como a todos los tipos de gobierno. Unas y otros padecen desde los efectos del encubrimiento y complicidad, hasta la realización de diversos tipos de delitos, que sólo agravan o profundizan los alcances de las crisis.

¿Qué hay del lavado de dinero o de las finanzas públicas sin control ni resultados y beneficios para la sociedad y la población en general?
¿Y qué de las deudas públicas desbordadas, de países hoy en el abismo fiscal y la austeridad extrema?

Por lo pronto, hay que tener presente la evolución de los problemas en países que hasta el año pasado observaron, un alto nivel de deuda pública, como porcentaje de su Producto Bruto Interno.

Países como Japón (230), Grecia (132), Italia (123), Portugal (112), Irlanda (109), EEUU 103, Bélgica (101), G. Bretaña (86), Alemania (81), España (72).

El caso es que no hay duda, en el epicentro están las finanzas públicas.

Continuaremos.

PALO DADO…A PAGARLO.
La noticia no puede ser ignorada o minimizada. Algunos de los causantes de las últimas crisis económicas y financieras, mas en forzada que en autentica contrición o arrepentimiento aceptan su culpa.

Supuestamente contritos o apenados, irrumpen en las realidades de los que afectaron y afectan, con los efectos de las crisis que causaron, en complicidad de los gobiernos que se los permitieron y permiten. Gobiernos que hoy, muchos de ellos, padecen también esas consecuencias en la notable reducción o limitación del monto y disposición de las finanzas públicas bajo su responsabilidad.
La noticia que difunden los medios en el mundo es que:
“La gran banca de EE UU cierra acuerdos millonarios para dejar atrás los abusos.”(El País.070113).

“Grandes bancos de EU zanjan multas hipotecarias…Diez bancos estadounidenses acordaron el lunes pagar 8,500 millones de dólares para poner fin a una revisión, caso por caso, de ejecuciones hipotecarias pedidas por los reguladores estadounidenses...

Bank of America, Citigroup, JPMorgan, Wells Fargo y otros seis bancos pagarán 3,300 millones de dólares directamente a algunos propietarios de casas y también desembolsarán 5,200 millones por modificaciones en los préstamos y condonaciones de deudas, afirmaron los reguladores…La Oficina del Contralor de la Moneda y la junta de la Reserva Federal afirmaron que aceptaron el acuerdo para aliviar la carga financiera de los consumidores más rápidamente que a través de las revisiones.” (El economista.070113).

Lo que ha trascendido es que de lo que se trata es de llegar a un acuerdo con las autoridades, para concluir la investigación por abusos en los procedimientos que afectaron y afectan a millones de hipotecados.

En septiembre de 2011, sucedió en EEUU lo impensable en otras partes del mundo, 17 de las más importantes entidades financieras del país, fueron demandadas por el gobierno federal. La administración del presidente Obama, entre otros aspectos, señaló que diversos requisitos legales no se habían cumplido; que mucha información sobre los préstamos se había alterado en embargos abusivos entre 2009 y 2010; y que el rescate o apoyo a los bancos se hizo con recursos gubernamentales, con finanzas públicas.

En el desierto de la justicia, esta noticia es, para muchos alentadora. Claro que si se puede, cuando el gobierno asume su responsabilidad de cumplir y hacer cumplir la ley.

Hay que seguir estos acontecimientos que tienen repercusiones mundiales. Algo o mucho se aprende. La historia no termina y sólo se apoyará y corregirán en EEUU, parte de los errores y daños causados, a una mínima parte de los sacrificados por las crisis desencadenadas.

Porque tampoco se pueden olvidar o minimizar otras noticias, como aquella de que el HSBC, uno de de los bancos más grandes del mundo, sólo fue multado, por aceptadas actividades criminales de lavado de dinero. Hasta hoy nadie ha sido enjuiciado y, mucho menos encarcelado.
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