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Seccin: Cultura

Ante tanta angustia pandémica, los libros son un remanso, afirma Rafael Toriz

- Viajero constante, radica en Argentina, donde participa en curaduría de exposiciones
- Crisis de la contingencia tiene bajo asedio a las librerías por la falta de ventas

Arturo Benjamn Prez Xalapa, Ver. 09/03/2021

alcalorpolitico.com

En Buenos Aires, Argentina, se inaugura este miércoles la exposición “Mundos Propios 2019-2021”, XI edición, muestra organizada por el departamento de Arte de la Universidad Torcuato Di Tella, en la que participa en la curaduría el escritor xalapeño Rafael Toriz.
 
Esta muestra, por la actual pandemia, reprogramó su apertura presencial de junio 2020 para este mes de marzo del 2021, tiempo en que los participantes trabajaron con los profesores Javier Villa, Nancy Rojas e Iván Rosler, pendientes de la evolución del proyecto desde sus primeras ideas hasta el desarrollo curatorial y su materialización en la Sala de Exposiciones de la Universidad Torcuato Di Tella, abierta desde este miércoles, entre las 15 y las 19:00 horas, para visitarla es importante reservar turno online con, al menos, 24 horas de participación.
 
La exposición fue curada por Irene Gelfman, Violeta Mollo, Natalia Malamute y el xalapeño Rafael Toriz, con obras de los artistas Matías de la Guerra, Julián Astelarra, Julián Medina, Julia Levstein, Carrie Bencardino, Nacho Unrrein, Laura Ojeda Bar, Carlos Cima, Florencia Romero, Florencia Curci, Jazmín Berakha, Vico Bueno, Renata Molinari, Filippa Leporate, Maruki Nowacki, Jesús Antuña, Ely Dd, Bart Betwork, Agustina Wetzel y el xalapeño Rodolfo Sousa.
 
Rafael Toriz nos cuenta que su participación “es una de las cosas que me ha dejado la pandemia. Al dejar, en el 2018, el Fondo de Cultura Económica, me matriculé, en arte y curaduría, en la Universidad Torcuato Di Tella. Como asesor cultural hice muestras de fotos en la Biblioteca Alfonso Reyes. La curaduría me ayuda a comprender la complejidad del mundo. Entiendo a la curaduría como un arma estética, como un arma de sobrevivencia.”
 
LOS LIBROS
 
“Me sorprendió, al llegar a México, toparme con algunos materiales impresos; por una parte, el libro El Hombre que sabía Javanés y otros relatos de Lima Barreto, en la colección Las Insospechables de la editorial Vanilla Planifolia y, por otra, el tercer tomo de La izquierda mexicana del Siglo XX, donde colaboro con un extenso artículo sobre literatura e izquierda”.

“Me dio mucho gusto ver el material, no solamente porque tuve la oportunidad de presentar la obra y figura de ese narrador brasileño extraordinario, una joya más del catálogo de la editorial, cuyo editor, Rodrigo Fernández de Gortari, alguna vez participó en la FILU de la UV, cuando estuvo Francia como país invitado. Por ello, como te decía, fue una sorpresa muy grata ver el libro, no sólo por la relación que tengo con la literatura brasileña sino también con este escritor en particular, un narrador negro de los suburbios de principios del siglo XX, con todo lo que implicaba entonces y aun ahora en un contexto muy complejo, que dejó testimonios invaluables sobre las profundas inequidades de la sociedad brasileña, productora de una literatura y una cultura que siempre ha sido, para mí, una especie de oriente dentro del oriente, es decir, una extrañeza seductora por cercana y lejana al mismo tiempo que completa, con sus miserias políticas y morales, la abigarrada riqueza de América Latina. En ese sentido, cuando no queda claro el sentido de la literatura en el presente -y a veces ni siquiera el sentido del sentido- , creo que las obras sobre el lenguaje siguen siendo estupendas embajadoras para comprender las asimetrías y contradicciones de lugares tan conflictivos. En tiempos de confusión profunda, la literatura puede ser una suerte de constelación palpable, una piedra de toque que permita alguna nitidez emanada de la reflexión sobre el lenguaje.
 
La pandemia y el escritor
 
Como escritor xalapeño, radicado en Buenos Aires, Argentina. ¿Cómo ves la situación pandémica?
 
Agradezco la pregunta, sobre todo porque me permite comparar un contexto con otro. En México, en general, percibo una mayor sensación de riesgo pero al mismo tiempo se experimenta indudablemente una mayor libertad, contraponiéndolo con lo que pasó en Buenos Aires, donde tuvimos una cuarentena muy estricta. Me doy cuenta sin embargo que, en Xalapa, al no ser un polo turístico ni de tránsito intenso de personas, la pandemia se deja vivir de otra manera respecto tanto a Buenos Aires como a la Ciudad de México; no me refiero desde luego a que no haya que cuidarse, en lo absoluto, pero se nota que en Xalapa hay mucho menos gente y más zonas verdes: es algo que puede verse en el espacio público y también en algunos lugares de recreo. Tengo amigos propietarios o gestores de centros culturales y librerías y me sorprendió lo bien organizados que están, la alfabetización profunda y la preocupación existente para resolver de la mejor manera la presentación de espectáculos musicales, culturales y literarios. Vi en varios espacios -como Cauz, el Club Cultural Tierra Luna y la librería Los Argonautas- no sólo una discusión permanente sobre los estragos de la pandemia sino también una preocupación política de cara a las libertades individuales, la responsabilidad social y la zozobra económica: en resumen vi a buena parte de la comunidad cultural independiente de Xalapa haciendo malabares para posibilitar experiencias cotidianas que hagan que la vida valga la pena de ser vivida. Veo viva la tradición cultural de Xalapa, sobre todo independiente, pero veo también lo esencial que resulta articular un criterio responsable y sofisticado. Eso de cerrar indiscriminadamente, como se hizo en Buenos Aires, sin tener en cuenta la debacle económica, demostró ser una mala opción, aunque allá en el sur hubo apoyos económicos constantes y sonantes para una buena parte de artistas y creadores, así como a empresas y negocios. Toda proporción guardada, pues los números arrojan cifras evidentes de que las cosas en México se han gestionado mal. Creo que, en el caso de Xalapa, por los ejemplos que te refiero, apelando al sentido común y asumiendo que la covida llegó para quedarse al menos en el corto y mediano plazo, he visto maneras sensatas de sobrellevar la pandemia, nutridas por una alfabetización profunda en casos específicos, lo que habla de un indudable valor civil de la comunidad.
 
¿Te ha cambiado la pandemia?
 
Completamente, sobre todo habiendo pasado la cuarentena en Buenos Aires. Para mí siempre ha sido importante el vivir en comunidad, en tránsito permanente además, con un pie en casa y otro en el camino. Por ello, luego de pasar tanta angustia por parte de familiares y amigos, son evidentes las heridas en el cuerpo social, en la confianza entre nosotros y también en la manera en que nos pensamos como comunidad. Presas del miedo, resulta difícil imaginar nuevas ideas de colectividad, ideas que nos permitan vivir sin miedo del otro, por una parte, y sin juzgar desde la cárcel de nuestro yo circunstancias ajenas que no alcanzamos a comprender ni dimensionar. Se me ocurre que empatía es una buena palabra, pero también indulgencia e incluso piedad, con los otros y sobre todo con uno mismo.
 
Tú, que eres viajero constante, ¿qué particularidades ves en Xalapa, del cómo asumimos la pandemia, diferentes a otros lugares del mundo?
 
La pandemia nos ha obligado a replantear lo que entendemos por globalidad y por localidad. Al evolucionar la pandemia, es importante tener en claro qué es lo que van haciendo en otros lados, para comparar, desechar o elegir. Encerrarse a cal y canto, aunque quieras, no puede ser una buena opción, porque no hay una hoja de ruta a seguir sino apenas una adaptabilidad que permita asimilar una realidad que cambia todos los días. Es muy importante estar en ese estira y afloja, en ese ir y venir, entre un ciudadano del pueblo y un campesino del mundo, por decirlo de alguna manera.
 
De alguna u otra manera, somos todos migrantes, por alguna u otra razón, ya sea por seguridad, por trabajo, por afectos o por lo que sea: en el pálpito de nuestra sangre late el desplazamiento; por ello, más que tratar de controlarlo debemos comprender a partir de qué fisura no solamente definimos la libertad individual, sino nos imaginamos como otra comunidad posible, algo que era necesario desde hace mucho tiempo y que resulta perentorio de cara a la crisis ecológica, palpable ya en muchas partes del planeta.
 
¿Qué planes tienes, ahora que retornas a Buenos Aires?
 
Sobrevivir es el proyecto principal: sobrevivir a como dé lugar y no sólo por la pandemia, sino también por los embates laborales. La situación para el campo cultural está muy golpeada, tanto en Xalapa como en Argentina y en todos lados en general. Escritores, periodistas, traductores, actores, tramoyistas, curadores, profesores, músicos y toda suerte de freelanceros ya estábamos en crisis, con una letalidad que la pandemia ha acrecentado. La vida digital nos pone en un nuevo dilema. Hay que sobrevivir, tratar de transformarme y adaptarme a esta nueva situación, que no es otra que seguir despeñándose dentro de la precariedad.
 
Los libros, tema que me interesa, se encuentran bajo asedio por el cierre de las librerías, por la falta de ventas, por todas las cosas que vienen alrededor de la pandemia que golpean a tantas industrias intermedias. Ante tanta angustia pandémica, los libros son un remanso, un objeto que no pretende monetizar tu tiempo libre, sino que invita directamente a divagar. Invito a comprar con tu librero local, consume lo que edita tu universidad, tratar estar al tanto de la dura tarea que tiene el periodismo por delante y los espectáculos escénicos de tu comunidad, con seguridad cada vez más empobrecidos. Pensar más allá de coyunturas políticas, de la miseria estructural de la casta gobernante, articular en defensa propia pensamiento crítico.
 
“Necesitamos pensarnos en nuestra complejidad, no solamente como seres con miedo, sino con la capacidad de usarlo como combustible o profiláctico.
 
“Una cosa que me llama mucho la atención es el cómo esta pandemia ha dislocado, por fortuna, la tiranía del yo, al menos en algunos rubros. Lo que en mi caso ha incidido en mi práctica artística, poniendo muchas cosas en perspectiva. Disfruto mucho con las comodidades que prodiga la lectura, y trato de desempeñar distintos papeles dentro del campo en que me muevo, ya sea como prologuista, editor, curador, periodista o gestor, ese tinglado complejo en el que participamos muchísimas voluntades. Sin embargo, la pandemia nos ha demostrado, aunque haya quien prefiera ignorarlo, que nuestro relato personal sólo tiene sentido en la narrativa colectiva, donde los protagonismos son, sino irrelevantes, si anacrónicos y poco sensatos. Por eso disfruto de platicar con la prensa, necesarios mediadores entre lo que hacemos y lo que comunicamos: en tiempos de incertidumbre, leer el diario, con todo y sus falsas noticias, es nuestra mirada al Gran Teatro del Mundo, sobre todo, a los que no son yo.
 
“Seguir creyendo que de veras somos muy importantes al interior de nuestro relato, de nuestro yo, se ha topado con la pared de la pandemia, que nos obliga a apoyarnos en los demás, justo cuando más los necesitamos. Por eso creo que más que nunca es necesario aprender a disolver imágenes fijas de nosotros mismos, contando de otra manera las historias que nos dan sentido, so pena de seguir igual o peor de jodidos. Debemos ser plurales no por una cuestión de buena conciencia, sino por estricta supervivencia, recordando que nuestras posiciones en la sociedad son esencialmente oficios, y que si nuestra importancia particular es relativa no lo es en absoluto cuando vemos la imagen del todo, sostenido sobre la fragilidad del sentido social de la vida, como ha demostrado la pandemia, algo realmente atípico que podía no habernos tocado, pero que nos tocó.
 
“No hay manera de salir de esta, si no es en grupo, en manada.
 
LIBRO DE FERNANDO PESSOA
 
Traducir y preparar este libro ha sido una de mis grandes alegrías, puesto que tuve la oportunidad de armarlo a mi gusto, toda vez que el libro no existe en portugués como tal. Seleccioné fragmentos de muy diversos textos de Pessoa, escritos en inglés y en portugués y con ellos armé un gabinete de curiosidades que contiene prosa, verso y miscelánea. Por lo general las antologías de Pessoa suelen estar compuestas por poemas de los heterónimos principales, y pocas veces se publican sus ensayos o sus heterónimos menos conocidos. Como este libro está hecho ex profeso para la Colección del Estudiante Universitario de la Universidad Veracruzana y Pessoa ya no paga derechos, me dio mucho gusto poner textos complejos y a veces nunca traducidos al alcance de un público amplio. Es muy difícil de encontrar ensayos de Pessoa traducidos a un precio accesible, textos que redondean su figura como autor y dan una idea muy clara del tamaño que tuvo como un enormísimo poeta, que brilla lo mismo como prosista, con un talante inigualable.
 
Pessoa, pese a estar mucho y muy bien traducido, es un autor que siempre está ocultándose, escabulléndose, escurriéndose de todas las etiquetas y las rúbricas que la crítica, la historiografía y en general los ánimos taxonomistas intentan endilgarle. Galaxia de un hombre solo, que vio la luz en plena pandemia, es un libro que se encuentra disponible en la librería de la Universidad Veracruzana y en algunas librerías de prestigio del país. Se trata de un autor al que admiro y venero sin reservas, alguien que consumiendo la singularidad de su vida se desdobló en personajes para poder comprender el misterio universo, que vibra en las distancias que construimos y tejemos entre nosotros mismos y la naturaleza: Fernando Pessoa es el poema que deja la conciencia maravillada y aturdida por la percepción alucinada de sí misma.
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