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Sección: Vía Correo Electrónico

Rescató a perro que vivía en completo abandono y su dueño lo quería sacrificar

Se cayó de la azotea donde vivía sin recibir alimentos ni aseo y su amo sólo llamó al Centro de Salud Animal

28/12/2012

alcalorpolitico.com

Estimado Director de www.alcalorpolitico.com:

Con mucha indignación y esperando como siempre contar con el apoyo de su medio comparto la historia de Rufus que desgraciadamente es la de muchos animalitos (anexo fotos).

Según los vecinos, Rufus tiene más de una década ladrando a quien pasa por la banqueta bajo la pequeña azotea de 9 metros cuadrados que ha sido su hogar toda su vida. Nunca sale y tampoco recibe alimento o cuidados de su “dueño”. Una vecina de avanzada edad a menudo detiene a algún transeúnte y le pide que arroje a la azotea una bolsa con algo de comida que prepara para el animalito.

Todo este tiempo Rufus ha sobrevivido en ese espacio, las rastas de pelo en su cuerpo son gruesas y duras, el excremento queda atrapado entre ellas, parece tener cinco colas de tanto pelo pegostioso con sus desechos. El olor es indescriptible.

El día de Navidad los vecinos de la calle Simón Bolívar empezaron a escuchar aullidos lastimeros sin saber de dónde provenían, tras dos días lograron identificar que venía de la azotea de Rufus. Aunque llamaron a la puerta nunca abrieron, algunos vecinos comentaron que al parecer el perro se había caído de la azotea el día 23 de diciembre y que el “dueño” presuntamente había salido de la ciudad dejando al perro malherido. Ante los aullidos lastimeros unos vecinos lograron introducir algo de comida en la maltrecha casucha de Rufus la mañana del día 26 de diciembre.

Se reportó esa situación al Centro de Salud Animal sin embargo en la primera llamada dijeron que no había personal, que llamaran después. Más tarde la persona respondió que el perrito ya había sido reportado por ¡su dueño! Que había llamado argumentando que su perro se había caído de la azotea, que estaba fracturado y que solicitaba fueran por él para sacrificarlo.

La tarde avanzó y los aullidos de Rufus fueron insoportables y ante la inacción de Salud Animal los vecinos tomaron la decisión de llamar a los Bomberos. Con la presencia del juez de manzana, vecinos y un servidor, se realizó el rescate de Rufus alrededor de las diez de la noche. El animalito se mostraba muy agresivo y temeroso como era de esperarse.

Rufus fue bañado, su cuerpo sin músculo, tieso y casi “plano” me recordó los cadáveres con que practicábamos en la Facultad de Medicina. Se le colocó un suero para estabilizarlo mientras llegaba la mañana para ser ingresado a una clínica para una valoración a fondo.

Por la mañana del día 27 llamé al Centro de Salud Animal, el encargado indicó que “ese perro se va a recoger pero viene a sacrificio” Le argumenté que la ley de protección animal del estado de Veracruz no permite el sacrificio de un animal sin una valoración adecuada que determine que no existe otra alternativa a lo que me contestó: “Claro, se hace una valoración y si no es apto para recuperarse y ponerse en adopción se sacrifica. Yo hago esa valoración”. Sin embargo aún sin verlo, este cretino ya había hecho la valoración-sentencia en base a la supuesta fractura que el dueño les había dicho tenía el animal. Concluyó: “la camioneta ya va para allá, no le voy a mentir aquí ese perro viene para sacrificio, si usted quiere hacer algo más por él tiene que ser a nivel particular”. Unos minutos después efectivamente llegó la camioneta, pero los vecinos decidieron no entregarlo.

Hoy Rufus sigue hospitalizado, le han tenido que rapar para poder revisar su casi inexistente cuerpo huesudo bajo la maraña de pelo y lo que más preocupa no es la lesión en su columna sino su avanzadísimo estado de desnutrición y deterioro renal, fruto de la carencia de agua y alimento. No hay fractura ni sección medular por lo que se espera que pueda recuperar la movilidad en sus patas traseras. Su caso es difícil más no imposible, será costoso y llevará tiempo, pero ya hay muchas personas dispuestas a aportar para que el animalito se recupere.

La indignación no puede quedarse sin ser expresada por lo siguiente:

Resulta que al parecer una persona puede tener en condiciones deplorables un animal y cuando finalmente ya está agonizante puede llamar al Centro de Salud Animal para que vaya por él y lo sacrifique (porque sus condiciones son ya insalvables) sin consecuencias para el dueño irresponsable.

Si se hubiese entregado el perro a la camioneta de salud animal, este hubiese sido sacrificado y el asunto hubiese acabado ahí sin consecuencias para el cruel dueño. Nos quitábamos el problema y a él la responsabilidad.

Si los vecinos no hubiesen solicitado a los Bomberos para rescatar al animalito y hubiesen esperado a Salud animal seguramente el animalito no hubiese sobrevivido la noche teniendo una larga agonía. No habían acudido, aún cuando el reporte del “dueño” era aún anterior al de los vecinos.

Cada semana a través de nuestra página www.hogartemporalkoira.org, recibimos mensajes de casos como el de Rufus, todos conocemos una situación así y probablemente haya una por lo menos en cada manzana de esta ciudad. Nos piden que hagamos algo y les contestamos que somos ciudadanos como ellos sin una autoridad para actuar y les informamos que la instancia correspondiente es el Centro de Salud Animal. La respuesta es casi siempre la misma “ya llamamos y nunca hicieron nada”, “llamamos y el perro sigue igual”.

Pero también es necesario atacar el problema desde el fondo. Antes se hacían redadas para atrapar a perros callejeros, eran llevados a la entonces “Perrera Municipal” y si no eran reclamados se sacrificaban. Ahora afortunadamente la ley no permite hacer esto, pero sí sería muy útil hacer “redadas de esterilización”. Recoger las hembras de las calles y después de esterilizarlas regresarlas al sitio donde fueron levantadas, pues no hay manera de albergar tantas a la vez. Sólo así se podrá ganar la carrera a la reproducción callejera incontrolada, ya que el rescate por protectores independientes no se da abasto y si un animalito de las calles tendrá la suerte de ser rescatado en 6 meses y no está esterilizado ya no será uno sino su descendencia y esto nunca acabará.

A todo esto… ¿Por qué somos los ciudadanos los que tenemos que hacer el trabajo de personas a las que nosotros les pagamos a través de nuestros impuestos por hacerlo?

Desgraciadamente es una constante en todos los rubros de la actual administración municipal de Xalapa, hace unos meses CMAS vino a reparar una fuga de agua frente a mi portón dejando el hoyo y la banqueta sin reparar. Durante semanas me cansé de pedir que vinieran a terminar su trabajo pues no podía utilizar mi cochera hasta que finalmente tuve que hacer la reparación yo mismo.

Pero bueno, para no salir del tema me termino con un comentario que respecto al caso de Rufus nos llegó a través de internet. “La gente debe aprender a ser responsable de las vidas que toman a su cargo”.

Este caso no debe quedar impune.

Posdata: La valoración del Centro de Salud Animal debería ser no para sacrificar al perro sino para fincar responsabilidad penal al dueño en base a la Ley de protección a los animales del estado de Veracruz.

M.C. Jesús Omar Rodríguez R.
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