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Sección: V?a Correo Electr?nico

Aprueba “la fumigación interna”, en la Contraloría, pero pide que se haga en cada área

Afirma que poco sirve deshacerse de las cucarachitas mientras las cucarachotas disfrutando la buena vida

22/10/2015

alcalorpolitico.com

En la introducción de uno de sus documentos titulado "Manual Control Interno de la Administración Pública Estatal", que se encuentra disponible en su sitio web, podemos leer:

“La participación activa y coordinada de todas las dependencias y entidades de la Administración Pública, ya sea en el ámbito federal, estatal o municipal, es fundamental para garantizar la adecuada atención ciudadana, así como el uso eficiente y transparente de los recursos públicos”.

En otra parte de la misma introducción se agrega:



“Las dependencias y entidades a nivel federal y estatal, así como los Órganos Constitucionales Autónomos, tienen bajo su responsabilidad el cuidado, manejo, utilización y gasto adecuado de los recursos públicos, en beneficio de los ciudadanos dentro del marco de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) y las leyes aplicables”.

De modo que la Controlaría de Veracruz está cumpliendo con su tarea: buscar y corregir cualquier irregularidad que pueda perjudicar el buen uso, el uso ético nos dicen, de los recursos públicos. Los empleados de esta dependencia, como agentes de Eliot Ness, o infatigables sabuesos, recorren con afán los archivos o rincones de diferentes oficinas públicas en búsqueda de prácticas anómalas.

Por supuesto, como ciudadano, no puedo más que aplaudir y respaldar esta heroica cruzada. Pienso que debemos animar a que todo burócrata de la Contraloría emule a Don Quijote de la Mancha, personaje que un cabrero en la misma historia describió como un famoso: "deshacedor de agravios, enderezador de entuertos... amparo de las doncellas... asombro de los gigantes y... vencedor de las batallas". Sin embargo ─y a diferencia de Don Quijote─ estos caballeros de la Contraloría han comenzado sus hidalgas aventuras contra pequeñas alimañas y contra nada ni nadie que se parezca a treinta o cuarenta molinos de viento y mucho menos a un conjunto de "desaforados gigantes".



Las buenas conciencias dirán que “por algo hay que empezar”. Estoy totalmente de acuerdo. Estoy tan de acuerdo que, desde el tendido, aplaudo con entusiasmo y grito más de un “ole” durante esta lidia de novillos que organiza la Contraloría.

Pero mi emoción fuera más difícil de contener si notara que la fumigada interna se está aplicando en cada recoveco, abajo y arriba y no solamente en los sótanos de las distintas oficinas públicas.

De poco sirve, a mi parecer, deshacerse de las cucarachitas mientras las cucarachotas y sus cohortes siguen disfrutando la buena vida al amparo del clóset.



Por último, me vienen a la mente dos preguntas: 1) ¿Tendrán los sabuesos de la Contraloría el permiso para husmear incluso entre los trapos sucios de los jefes de sus jefes? y 2) Quis custodiet ipsos custodes? (¿Quién vigilará a los vigilantes?), o en este caso, ¿y quién hará el control interno de la contraloría?

Saludos a todos los lectores.

Atentamente
Pablo Emilio Hedjuk