• UV- Santander: Experiencia latinoamericana no grata
En solidaridad con la Universidad Autónoma Benito
Juárez de Oaxaca, mis respetos al rector
Francisco Martínez Neri. Alto a la agresión de
la PFP y paramilitares contra la UABJO.
a credencial inteligente que las autoridades de la Universidad Veracruzana han decidido implementar como identificación oficial de sus estudiantes, académicos y trabajadores administrativos, mediante un convenio con el Banco Santander Serfín, es parte de la estrategia expansiva de dicho banco de capital español hacia las universidades latinoamericanas, donde las ventajas ofrecidas a los universitarios no han sido tales, mientras que el consorcio sí ha logrado grandes ganancias. El análisis del convenio signado en julio del 2005 entre la UV y Banco Santander nos permite concluir que más nos valdría pagar cada uno nuestra credencial ($80.00) que entregar a dicho banco nuestro escudo, identidad institucional, espacios universitarios, medios de difusión y el control de nuestros procesos administrativos.
En menos de un año la “credencial” inteligente (que en otras universidades es simplemente “Tarjeta Inteligente”) elevó sustancialmente su costo, pasó de 5 a 8 dólares, pero bueno, ese costo lo asume bondadosamente el Banco Santander, a cambio la UV se compromete a entregar al banco el uso de nuestro escudo al lado de su logotipo comercial en la referida tarjeta; entregar los datos de identificación de estudiantes, académicos y administrativos (toda la “comunidad”), y abrir los espacios universitarios adquiridos con fondos públicos y en muchos casos por la cooperación y donación de los veracruzanos, para instalar los cajeros automáticos, esto último “previo acuerdo y negocio generado con La Universidad”, ahora bien, ¿quién pagará el uso de energía eléctrica, la UV?
Sin detenerme en la contaminación visual que esto significa, simplemente refiero la experiencia latinoamericana. A propósito de la Universidad de Los Andes, académicos venezolanos no vieron con buenos ojos la instalación ya no de cajeros automáticos sino de ¡agencias Santander! en los espacios universitarios, y alertaron sobre el riesgo de la degradación del auténtico sentido universitario, pues esta invasión: “constituye un precedente según el cual no se podría negar que, con el mismo “derecho” con el que se le habría otorgado permiso a un banco, se le otorgue a otros bancos, a agencias de viaje, a supermercados, a farmacias, a tiendas de vídeos, librerías y hasta negocios menos limpios. Este precedente constituye la puerta de entrada para la conversión del recinto universitario en centro comercial” (Dávila, 2005: 699).
Además, la UV se compromete a hacerle difusión (campaña comercial) gratis a Banco Santander Serfín: “a incorporar un encadenamiento a toda la información referente a “La credencial inteligente” en su página web y en sus medios internos con el fin de difundir tanto éste como algún otro servicio o producto que, de común acuerdo, desarrolle La Universidad y El Banco”, subrayado mío (http//www.uv.mx, 31/11/06). De hecho el presente número especial de Universo, el periódico de los Universitarios, dedicado al tema Santander Serfín ya corre a cargo de la UV ¿cuánto nos cuesta la edición de Universo, el banco asumirá parte del costo de esta edición especial? Lo positivo de esto es que –supongo- la comunidad ejercerá un análisis minucioso y serio del tema.
El coordinador técnico del proyecto por parte de la Universidad Veracruzana hace énfasis en las grandes ventajas tecnológicas que representa el uso del chip que Banco Santander incorporaría a la Credencial Inteligente, bien, pero ¿que no se supone que la producción y transferencia de tecnología la hacen las instituciones educativas a todos los sectores productivos, como parte del objetivo central de la producción del conocimiento para su distribución social? o es a la inversa. ¿Qué no la UV cuenta con investigadores nivel 4 del Sistema Nacional de Investigadores (SIN), que además gozan del financiamiento de excelencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología; así como todo el apoyo institucional para el desarrollo de investigaciones exitosas y altamente “redituables” (para retomar la ideología bancaria)? Esto sin contar a los promotores de las “incubadoras de empresas” que bien podrían atender los requerimientos para el desarrollo tecnológico de los sistemas de control escolar, administrativo y académico de la institución.
Justo en este punto, los venezolanos alertan: “El compromiso de la universidad no es con la posibilidad rentable del saber; es con la verdad que se busca y se expresa en el saber (…) Desde los remotos orígenes de la vida académica, el afán mercantilista, crematístico, financiero o economicista ha sido ajeno y contrario a la esencia e ideal académicos” (Dávila, 2005: 701).
Refieren el entreguismo de algunos intelectuales de la Universidad Nacional Autónoma de México que, beneficiados por el financiamiento de Banco Santander, asumen a esta entidad privada como “uno de los grandes mecenas de la lengua española” (sic) (Dávila, 2005: 01). Pero el carácter “altruista”, bondadoso y “desinteresado” de la banca queda al descubierto con las cifras que aportan los estudiosos de esta experiencia con el consorcio transnacional.
A otras 346 universidades de Latinoamérica, España y Portugal con las que ha signado convenios similares, Banco Santander les ha ofrecido financiamiento para proyectos de investigación, cátedras, programas de posgrado, programas de extensión y becas, puntos que por ningún lado aparecen en el convenio con la UV (por cierto redactado con pésima sintaxis y faltas de ortografía por la ausencia de acentos en los verbos conjugados en tiempo futuro), salvo el caso de las becas que –dicen- ofrecerá el banco a condición de que los estudiantes contraten una cuenta de débito y mantengan un saldo mínimo.
El hecho es que las perlas ofrecidas no son tales y se esfuman entre ese universo de 346 instituciones educativas que mantienen convenios con Santander: sólo hay financiamiento para 30 proyectos de investigación y 70 cátedras, esto es, 0.09 proyectos de investigación y 0.2 cátedras por institución. Por cuanto hace a las becas, hay 7 mil 900 becarios pero “la beca es otorgada por organismos que reciben alguna colaboración de los banqueros santanderianos” (Dávila, 2005: 704), no se crea que salen totalmente del bolsillo del banco.
De acuerdo a lo expresado por el rector Raúl Arias Lovillo, el convenio UV- Santander será llevado al Consejo General Universitario, en donde con toda seguridad la aplastante mayoría de consejeros dará el visto bueno, pero que conste que habemos quienes (en Humanidades), en los términos referidos, nos oponemos al mismo, y respaldamos nuestra postura en argumentos sólidos y experiencias concretas, no sólo en lo que la nueva corriente gobernante descalifica como “el romanticismo de la Universidad Pública”. Por lo tanto, decidan lo que decidan, es mi deseo mantener mi credencial “tradicional” de identificación oficial con el amado escudo de la UV y sin el logo comercial de Santander.
Finalmente, una observación: el promotor y “coordinador del proyecto” de la credencial inteligente por parte de la UV en el convenio con Santander Serfín es el Dr. Ramón Parra Loera, director general de Tecnologías de la Información de la casa de estudios desde la administración del rector Víctor Arredondo; el mismo que –aseguran- recomendó a la UV dar por terminado el contrato con la empresa Rodríguez Pasquel S.A. de C.V. por la renta de equipo de cómputo obsoleto, en una decisión mal operada que llevó a la casa de estudios a perder un juicio mercantil por el que tendrá que pagar más de 70 millones de pesos, o menos según los buenos oficios del gobernador Fidel Herrera Beltrán ante los demantes.
Referencias bibliográficas:
1. Dávila, Jorge. La penetración bancaria de la Universidad: El neo- colonialismo del Grupo Santander. En Revista Venezolana de Gerencia. Año 10.No. 32, 2005. Venezuela: Universidad del Zulla. ISSN 1315-9984.
angelesghernandez@hotmail.com
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