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Por pandemia

Advierten organismos internacionales riesgo de desnutrición en menores

- UNICEF, INSP, GISAMAC, FAO y OPS piden a México implementación de medidas mitigación
- Al emitir 12 recomendaciones alertan desafío para ayudar a grupos vulnerables

Daisy Aller Xalapa, Ver. 02/08/2020

alcalorpolitico.com

El documento “Prevención de mala nutrición en niñas, niños y adolescentes en México ante la pandemia de COVID-19. Recomendaciones dirigidas a tomadores de decisiones”, elaborado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el Grupo Intersecretarial de Salud, Alimentación, Medio Ambiente y Competitividad (GISAMAC), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), señala que la actual emergencia sanitaria representa un gran desafío que podría tener efectos profundos y duraderos en la nutrición de las personas en el país, afectando especialmente a los niños de hogares con ingresos más bajos y cuyo estado nutricional ya era deficiente.
 
Derivado de lo anterior, las organizaciones internacionales piden implementar acciones para mitigar los efectos de la pandemia en la seguridad alimentaria y la nutrición de la población más vulnerable, particularmente entre los menores de edad.
 
“Si no actuamos a tiempo, se corre el riesgo de perder los logros que se han alcanzado como país en la reducción del hambre y la desnutrición y, por otra parte, continuar con el aumento acelerado del sobrepeso y la obesidad. El combate a la mala nutrición infantil requiere del más alto compromiso político y acciones simultaneas de múltiples sectores”, señalan.
 
El escrito especifica que “las transformaciones epidemiológicas, demográficas y nutricionales que ha experimentado México, han tenido como resultado la coexistencia de desnutrición crónica, deficiencia de micronutrientes, sobrepeso y obesidad en niñas y niños pequeños, lo que se conoce como la triple carga de la mala nutrición. Esta situación pone a esa población ante un riesgo adicional por la pandemia de COVID-19”.
 
En México, recuerdan, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad es de 6.8% para las niñas y niños en edad preescolar, y de 35.6 % en aquellos de edad escolar, lo que aumenta el desarrollo temprano de enfermedades crónicas y tiene consecuencias negativas en la salud mental de quienes la padecen.
 
Las organizaciones señalan que hoy la pandemia amenaza la salud y la nutrición de todas las personas en México, pero particularmente la de las niñas y los niños de los hogares más pobres, con ingresos más bajos, con un estado nutricional y de salud deficiente, y se espera que la crisis económica por la pérdida de empleo y la reducción de ingresos, derivada de las acciones para reducir el contagio, intensifique aún más su vulnerabilidad.
 
El documento considera que Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) estimó que, por la pandemia, para el segundo trimestre de 2020 el porcentaje de la población con un salario inferior al costo de la canasta básica aumentará de 37.3% al 45.8%, lo que podría provocar un mayor número de población en condición de vulnerabilidad, inseguridad y pobreza.
 
“Asimismo, según la encuesta ENCOVID1930, en la primera quincena de abril 2020 entre 5.2 y 8.1 millones de personas perdieron su empleo o no pudieron salir a buscar trabajo en el contexto de la emergencia sanitaria. Se estima que uno de cada tres hogares observó una pérdida de 50% o más de sus ingresos en marzo, respecto al mes anterior. El 37.7% de los hogares reportaron que uno o más de sus integrantes perdió́ su empleo o alguna otra fuente de ingresos”.
 
“Aunado a esto, desde el 23 de marzo del año en curso, las niñas y los niños del país no asisten a las escuelas, afectando la distribución de las raciones alimentarias diarias que se ofrecen en 80 mil 746 escuelas de nivel preescolar, primaria y secundaria en los 32 estados del país; así́ como los servicios de alimentos que se ofrecen en las más de 13 mil escuelas de tiempo completo”.
 
Los organismos explicaron que, en la actualidad, México no cuenta con un programa nacional consolidado para la prevención de la mala nutrición, enfocado en los primeros mil días de vida, y que pueda contribuir a mitigar el impacto económico que la pandemia del COVID-19 tendrá́ en el estado de nutrición y salud de este grupo poblacional.
 
Si bien ya fue presentada la Estrategia Nacional de Atención a la Primera Infancia (ENAPI), aún no se le ha asignado presupuesto suficiente que se traduzca en acciones concretas. Lo mismo sucede con el recién publicado Programa Nacional para la Protección de las Niñas, Niños y Adolescentes (PRONAPINNA), añaden.
 
Por otra parte, refieren, el Programa de Asistencia Social Alimentaria durante los mil días contempla la distribución de una canasta alimentaria para este grupo de población en localidades de alta y muy alta marginación. Sin embargo, es de reciente creación, por lo que muchas entidades se encuentran en proceso de licitación de los insumos y se desconocen tanto el estado de su implementación a nivel nacional como el número de beneficiarios.
 
En este contexto, UNICEF, INSP, GISAMAC, FAO y OPS consideran que “la población que ya es vulnerable por estar en situación de pobreza y/o sufrir carencias alimentarias es la que se ve afectada más rápidamente por la pérdida de sus ingresos, por lo tanto, su atención debe ser prioritaria”.
 
En “Prevención de mala nutrición en niñas, niños y adolescentes en México ante la pandemia de COVID-19. Recomendaciones dirigidas a tomadores de decisiones” proponen:
 
Crear un fondo presupuestal de emergencia para la protección de la nutrición de los grupos más vulnerables; extender el Programa de Asistencia Social Alimentaria durante los primeros mil días para garantizar la cobertura de todas las mujeres embarazadas, madres en período de lactancia, y niñas y niños menores de 2 años, en condición vulnerable, iniciando por las ciudades y municipios más afectados por la pandemia; asegurar el consumo de alimentos de origen animal y la suplementación con micronutrientes; así como mantener y fortalecer la continuidad de los servicios de salud materno-infantil durante y después de la pandemia.
 
También, intensificar los programas y servicios para proteger, promover y apoyar la alimentación infantil, especialmente la lactancia materna; adherirse al Código Internacional de Sucedáneos de Leche Materna; utilizar los padrones de beneficiarios de los programas disponibles para atender a niñas y niños vulnerables y cubrir a los beneficiarios de los programas de alimentación escolar; realizar estrategias de cambios de comportamientos para la prevención de la doble carga de la mala nutrición en contexto de COVID-19 y la disminución del consumo de alimentos y bebidas ultraprocesados.
 
Además, promover el consumo de verduras, frutas y leguminosas, así como el consumo de agua potable y facilitar su acceso (en términos de precio y proximidad), especialmente para la población de bajos recursos o que ha visto afectado severamente su ingreso; mejorar y facilitar el acceso al agua para prácticas de higiene y consumo; impulsar y favorecer la compra de alimentos locales y frescos, y promover el desarrollo de la agricultura local y la diversificación productiva.

Trabajo realizado con el apoyo de: Journalism Emergency Relief Fund https://newsinitiative.withgoogle.com/journalism-emergency-relief-fund
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