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Sección: Estado de Veracruz

Sursum Corda

“El hombre se engrandece cuando está de rodillas”

Pbro. Jos? Juan S?nchez J?come 22/05/2017

alcalorpolitico.com

Cuando se trata de la madre nos desbordamos en atenciones y detalles. Así estamos viendo a las comunidades cristianas que impregnan su fe del dulce aroma de la Señora del cielo y agradecen a Dios por los 100 años de las apariciones de la Virgen de Fátima.

Junto a la gratitud y veneración viene también la reflexión sobre el contenido del mensaje que la Santísima Virgen María entregó a la Iglesia por medio de los tres niños pastores. Al recuperar los detalles de este mensaje alcanzo a darme cuenta de la incomodidad que puede causar el procedimiento de la Virgen María, si consideramos la mentalidad actual.

En efecto, nos puede sorprender que la Virgen María les haya mostrado a los niños la realidad del infierno. Cómo es posible, se podría pensar, que la Virgen haya procedido así; como si le hubiera faltado pedagogía, como si su procedimiento rebasara los parámetros que dicta un proceso verdaderamente pedagógico.



Estamos familiarizados con los criterios que establece la psicología y la pedagogía para la educación de los niños y en este caso cómo se debe seguir un proceso en lo que respecta a la formación afectiva y sexual de los niños. Un proceso así alcanzamos a establecer cuando se trata también de la formación espiritual de la niñez.

De tal manera que hay sectores dentro y fuera de la Iglesia que se pueden escandalizar y sentir incómodos ante esta manera de proceder. Por otra parte, ya se habla poco del infierno y hay personas que incluso ya no creen en el infierno. Se llega a pensar que el infierno es una fabricación y un recurso de la Iglesia para mantener sometida la conciencia de los fieles.



Independientemente de los criterios pedagógicos y de las reservas que se puedan tener respecto de la existencia del infierno alcanzo a reconocer que la Virgen procedió de esta manera porque hay tiempos en los que todos tenemos que involucrarnos en el rescate de la humanidad, incluidos los niños.

Hay tiempos de tanta maldad, de tantos peligros y oscuridad en los que necesitamos ponernos de rodillas, clamar al cielo y recuperar lo más genuinamente humano de nuestra existencia. Decía el gran obispo francés Bossuet: “El hombre en verdad se engrandece cuando está de rodillas”.

En tiempos de tanta maldad hace falta colaborar todos y la Virgen pide a los niños su oración por la salvación de las almas y para que no se propaguen ideas que vacían de espiritualidad a los hombres, ocasionando la muerte espiritual y el desprecio de la dignidad humana.



Grandes escritores como Dostoievski plantean en sus obras que la belleza salvará al mundo; nuestra intuición al respecto es que no sólo la belleza que suscita el amor sino los niños salvarán al mundo. Los niños con su pureza, con su inocencia y con su oración; los niños con la exquisita sensibilidad que tienen para vislumbrar y degustar las cosas de Dios; los niños que con sus inquietudes provocan que sus padres regresen a la Iglesia o por lo menos se cuestionen respecto del sentido que le dan a su vida.

El infierno existe y es eterno, es lo que nos recuerda la Virgen de Fátima. Por eso insiste a los niños: “Oren, oren mucho y hagan muchos sacrificios porque muchas almas se van al Infierno porque no hay quien ore ni se sacrifique por ellas”.



En tiempos en los que se propaga la maldad hay que estar todos de rodillas haciendo oración, incluidos los niños. En la primera aparición el Ángel les mostró a los niños cómo adorar a Dios en la oración: “Dios mío, yo creo, adoro, espero y Te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni adoran, ni esperan y no Te aman”

Por eso, respondiendo a la invitación de la Virgen María constantemente le pedimos al Señor en nuestras plegarias: “Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia”.