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Cultura Viva
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A Elena Garro le nació la vocación bajo el impulso de Octavio Paz

Así se hizo narradora, guionista, coreógrafa y periodista; rompió con el realismo mexicano Homenaje los días 23 y 30 de mayo con la obra: “La señora en su balcón”, en el Auditorio del Ágora

Xalapa, Ver. 14/05/2007

alcalorpolitico.com

Elena Garro, una mujer que desde pequeña se distinguió por no ser nada apacible, al contrario era muy hiperactiva. Tuvo una niñez alegre y así transcurrió su vida hasta que entró a estudiar literatura en la Universidad Autónoma de México, una etapa que, sin duda alguna marcó toda su vida, y es ahí donde conoció a Octavio Paz, quien fuera su único esposo y padre de su hija Helena. La relación con Paz fue muy intensa y sonada entre la gente que pertenecía al ámbito intelectual en México. Esta relación empezó gracias a unas Camelias que el Poeta le regaló.

Fue justamente con el impulso de Octavio Paz que Elena Garro empezó a escribir, y fue junto a Paz que escribió su obra cumbre, la más recordada y adorada por todos sus críticos: Recuerdos del Porvenir.

Narradora mexicana, fue además guionista, coreógrafa y periodista. En 1937, recién casada con el escritor mexicano Octavio Paz, viajó con él a España para asistir al II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, celebrado en Valencia del 4 al 10 de julio de ese año. Entre 1945 y 1968 vivió durante algunos períodos en Francia, Japón y Suiza. A principios de la década de 1960 se divorció de Paz y trasladó su residencia, primero a Estados Unidos, y después a España, país en el que vivió hasta el año 1983.

Reunió sus primeras obras teatrales en Un hogar sólido en (1957), donde alternó varias realidades. Su novela Los recuerdos del porvenir (1963, Premio Xavier Villaurrutia) se teje en torno a un episodio de la Guerra Cristera (1926-1929), rompiendo con violencia la continuidad del realismo mexicano y manejando el tema del poder desde un ángulo político y fantástico a la vez.

En los cuentos de La semana de colores (1964) indagó sobre la infancia; destaca el relato "La culpa es de los tlaxcaltecas", en el cual el tiempo presente y el pasado (la conquista) se amalgaman y crean una atmósfera insólita. Su novela Andamos huyendo Lola (1980) intensifica el clima de persecución, en el que se aparece, de manera obsesiva y biográfica, la figura de su hija Helena Paz. Su obra Felipe Ángeles (teatro, 1979) dramatiza con una conciencia política ejemplar un episodio de la Revolución Mexicana poco analizado. En Y Matarazo no llamó (1991) escenifica una lucha sindical. En 1996 publicó la novela Un corazón en un bote de basura.

En la década de los 70´s se tuvo que ir de México, pues los gobiernos de Díaz Ordaz y de Luís Echeverría aseguraban que Garro tuvo mucho que ver en el Movimiento Estudiantil del 68. A su regreso del exilio de Francia, se instaló en Cuernavaca, en donde vivían humildemente en un pequeño departamento que le prestaba uno de sus hermanos, Elena Garro junto con su hija y 14 gatos veía pasar el tiempo y esperaba el final de su vida que provocaría el cáncer en los pulmones que padecía.

En sus últimos años Elena Garro ya no leía ni escribía, decía "que metida en su casa, qué estímulo podría tener". En una de sus últimas entrevistas aclamaba que el reconocimiento a su trayectoria literaria llegara cuando aún viviera, cuando aún respirara. El sábado 23 de agosto de 1998, murió en México a la edad de 77 años, dejándole a las letras hispanoamericanas muchas historias inéditas.

La señora en su balcón es una breve pieza teatral en un acto en la que su protagonista, Clara, es un personaje que en diferentes etapas de su vida ha sido desanimada y desilusionada por las diferentes figuras masculinas que se han ido imponiendo en su identidad. Este personaje se nos presenta desdoblado en cuatro edades diferentes en las que sus diversos “yo” conversan con la Clara de cincuenta años. Este personaje, haciendo balance de su vida y a punto de cometer suicidio, observa desde su balcón el transcurso de su existencia a la vez que analiza junto con sus diferentes alter-egos cada una de esas etapas. En su madurez Clara sufre un conflicto existencial, se da cuenta de que ha pasado su vida buscando inútilmente un espacio propio donde encontrar y desarrollar su propia identidad. Elena Garro describe en La señora en su balcón la imposibilidad de encontrar la identidad femenina dentro del sistema patriarcal. La mujer, al igual que el sujeto latinoamericano, solamente han sido tenidos en cuenta como alteridades en referencia a sus diferencias con los sistemas considerados como centrales. Con el suicidio final de Clara, Elena Garro muestra la amarga imposibilidad de huir de las categorías de subalternidad impuestas por los sistemas de poder.

El grupo de teatro independiente “Así le dijeron a mi hermana” presentará La señora en su balcón. Obra que se incluye en su primer libro “El hogar sólido”, editado por la Universidad Veracruzana en el año de 1957. La función será en el Auditorio del Ágora de la Ciudad, los días 23 y 30 de mayo a las 20:30 hrs. El elenco esta conformado por Elsa Malpica Muñoz, Cristina Márquez, Natalia Careaga, Brisei Pérez Guerrero, Nadia Arcos Gómez, Giovanni Rosas Tejeda, Aarón I. Campos. Asesor vestuario José Palacios y bajo la dirección escénica de Hugo López.