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Cultura Viva
Universidad Anahuac

Sección: Estado de Veracruz

Sursum Corda

Al inicio del año invocar a María, pedir la paz y bendecir a los demás

Pbro. Jos Juan Snchez Jcome 04/01/2022

alcalorpolitico.com

Si no fuera por la Navidad, quién sabe cómo hubiéramos celebrado el final del año, con qué actitud nos hubiéramos encontrado. Quizá extenuados, agobiados e indiferentes. Pero la Navidad nos ha conquistado y ha tocado nuestro corazón, provocando que depongamos las armas de la soberbia, del orgullo y del resentimiento.

Aunque siga siendo difícil nuestra vida y no se hayan resuelto todos nuestros problemas, la Navidad nos ha regresado la confianza y nos ha infundido nuevamente la esperanza. No es únicamente que la Navidad nos haya hecho olvidar por algún tiempo nuestros problemas, sino que nos llegó a sorprender al hacernos probar una experiencia nueva, una actitud diferente ante la vida, al devolvernos las ganas de seguir luchando.

A diferencia de las modas y las prácticas supersticiosas de estos días, que esperan mágicamente un cambio, que aguardan la prosperidad sin ningún esfuerzo, que invocan al amor sin ningún compromiso, nosotros como cristianos procuramos ser realistas y la realidad es que no solamente ahí están nuestros problemas sino que sobre todo ahí está, ahí ha estado y ahí estará Dios cerca de nosotros, especialmente en los momentos en que las presiones y la angustia de los días nos quieran llevar a pasar por alto una presencia tan necesaria y fundamental en el caminar de todos los días.



El realismo cristiano no consiste en girar de manera obsesiva en los problemas sino en no dejar de girar en Dios que nos sostiene y anima en la lucha de todos los días. Por eso, desde estos momentos nos abrimos a la Providencia de Dios que en medio de la crisis que estamos pasando no ha dejado de socorrernos, suscitando los sentimientos más hermosos de caridad y solidaridad hacia los más necesitados.

Sin insistir mucho llegamos a estas fiestas con nuestras listas de propósitos para el nuevo año. Pero en tu tiempo de oración déjale a Dios que te haga la lista, que te susurre qué le gustaría a Él que tú intentaras hacer en el nuevo año que te regala. Déjate iluminar, pregúntate qué quiere de ti, qué puedes hacer tú por Él, que te ayude a crecer en la dirección que Él sueña de ti para vivir un año de gracia del Señor.

Que dentro de los propósitos de año nuevo no nos falten tres cosas que nos recomienda la Palabra de Dios al inicio del año: suplicar la protección de María, buscar la paz y pedir la bendición de Dios.



Dios se ha manifestado a través de una familia. Por eso un Niño, presentado por su Madre, ha sido el motivo de la paz que ha experimentado nuestro corazón. Al inicio del año elevamos los ojos a María que nos acompañará a lo largo de los días con cuidado y ternura de madre. Ella cuidará nuestra fe y nuestra esperanza. No la olvidemos a lo largo del año.

En segundo lugar, tenemos que ser congruentes al pedir el don de la paz porque quien pide la paz ardientemente, se hace más capaz para acogerla en su corazón. Más aún. Quien ora así a Dios, está haciendo ya la paz en su interior. No podrá “orar contra nadie” si no es contra su propio pecado, su ceguera, su egoísmo e intolerancia, sus reacciones de odio y venganza.

Y, en tercer lugar, ante la dureza y los peligros que encontramos en el ambiente, necesitamos más que nunca ser bendecidos. Hemos sido incomprendidos, agredidos, perseguidos, quizá amenazados de muchas maneras. Cuánto se necesita la bendición en estos momentos, que se nos desee lo mejor que para nosotros es la presencia de Dios.



Henri Nouwen quedó impactado con la bendición de un padre judío a su hijo: “Hijo, te pase lo que te pase en la vida, tengas éxito o no, llegues a ser importante o no, goces de salud o no, recuerda siempre cuánto te aman tu padre y tu madre”. Eso es lo que decimos a los demás estos primeros momentos del año: pase lo que pase no olvides cuánto te amamos y sobre todo cuánto te ama Dios.

La bendición irlandesa, atribuida a San Patricio, lo expresa también de manera maravillosa: “guarda en el corazón con gratitud el recuerdo precioso de las cosas buenas de la vida; que todo don de Dios crezca en ti, que la fuerza de Dios te mantenga firme, que la mano de Dios te proteja, y que, hasta que volvamos a encontrarnos, otro te tenga, y nos tenga a todos, en la palma de su mano”.

Otro ejemplo de bendición es la fórmula que Dios dio a Moisés, para que Aarón y sus hijos bendijeran al pueblo: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz”.



Comencemos este año bendiciendo a los demás, invocando a María y sosteniendo el deseo de paz en nuestro corazón. Y que en los momentos de miedo y angustie no olvidemos la recomendación de Benedicto XVI:

"Queridos amigos, que ninguna adversidad los paralice. No tengan miedo al mundo, ni al futuro, ni a su debilidad. El Señor les ha otorgado vivir en este momento de la historia, para que gracias a su fe siga resonando su Nombre en toda la tierra".