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Sección: Estado de Veracruz

Ser payaso implica sobreponerse a cualquier situación para llevar diversión

Detrás del maquillaje son personas interesadas en el bienestar de los necesitados

Ángeles Godoy Morales Xalapa, Ver. 10/12/2012

alcalorpolitico.com

Caracterizados por ropa multicolor, brillantes pelucas, caras impecablemente maquilladas en su mayoría con sonrisas y ojos vibrantes, estas mujeres y hombres realizan una de las profesiones más aclamadas por la gente.

Verdaderos artistas de la risa que en ocasiones combinan durante sus presentaciones malabares y trucos de magia, son Payasos que día a día se olvidan de sus problemas personales para llevar a los demás, alegría y diversión.

“Estamos todos los fines de semana en el Parque Juárez; es difícil porque muchas veces el gobierno y el ayuntamiento no nos apoyan con nada. Al contrario te quieren quitar de tus espacios, pese a que regalamos nuestro espectáculo”, señaló el payaso Tinny Cua Cua.

Labor altruista

Su labor va más allá de hacer reír a la gente, también se ha preocupado por los niños que ve abandonados, en situación de calle, quienes viven abusos familiares. Por ello quieren realizar una acción social para brindarles un lugar donde aprender oficios que puedan ayudarlos a obtener una mejor calidad de vida.

Como vicepresidente de la asociación de Payasos Populares Callejeros, dijo que se está trabajando en una Circo Escuela de Payaso en Hidalgo para rescatar a gente que vive en situación de calle.

Refirió que en Xalapa son mínimo 200personas quienes viven de este oficio. No es sólo maquillarse, sino aprender un oficio milenario que les ha ayudado a mantener a sus familias.

Lleva 30 años siendo payaso y ha trabajado en varios circos, con los cuales viajó por toda la República e incluso otros países.

Sin apoyos de autoridades


Cuenta que la situación económica también les ha afectado, especialmente ahora que el ayuntamiento de Xalapa les ha retirado los permisos para presentarse en el Parque Juárez.

“Antes nos presentábamos de jueves a domingo en el Parque Juárez, ahora sólo nos dejaron los sábados y domingos. No nos alcanza, también pagamos renta, luz, agua, vemos de qué manera ahorramos. Pero las personas que más nos ayudan son las que acuden al parque. Las autoridades nos han cerrado las puertas”.

Como parte de su labor altruista, ha pagado un curso de Risoterapia, lo cual le ha permitido llevar felicidad a niños con cáncer, leucemia, al tutelar de menores, orfanatorios, colonias de pobreza extrema, comunidades rurales, lo cual le ha llenado de satisfacción.

Lecciones de vida

“Te enseña lecciones de vida, estás viendo que luchan por algo que ellos quieren; uno a lo mejor lo desperdicia en vicios, cosas malas y eso no tiene palabras”.

Cuenta que desde los seis años se interesó por esta profesión y a los 7 años fue que se inició con el payaso Pincelín, una leyenda de Xalapa que sigue vigente en el gusto del público.

Cherry, proveniente del Estado de México, cuenta que el payaso de la categoría trampa representa a un vagabundo que surgió a raíz de la depresión de los años 30. Ella al igual que El Tiliches con su compadre Trapos y Harapos, son representantes de payaso trampa, el cual representa a un personaje silencioso, marginado por la sociedad.

Esto lo hacen latente no sólo en su modo de ser, sino en sus caracterizaciones. El Tiliches lleva en el rostro lágrimas y cuenta que jamás se irán, son en memoria de la situación que atraviesa el país.

Payasos del pueblo

“De los secuestros, las muertes, las violaciones a menores de edad, la drogadicción. Uno jamás se sobrepone a un hecho de violencia, yo jamás me he repuesto de los secuestros. Estas lágrimas son por mis amigos muertos de Sida, por la tristeza de ver la gente pidiendo dinero en la calle”.

Dice que el payaso mexicano nace del pueblo y para el pueblo, de ahí que se ha caracterizado por ser un luchador social en el Distrito Federal. Esto con el Ejercito Payasista de Liberación Neuronal, justo en el centro de Coyoacán donde los artistas callejeros han sido despojados del lugar que ha sido su centro de trabajo por varias décadas ahí en el centro de la plaza y el quiosco.
“Hemos sido incluso acusados de robo, con tal de desaparecernos de la Plaza, mantenemos cinco años de resistencia y vamos a mantener todavía más, porque ese espacio es de nosotros, los artistas callejeros”.

Hoy se rinde homenaje a estos artistas que pese a cualquier condición se sobreponen para dar felicidad a sus espectadores. Esto queda retratado en el poema “Reír llorando" de Juan de Dios Peza del cual se reproduce un fragmento:

“¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar, muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio! ¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe, porque en los seres que el dolor devora, el alma gime cuando el rostro ríe! Si se muere la fe, si huye la calma, si sólo abrojos nuestra planta pisa, lanza a la faz la tempestad del alma, un relámpago triste: la sonrisa. El carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto y también a llorar con carcajadas”.
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