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Universidad Anahuac

Sección: Estado de Veracruz

Burocracia disfuncional hace mediocre a la UV: Francisco Montfort

- Organización de la Universidad no cambia desde los 70, advierte el académico e investigador jubilado

- Aspirantes a Rectoría no abordan severo problema que hizo fracasar al MEIF

- Para dirigir a la institución urge “experiencia en gerencia pública”

- Vicerrectores son “como caciques”; Consejo Universitario sólo aplaude al Rector

- Raúl Arias le hizo mucho daño a la UV; con él en Rectoría, sufrió retroceso importante

Teresa Arroyo Gopar/ Guadalupe H. Mar 13/07/2021

alcalorpolitico.com


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El próximo Rector de la Universidad Veracruzana (UV) requiere de un enorme liderazgo y conocimientos gerenciales que le permitan resolver el problema organizacional tan profundo que tiene la institución, cuya organización burocrática piramidal data de los años setenta, precisamente para controlar en aquella época a los estudiantes y docentes, afirmó el doctor Marcelo Francisco Montfort Guillén.

Quien fuera aspirante a la Rectoría en dos ocasiones; en 2009, durante el tercer periodo que se reeligió Raúl Arias Lovillo y en 2013 cuando se designó a Sara Ladrón de Guevara, es actualmente académico e investigador hoy jubilado y como tal da sus puntos de vista con relación a la sucesión en la UV.

Aclara que hasta ahora, los aspirantes han hablado de las dificultades que se ven en la superficie, cuando el problema severo que data de hace muchos años y que sigue persistiendo, es la falta de una organización en su interior para que los profesores y estudiantes sean los principales protagonistas y no solo la figura del Rector.



“Trataré de explicar, la Universidad está organizada de acuerdo a una concepción de los años 70 que fue configurada por el rector Roberto Bravo Garzón y obedeció a las necesidades que había en aquel entonces, de controlar a los estudiantes y a los docentes; es una organización burocrática, con férreos controles, con acuerdos con los dos sindicatos y sobre esa organización ya disfuncional después de los años setenta cuando pasó la época de las grandes protestas y manifestaciones, se monta un supuesto modelo escolar famoso, el MEIF, Víctor Arredondo lo introduce con mucho ánimo, con muchas ganas, hay que decir que sacudió a la Universidad y le quitó cierta modorra con la que operaba, pero no modificó la organización”.

Con la aplicación del Modelo Integral Flexible, ¿debió darse esta restructuración en la organización de la Universidad?

“Claro, de acuerdo al modelo Integral Flexible, hay una cuestión, una organización académica que se monta en una organización burocrática y qué es lo que ha resultado al final de cuentas, que no funciona ya ni una ni la otra; vamos no lo digo yo, lo dicen los estudiantes, lo dicen los académicos que están frente a grupo, que no es posible, yo tuve experiencias en donde tenía grupos conformados por muchachos que eran de primer ingreso y muchachos que estaban en el último semestre, esa es una sinrazón, verdaderamente es imposible”.



¿Esta falta de organización, fue lo que llevó al fracaso la aplicación del MEIF?, se le cuestionó al doctor en Sociología, por la Université Paris VII, Jussieu.

“Sí, todo modelo en teoría puede ser muy bueno, pero en la práctica entra en juego lo que llama Edgar Morín la Ecología de la Acción, una vez que se toma la decisión y se suelta y se aplica, los de abajo hacen de ella lo que creen entender y actúan en consecuencia y así conforme va bajando los escalones cuando llega al final, suele ser que no se entendió nada o que sea inclusive contraproducente respecto a los objetivos de quién planteó la decisión. Esto no es exclusivo de la Universidad Veracruzana, sucede en cualquier organización aún en las empresas.

“Esas disparidades entre los alumnos y por no hablar de otras carencias que vienen desde el bachillerato y de las diferencias marcadas en la cultura que tienen los estudiantes dependiendo si estudiaron en una preparatoria privada, en una pública, de provincia y en su hogar, carecen de elementos que le sostengan este ascenso social y cultural, esto dio al traste con un modelo que en teoría, iba a revolucionar la educación de la Universidad, eso y quienes se encargaron de ponerlo en práctica por lo menos algunos de ellos conviven con seres humanos, pero son Neandertales en verdad, muy poca capacidad para poder dirigir un cambio tan profundo como el que propuso y aplicó Víctor Arredondo con las mejores intenciones, pero con un error pedagógico elemental”.



Ya adentrado en el tema del MEIF, el también expresidente de la Comisión Estatal Electoral del Estado, profundizó un poco más y dijo:

“Quienes hemos estudiado en otras Universidades, no sólo del país, sino del extranjero, jamás hemos visto que exista un solo modelo para enseñar todas las disciplinas, la Escuela de Negocios de Harvard que es muy famosa, está organizada de manera tal que le permite optimizar sus recursos para formar administradores de negocios y no está organizada igual que la escuela de Microeconomía o Macroeconomía o que la escuela de Antropología, cada disciplina tiene sus asegunes, sus reglas, su espíritu, sus códigos, su lenguaje sin el cual no es posible intercambiar opiniones”.

“De ahí el desencuentro que luego tenemos ya inclusive en la vida profesional entre personas que adquirimos una formación universitaria distinta, entendemos cosas diferentes pues no poseemos ese lenguaje común y mínimo, el conocimiento en una licenciatura que no es más que la licencia para ejercer una profesión, pues requiere un manejo ágil e inteligente de esos conceptos básicos, lo cual no se logra con este modelo”, añadió Francisco Montfort Guillén.



Para lograr esta organización de la que habla, ¿cuál es el perfil que debe poseer el nuevo Rector o Rectora de la máxima casa de estudios? Con esa serenidad en el pensar y hablar, el entrevistado, insistió:

“Tener experiencia en gerencia pública porque hay que hacer un rediseño de toda la Universidad, sí quién va a dirigir una institución tan grande no tiene conocimientos gerenciales, no tiene la ambición de pensar en grande, si no trae el deseo vehemente de aprender, eso se vuelve la norma porque no se trata de que los estudiantes lleguen y uno les transmita los conocimientos. Lo que hay que despertar en ellos es ese deseo realmente de aprender”.

“Yo creo que requiere de conocer la Universidad, de preferencia tener estudios de posgrado en instituciones realmente respetables y requiere y aquí voy a hacer un inmerecido elogio a uno de los aspirantes, quien dijo que él estaba sobrado de capacidades para dirigir la Universidad Veracruzana, que es el miembro del INE, pero se requiere tener conocimiento de gerencia sin duda alguna, si no se sabe dirigir difícilmente se puede tener éxito, yo creo que fue una de las enormes carencias de la doctora Sara Ladrón de Guevara, a quien estimo mucho, pero no sabía dirigir, no estaba en su formación, en su carrera”.



Citó como ejemplo de esa falta de liderazgo, su experiencia cuando fue propuesto a integrar la terna para ser Director del Instituto de Investigaciones y Estudios Superiores Económicos y Sociales (IIESES).

“Voy a entrevistarme con la Secretaria Académica me dice: ‘Hola, ¿cómo está?, siéntese’. Y mientras tejía sus chambritas, porque estaba embarazada, se puso a preguntarme sobre el Instituto. Entonces yo dije: ‘Bueno, en mi cabeza no cabía, se los juro, esa falta de seriedad, de preparación, de ética profesional. ¿Cómo es posible que se hagan ese tipo de cosas?

¿Qué otras acciones se requieren cambiar o implementar en la UV?



“Una prueba contundente de que es una organización disfuncional, por su comentario, es que los vicerrectores actúan como caciques de pueblo, bueno es porque la organización está fallando, ¿qué es lo que se requiere? Que las comunidades universitarias maduren, estamos hablando de las élites veracruzanas y en Veracruz, como en Poza Rica, como en Córdoba-Orizaba, los ahora vicerrectores convertidos en rectores tendrían que dar cuenta inmediata a los consejos universitarios.

“Pero esto no sucede, bueno aquí tampoco, las personas rectoras no dan cuentas, son evaluados por el Consejo Universitario, están mal las funciones, se reúnen para autorizar y aplaudir lo que hizo el Rector, eso no es un Consejo Universitario; el Consejo Universitario es la autoridad máxima y manda a llamar al Rector y decirle a ver qué está sucediendo con estas cosas que no se solucionan y lo que se toma ahora es como un grupo de aplaudidores cuando hay consejos universitarios, existen los espías que dan cuenta de quienes votan en contra de algunas soluciones de las propuestas del Rector y esos son marginados, eso no me lo cuentan, yo lo viví”.

Para mayor claridad sobre esta problemática, citó como ejemplo lo que hizo a su llegada Raúl Arias Lovillo, con el instituto de Investigaciones del que él formaba parte.



“Fue quitar el presupuesto, mientras los años siguientes que estuve en el Instituto no había ni para comprar papel de baño, menos para cosas importantes. No había financiamiento a los grupos para que se hiciera investigación. ¿Qué clase de Universidad es ésta? Y el Consejo Universitario no mandó a llamar a cuentas a Raúl para decirle: ‘Oye maestro ¿qué es eso?, ¿qué están produciendo los institutos?, ¿qué es lo que están haciendo?’ Se plancha al Consejo Universitario antes de cada sesión”.

“Por ende, no hay libertad, si no hay libertad no puede haber autonomía y sin autonomía no puede haber seres humanos competentes y competitivos para la vida profesional. Domina entonces una burocracia y cuando domina la burocracia, no sólo aquí sino en cualquier otro lado, el resultado es mediocre”.

“Entonces no hay en la Universidad evaluación, una de mis ideas cuando hace unos años me inscribí como aspirante a la Rectoría, era crear en lugar de la Secretaría Académica que no sirve absolutamente para nada, con las direcciones generales esas que sólo entorpecen el trabajo de las direcciones de facultades o institutos, que a su vez es una pirámide inservible, lo que hay que hacer es una Dirección General de Evaluación que ponga énfasis en lo que está haciendo el Rector y su equipo y que los pueda mandar a llamar a cuentas, o que le dé al Consejo Universitario todos los insumos para que sus integrantes digan: Rector, mire: la Dirección de Evaluación nos está dando esta información ¿qué es lo que sucede?”



¿Cómo ve usted, en general, las propuestas que han planteado hasta ahora los aspirantes a la Rectoría? Se le interrogó a quien fuera docente también de la UNAM.

“Veo un continuismo, ninguno ha pensado, que era mi propuesta, quién debe ser el personaje estrella de la Universidad: el maestro y el estudiante, nadie habla de ellos hasta ahorita, hablan de una Universidad así, asado, grandiosa, pero a ver, cuáles son las condiciones en que nuestros profesores dan clases, hay facultades en donde ir al baño es como si lo enviaran a uno a la cárcel o alguna cantina de mala muerte.

Otra situación que sucede en estos momentos y que debe tomar en cuenta quien sea designado como nuevo Rector de la UV, es la que tiene que ver con lo que el entrevistado llamó el poder omnímodo en el manejo de personal.



“Es cierto la Universidad hasta donde sabemos no existe una corrupción tipo los gobiernos, pero es que el poder de las burocracias se ejerce sobre las personas más que sobre el dinero y en ese sentido sí hay una enorme corrupción en la Universidad, lo acaba de decir Darío Fabián, uno de los aspirantes, existen personas cuya compensación triplica el salario porque bueno, en lugar de crear más institutos, en lugar de crear mejores facultades, se han creado direcciones generales y claro, en términos de ingreso y en términos de una sobrevivencia, pues resulta más atractivo y más lucrativo ser burócrata que ser docente”.

“La única figura que no pesa en la Universidad, es la figura del maestro, en Estados Unidos, en Francia, las Universidades son famosas no porque fulano de tal sea el Rector, son famosas porque ahí tienen premios Nobel en cualquiera de las áreas, porque ahí está la invención y de ahí surgen las figuras que están transformando el mundo, o sea, eso es el nivel al que deberíamos de aspirar, bueno lleva tiempo claro, pero si no se transforma por lo menos su entorno, es una Universidad improductiva, es Universidad mediocre”.

El también estudioso de la literatura y el arte, contextualizó un poco más respecto al papel que juega el maestro actualmente en la UV.



“¿Quién es el importante en la Universidad Veracruzana? El Rector si suspira, si no suspira, si se compró una casa multimillonaria como el caso de Sara, bien o mal comprar esa es otra cosa, pero quiero decir esa es la noticia, el Rector es la noticia, el Rector es el personaje, el Rector es la Universidad o acaso algún burócrata que por X o Z razón realiza alguna tarea, pero yo preguntaría: ¿en estos últimos ocho años qué profesores han destacado como para que sean primeras planas en los diarios locales?, por ejemplo otras Universidades que con frecuencia salen en los medios de comunicación porque descubrieron algún producto, innovaron tal procedimiento, no es el caso de Veracruz, lamentablemente.

“No se da porque no se están cumpliendo las funciones básicas, en donde el estudiante estudia y estudia como loco porque es su única obligación y el maestro se prepara para ser el mejor maestro de su materia, pero en una materia que no va a preservar de por vida, porque entonces lo que hacen es repetir y repetir a través de los años, los mismos apuntes con los que iniciaron a dar clases, incluso en otras Universidades extranjeras, a los docentes los obligan a un rendimiento mínimo, no hay premios de productividad, pero sí estándares y cada cinco años los profesores están obligados a hacer una estancia o posgrado, de lo contrario los bajan de nivel o los mandan a Universidades periféricas.

“Los profesores que tienen a su cargo la formación de doctores, cuando logran doctorar a un muchacho con mención honorífica, ahí si reciben un premio de productividad, pero es un premio que en serio les alcanza para comprarse un auto, por ejemplo, “aquí la idea de productividad es simplemente: "a ver, recoge papelito y yo te meto en mi grupo y aquí te doy una constancia y tú me pones en el tuyo y me das una constancia, de ahí el autoengaño; sin duda alguna no solamente en la Universidad Veracruzana, es uno de los peores males que tenemos los mexicanos, para no hablar de las monstruosidades éstas como las licenciaturas que obtuvieron en el sexenio de Miguel Alemán, algunos de sus funcionarios”, sostuvo.



Para el entrevistado, dirigir los destinos de la Universidad Veracruzana sería suficiente por cuatro años y no por ocho como actualmente sucede, esto evitará los grupos enquistados en el poder y la reelección por más periodos de los establecidos en la normatividad, tal como sucedió con Raúl Arias Lovillo, que violando la Ley estuvo por tres periodo consecutivos y que si bien como asegura “no robó, sí le hizo mucho daño a la UV, porque su mismo mentor Víctor Arredondo con pruebas en la mano demostró a los integrantes de la Junta de Gobierno, que en lugar de avanzar la máxima casa de estudios, tuvo un retroceso importante”.