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Sección: Vía Correo Electrónico

Salario mínimo contra alimentación y contra biocombustibles

11/10/2012

alcalorpolitico.com

En los últimos 25 años el salario mínimo de los mexicanos presenta una pérdida acumulada de 79.11%; que hace que en este momento sólo se pueda comprar una tercera parte de la canasta básica de alimentos y tengan que trabajar tres miembros de cada familia, cuando en 1987 sólo trabajaba un solo integrante y le alcanzaba para comprar canasta y media de productos básicos, revela un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Entre 2006 y 2012, el poder adquisitivo del salario mínimo cayó 43.1%. Con esta remuneración, en diciembre de 2006 era posible adquirir 4.2 kilogramos de huevo. Para agosto pasado, el volumen cayó a 1.69; un desplome de más del 50%. En el caso de la tortilla se dejaron de comprar 2.17 kilogramos con la misma percepción; con relación a las piezas de pan, la pérdida fue 16; de frijol, tres kilogramos; de leche, 1.26 litros, y de aceite, 940 mililitros.

En el estudio se señala que para que las familias puedan recuperar su capacidad de consumo, y mantener el incremento promedio de cada año (entre 4 y 5%), tendrían que congelarse los precios de diversos productos durante 47 años. De ser así, sería hasta 2059 en que los ingresos de los trabajadores a salario mínimo serían suficientes para cubrir las necesidades de los hogares mexicanos.

Los especialistas utilizaron como referencia el salario mínimo diario en la zona geográfica “A” del país, equivalente en agosto pasado a 62 pesos con 33 centavos, y en relación a los precios de la Canasta Alimenticia Recomendable (CAR), que ascendió en agosto pasado a 824 pesos con 25 centavos, la cual contiene artículos para el consumo diario de una familia mexicana conformada por cuatro personas (dos adultos y dos jóvenes), con la consideración de aspectos históricos económicos, sociales, hábitos, costumbres y de dieta.

En 2012, el aumento acumulado del precio ponderado diario de los productos que la integran asciende a 12.6%, con tendencia a la alza, y por encima del incremento directo a la percepción por día, registrado durante el año, de 4.2%, equivalente a dos pesos con 51 centavos, al pasar de 59.82 pesos a 62.33 pesos. El aumento quedó pulverizado, al ser rebasado en 8.4 por ciento.

El salario mínimo nominal en los seis años aumentó 28.06%, mientras que el precio ponderado diario de la CAR lo hizo en 125.37%. Los incrementos a la percepción fueron insuficientes, al acumular en ese periodo 13 pesos con 66 centavos, mientras que el precio de la canasta avanzó 101 pesos con 34 centavos. Para adquirir los alimentos nutricionalmente recomendados que constituyen la CAR, el salario mínimo diario general tendría que ser de 183.59 pesos, sin considerar gastos en vivienda, salud, transporte, educación, entre otros rubros, estimaron.

Sobre los llamados gasolinazos, informaron que en el periodo referido, el precio de las gasolinas registró una tendencia a la alza. La magna, de consumo mayoritario en el país, aumentó 36.22%, con impacto directo en las familias, que destinan 24% de su ingreso mensual al energético.

Respecto al diesel, utilizado por el transporte de carga, el estudio refiere un incremento, hasta agosto pasado, de 45.24%. En 2012, hasta el mes de agosto, el precio de la magna reportó un incremento acumulado de 6.42%, y el del diesel fue 6.19%, por encima del aumento oficial al salario mínimo diario.

En 1987, las familias mexicanas sólo requerían del ingreso de un integrante; hace 12 años, la tendencia para aminorar las carencias cada vez mayores, consistió en que los jefes de familia optaran por tener dos empleos, o bien, que trabajara otro integrante. Actualmente, se requiere que colaboren hasta tres personas.

De acuerdo con datos del INEGI, publicados en la ENOE (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo), en 2011, 13 millones 210 mil mexicanos laboraron más de 48 horas a la semana, para percibir ingresos suficientes para vivir. En teoría, trabajaron seis días de la semana con jornadas laborales de ocho horas.

En el cuarto trimestre del mismo año, la mitad de la población ocupada percibió de cero a dos salarios mínimos diarios. En total, casi 22 millones de mexicanos recibieron un máximo de 119 pesos con 64 centavos por jornada. En el estudio, se refiere que hace 25 años, con un salario mínimo diario, se compraba el equivalente al 163.80% de la Canasta Alimenticia Recomendable, para consumir casi dos. En agosto pasado, con la percepción referida, sólo se podía consumir el 33.95% de la misma.

Causas y efectos de la escasez y encarecimiento de los alimentos:

1.- La orientación del modelo de desarrollo hacia fuera desatendió al sector productivo rural, organizando la producción hacia el mercado mundial y como consecuencia desincentivando la producción de alimentos que se ha aplicado en todo el mundo subdesarrollado.

2.- La falta de políticas agropecuarias ha repercutido negativamente por medio de cuatro conductos fundamentales: la ausencia casi total de transferencia tecnológica al sector agrícola en los países pobres, la falta de formación técnica de los pequeños y medianos productores, la ausencia de crédito agrícola y la discriminación de los productos agrícolas en el mercado mundial trajo como consecuencia una disminución de la producción y la productividad global de alimentos.

3.- Se puede asegurar que lo anterior, más que una eventualidad, ha sido parte de una política sistemática de los gobiernos embelesados por políticas globales de organismos como la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que organizan la producción y el comercio global de bienes y servicios estandarizados bajo el acertijo de la competitividad, lo que no es competitivo no aporta al capital y si no aporta al capital no aporta al mercado , si no aporta al mercado se debe desestimar.

4.- La escalada alcista de los precios del petróleo a nivel internacional contribuye a que algunos países cuya base es la agricultura, comenzaran a producir biocombustible a partir de la caña de azúcar, maíz, trigo, yuca, camote, papa, etc., lo que introdujo un cambio fundamental en la oferta, demanda y encarecimiento mundial de alimentos.

5.- La producción agricola se ve afectada por los fenómenos del calentamiento global y del cambio climático, producto de las diversas actividades humanas, así como por las provocados por el niño, la niña, el exceso de calor, los incendios las sequías, la salinización y erosión de los suelos, el exceso de lluvias en regiones importantes para la agricultura, etc., fenómenos que tienen graves repercusiones en las actividades económicas y en las actividades primarias, y que por lo general afectan más a los países subdesarrollados donde ésta constituye la base de la economía.

6.- La alta densidad demográfica en todo el mundo ha generado preocupación por no saber si la tierra misma y los agricultores están preparados para proveer y cosechar la cantidad suficiente de productos para poder abastecer a la población mundial.

7.- La producción de los biocombustibles ha propiciado un incremento dramático en los precios del maíz, frijol, soya, trigo, papa, etc. De igual manera, las tierras cultivables se han vuelto escasas y el agua puede sufrir las mismas consecuencias. Esto por la gran cantidad de recursos que se necesitan para producir una mínima cantidad de energéticos, que si bien son una oportunidad de desarrollo social y económico dentro del sector agropecuario e industrial para los países desarrollados, esta actividad debe ser bien definida, regulada y organizada estratégicamente.

A partir de lo anterior podemos inferir que el primer impacto de las políticas gubernamentales, cuando de reducir la pobreza se trata, es la producción urgente de alimentos y otros productos básicos, ya que si se sigue importando más y más alimentos, deberá esperarse que en los próximos años, con seguridad, seguiremos pagando precios cada vez más altos por los alimentos.



Jorge Cabrera Hannemann
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