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Sección: Vía Correo Electrónico

Mutatis mutandis

Karni Mata: adoración y protección de ratas

Rafael Arias Hernández 03/10/2012

alcalorpolitico.com

Ni modo. Hay que abordar temas de actualidad, de interés público y hasta de asombro.

Así que, más allá de la zoología, la protección de animales, o el respetable punto de vista religioso, vale la pena preguntarse:

¿La iniciativa anticorrupción planteada por Peña Nieto alcanzará en serio y a profundidad a la delincuencia gubernamental y en particular, a las y los ratas?

En el caso que hoy me ocupa, hay la fundada sospecha de que el modelo puede imitarse o propagarse.

Incluso, se teme, con razón, que el ejemplo pueda cundir y que, de no comentarse en público, esto podría traer efectos impredecibles y consecuencias incomodas.

¿Qué sucedería si se descubriera, con pruebas fehacientes e indiscutibles que una ciudad entera adora a las ratas?

En México y en Veracruz, se empezaría por negar tal situación y los distintos gobiernos (federal, estatales y municipales) declararían que “no pasa nada y que todo va bien”.

Si la presión de la realidad y el tamaño de las pruebas lo exigen, se diría que, en todo caso, es un “hecho aislado”, o se trata de “una situación pasajera”, y que en última instancia, sólo “es el resultado de una influencia extranjera”.

Lo más seguro es que los comunicados oficiales terminen adoptado la situación de siempre: “nuestras ciudades están blindadas contra los y las ratas”, y que no hay de qué preocuparse porque “la ratería está a punto de ser derrotada”; porque políticos, jueces y encargados del gobierno son los primeros obligados en evitar que ratas y ratones se apropien, no sólo de los espacios públicos ( y hasta de los recursos), sino que además, su trabajo es evitar que los roedores conquisten la credibilidad y confianza de la población.

Dadas las condiciones de la lucha por el poder público, es probable que la cuestión pudiera llevarse a otros ámbitos, como los de partidos, políticos profesionales, sindicatos, organizaciones sociales, grupos empresariales, instituciones académicas, y ciudadanos comunes y corrientes; ámbitos en donde, por desgracia las y los ratas pudieran haberse refugiado y hasta apoderado, de la representación política o de la dirigencia empresarial, sindical, social o ciudadana.

¿Hay que imaginarse lo que sucedería si partidos, grupos, sindicatos, universidades y gobiernos, así como medios de comunicación fueran invadidos y hasta controlados por autenticas ratas?

EL EJEMPLO JALA

En fin, la cuestión es que el tema de LA CIUDAD DE LAS RATAS podría tomar actualidad e importancia a partir del enfoque turístico y del sustrato religioso que conlleva.

Así, es posible o no sería de extrañarse que, en algunas ciudades veracruzanas se despierte curiosidad y hasta interés, por conocer (¿y hasta imitar?), la peculiar forma en que se edificó y sostiene un famoso templo de adoración a las ratas, por habitantes de Deshnoke, del estado de Rajasthan en la India.

Templo, población y lugar que gracias a este hecho, son ya mundialmente famosos.

En efecto, los pobladores de ese lugar, decidieron desde hace más de seis siglos, adorar y considerar sagrados a los y las ratas, que se consideran sagradas, debido a la creencia de que las almas de los seguidores de la diosa Karni Mata, su deidad más importante, están reencarnadas en estas ratas y, por tanto, deben ser atendidas y veneradas.

La singular historia registra que, a partir de una decisión originada hace poco mas de 600 años, tuvo orígenes y efectos religiosos, que han trascendido con el tiempo, porque la difunta Karni Mata, también conocida como Nari bai, sostuvo ser la personificación de la Diosa Durga.

Al morir, simplemente aseguro que reencarnaría (al igual que otros) en una rata. De ahí que la idea se popularizo y se convirtió en una leyenda propia de la ciudad, que ahora le caracteriza.

La revolución tecnológica de los medios de comunicación y la indiscutible globalización han contribuido a que la fama se extienda y, ahora, pueda ser conocida en todos sus aspectos religiosos, artísticos, turísticos y hasta zoológicos.

Lo interesante es que pueda ser imitada total y parcialmente, desde este o desde otro punto de vista, por algunas ciudades y municipios de Veracruz o del país mismo, en donde, demasiadas pruebas, han hecho creer y asegurar que están invadidas por ratas, a los y las que muchos veneran, adoran y siguen estén o no presentes.

Por lo pronto, es de esperarse que algunos funcionarios públicos federales, estatales y municipales, piensen y mediten sobre lo conveniente o inconveniente que resulte, la propuesta de incorporar estas u otras ideas a las innovaciones de intercambio cultural, político o gubernamental.

No se descarta la posibilidad misma de imitar o adaptar esta singular forma de promoción turística; por lo que tampoco sería nada raro, que habitantes de todas latitudes y altitudes, después de un rápido análisis de posibilidades, antes o en el momento de la entrega recepción, de la crisis financiera y del endeudamiento público, ahora identificaran sus terruños, sus ciudades como espacios afectados por ratas de todo tipo.

Incluso hay quienes prefieren irse por lo tradicional, por fortalecer las relaciones entre pueblos y autoridades; como siempre, se argumentan las conocidas razones, los reiterados argumentos y hasta mecanismos, como el de hermanar las ciudades.

De esta manera, y sólo como uno de los muchos ejemplos, aseguran servidores públicos, propensos a hermanar ciudades, que “podrían implementarse políticas programas y acciones gubernamentales” orientados a “impulsar el crecimiento económico y el bienestar social”; a fomentar “la creación de empleos y el bienestar social”; y “difundir la belleza natural, así como la hospitalidad y alegría de nuestra gente”, en un “enfoque de desarrollo sustentable”.

Cabe la posibilidad de que esta actitud optimista de promoción encuentre eco y aceptación. Es de esperar que incluso se agreguen más razones ecológicas, de derechos de los animales y hasta de tipo cronológico, a favor de los multicitados roedores; porque de alguna forma, se tendría presente la influencia china, al citarse “el año de la rata”, aunque no sea final de sexenio, trienio y ahora cuatrienio.

O desde el terreno artístico, se reciban otras influencias. Como las del autor y la famosa intérprete y cantante de “rata de dos patas”.

En fin, uno de los problemas y limitaciones, aquí, allá y en todas partes, es qué hacer con los gobiernos, partidos, organizaciones, administraciones públicas e instituciones, plagadas de adoradores y protectores de roedores del presupuesto, generadores insaciables de deuda gubernamental de todo tipo, apropiadores de bienes y atribuciones públicas.

¿Aplicarles la iniciativa anticorrupción de Peña Nieto?

DEUDA MUNICIPAL
Es posible, o más bien, es seguro que muchas autoridades inicien una etapa más intensa y de mayores proporciones de la teoría y práctica de la deuda pública, bajo el conocido y repetido principio de que, “lo prometido es deuda”.
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