01 de octubre de 2026
alcalorpolitico.com
Ya está completa la lista de los virtuales candidatos de la 4T –la mayoría de Morena y cuatro del PVEM– para contender en 2027 por las gubernaturas de 17 estados.
Será el primer paquete de aspirantes a gobernantes estatales cuyos triunfos o derrotas le serán endosados a la administración de la presidenta Sheinbaum. Con ellos, la mandataria cerrará su sexenio y operará política y electoralmente su propia sucesión en 2030 que, hasta hoy, todo apunta que su candidato sería el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, el hombre fuerte de su gabinete que no es bien visto por los morenistas radicales del obradorismo.
No existe por ahora evidencia de que ella hubiese dado “línea” para favorecer a unos con las encuestas y excluir a otros. Sólo se infiere que, obviamente, debió dar alguna opinión o sugerencias a las encargadas de cocinar este tremendo “tamal” que, por su tamaño, más bien parecería un zacahuil huasteco.
Luego de concluir los 17 nombramientos de sus coordinadores estatales para la defensa de la Cuarta Transformación en los estados donde se renovarán gubernaturas el próximo año, la dirigencia nacional de Morena hizo públicas anteayer las encuestas con las que se definieron 16 de esos procesos. Sólo para el caso de San Luis Potosí fue “por consenso”.
En conferencia de prensa, la presidenta nacional del partido, Ariadna Montiel, expuso que a todos los aspirantes se les presentaron los resultados del sondeo elaborado por esta fuerza política, y a quienes lo solicitaron se les dieron a conocer las encuestas espejo realizadas con diversas empresas.
“Afortunadamente, en todas las entidades el espejo dio el mismo resultado”, dijo Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, acompañada por representantes de las empresas encuestadoras contratadas: Buendía y Márquez, De las Heras Demotecnia, Enkoll, Mendoza Blanco y Asociados, Buendía y Márquez, Covarrubias y Asociados, Votia y Defoe, cuyos directivos ratificaron el rigor técnico de los ejercicios, mismos que fueron monitoreados y auditados en tiempo real.
Sobre la encuesta de Morena, se explicó que para la medición se hicieron ocho preguntas, y a cada una se le asignó un valor distinto, que en la suma daban un máximo de 10 puntos.
Por ejemplo, detalló que a la “opinión positiva” sobre un aspirante se le asignaron dos puntos; a la honestidad, 1.25; a la pregunta sobre si votaría por esa persona, otros dos. La principal pregunta, con valor de tres puntos, fue a quién prefieren como “candidato/a de Morena, PT y PVEM”.
Quien se llevaba el mayor porcentaje en cada interrogante obtenía la totalidad de los puntos que se asignó a esa variable. De esta forma, algunos interesados obtuvieron 10 puntos y el resto no se llevó ninguno.
En ocho entidades, los ganadores obtuvieron los 10 puntos posibles, y en el resto los dividieron, pero con una clara tendencia para quienes resultaron vencedores. No obstante, en la pregunta sobre la preferencia de alguien como candidato para los tres partidos, los márgenes fueron cerrados en varios casos, lo cual no se reflejó en la puntuación final.
Montiel detalló que esta metodología es la misma que ha usado el partido desde su fundación. “Esta manera de hacerlo la diseñó en su tiempo, en su momento, con el maestro (José) Barberán, que para nosotros es toda una institución –en paz descanse–; el expresidente (Andrés Manuel) López Obrador fue quien empezó este proceso de esa forma y desde entonces no ha cambiado”, argumentó la exsecretaria de Bienestar.
Sarcástica, puntualizó que así buscan que las coordinaciones se definan con una única interrogante: “si queremos al más popular por popular, pues traemos a Luis Miguel, pero ese no es el caso. Nosotros queremos representantes que el pueblo reconozca no sólo porque los ha visto, sino porque les atribuye un buen desempeño, una cercanía, un conocimiento de los problemas de las entidades”.
Con ese argumento, ellas se lavan las manos y a Sheinbaum Pardo la exculpan de haber marcado distancia del “viejo lopezobradorismo” que “pierde capacidad de reproducción”, “se difumina” y “se diluye”, según la opinión de Ciro Gómez Leyva, columnista del diario Excélsior, el cual dio como referencias los casos de Sinaloa, donde el senador Enrique Inzunza, que sería el sucesor natural del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, ni siquiera se inscribió; de Rafael Marín Mollinedo, exdirector de Aduanas, quien quedó descartado en Quintana Roo; de la senadora Andrea Chávez, cercanísima al tabasqueño Adán Augusto López, que no fue palomeada para Chihuahua; de la alcaldesa de Tepic, Geraldine Ponce, una de las consentidas de AMLO, que fue bateada en Nayarit, y “tampoco el salgadismo prevalecerá en Guerrero”, concluyó Gómez Leyva en alusión al senador obradorista Félix Salgado Macedonio que también aspiraba suceder a su hija, la gobernadora saliente Evelyn Salgado, el cual fue frenado anticipadamente por la reforma promovida por la presidenta en contra del nepotismo electoral, aunque paradójicamente en San Luis Potosí sí le permitirán al gobernador Ricardo “El Pollo” Gallardo Cardona, del PVEM, postular a su esposa, la senadora Ruth González Silva, la cual contenderá por el partido del tucán en contra de un cómodo candidato de Morena que fue designado no por encuesta sino “por consenso”: Elí César Cervantes Rojas, actual director local de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), quien no se registró al proceso, sino que “atendió el llamado” que le hizo el partido para ser el coordinador de la Defensa de la Transformación en la entidad potosina.
Sheinbaum no ha roto ni romperá la relación con su antecesor. Todavía, el domingo pasado, al cerrar en el Zócalo de la Ciudad de México su gira nacional de rendición de cuentas por su segundo informe de gobierno, Sheinbaum exaltó al exmandatario al afirmar que la historia muestra que el pueblo se ha levantado ante las injusticias y los intentos entreguistas, como recientemente lo hizo “con dirigentes extraordinarios como Andrés Manuel López Obrador”.
Y ayer, el expresidente, al reaparecer en redes sociales, para presentar su nuevo libro, titulado “Pueblo” –con el que aseguró que concluye la sustentación del Humanismo Mexicano, junto con su obra anterior, “Grandeza”–, escribió en su cuenta de X que decidió titularlo así “aunque la sola palabra le cause molestia a algunos que olvidan que en una auténtica democracia, el soberano, el que manda, perdón por repetirlo, es el pueblo”.
En esta reaparición, que ocurre después de que Morena concluyó su proceso interno de selección de los 17 coordinadores estatales de la defensa de la 4T, y que el influyente The New York Times publicara que dos agencias de seguridad de Estados Unidos analizan posibles vínculos de su hijo Andrés Manuel López Beltrán con el crimen organizado y el contrabando de combustible –reportaje que Sheinbaum cuestionó por la falta de solidez de su contenido y de las fuentes informativas–, AMLO aseguró que se retiró de la política para no convertirse en cacique, caudillo, jefe máximo ni poder detrás del trono, tras casi 50 años de actividad pública.
Será el primer paquete de aspirantes a gobernantes estatales cuyos triunfos o derrotas le serán endosados a la administración de la presidenta Sheinbaum. Con ellos, la mandataria cerrará su sexenio y operará política y electoralmente su propia sucesión en 2030 que, hasta hoy, todo apunta que su candidato sería el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, el hombre fuerte de su gabinete que no es bien visto por los morenistas radicales del obradorismo.
No existe por ahora evidencia de que ella hubiese dado “línea” para favorecer a unos con las encuestas y excluir a otros. Sólo se infiere que, obviamente, debió dar alguna opinión o sugerencias a las encargadas de cocinar este tremendo “tamal” que, por su tamaño, más bien parecería un zacahuil huasteco.
Luego de concluir los 17 nombramientos de sus coordinadores estatales para la defensa de la Cuarta Transformación en los estados donde se renovarán gubernaturas el próximo año, la dirigencia nacional de Morena hizo públicas anteayer las encuestas con las que se definieron 16 de esos procesos. Sólo para el caso de San Luis Potosí fue “por consenso”.
En conferencia de prensa, la presidenta nacional del partido, Ariadna Montiel, expuso que a todos los aspirantes se les presentaron los resultados del sondeo elaborado por esta fuerza política, y a quienes lo solicitaron se les dieron a conocer las encuestas espejo realizadas con diversas empresas.
“Afortunadamente, en todas las entidades el espejo dio el mismo resultado”, dijo Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, acompañada por representantes de las empresas encuestadoras contratadas: Buendía y Márquez, De las Heras Demotecnia, Enkoll, Mendoza Blanco y Asociados, Buendía y Márquez, Covarrubias y Asociados, Votia y Defoe, cuyos directivos ratificaron el rigor técnico de los ejercicios, mismos que fueron monitoreados y auditados en tiempo real.
Sobre la encuesta de Morena, se explicó que para la medición se hicieron ocho preguntas, y a cada una se le asignó un valor distinto, que en la suma daban un máximo de 10 puntos.
Por ejemplo, detalló que a la “opinión positiva” sobre un aspirante se le asignaron dos puntos; a la honestidad, 1.25; a la pregunta sobre si votaría por esa persona, otros dos. La principal pregunta, con valor de tres puntos, fue a quién prefieren como “candidato/a de Morena, PT y PVEM”.
Quien se llevaba el mayor porcentaje en cada interrogante obtenía la totalidad de los puntos que se asignó a esa variable. De esta forma, algunos interesados obtuvieron 10 puntos y el resto no se llevó ninguno.
En ocho entidades, los ganadores obtuvieron los 10 puntos posibles, y en el resto los dividieron, pero con una clara tendencia para quienes resultaron vencedores. No obstante, en la pregunta sobre la preferencia de alguien como candidato para los tres partidos, los márgenes fueron cerrados en varios casos, lo cual no se reflejó en la puntuación final.
Montiel detalló que esta metodología es la misma que ha usado el partido desde su fundación. “Esta manera de hacerlo la diseñó en su tiempo, en su momento, con el maestro (José) Barberán, que para nosotros es toda una institución –en paz descanse–; el expresidente (Andrés Manuel) López Obrador fue quien empezó este proceso de esa forma y desde entonces no ha cambiado”, argumentó la exsecretaria de Bienestar.
Sarcástica, puntualizó que así buscan que las coordinaciones se definan con una única interrogante: “si queremos al más popular por popular, pues traemos a Luis Miguel, pero ese no es el caso. Nosotros queremos representantes que el pueblo reconozca no sólo porque los ha visto, sino porque les atribuye un buen desempeño, una cercanía, un conocimiento de los problemas de las entidades”.
Con ese argumento, ellas se lavan las manos y a Sheinbaum Pardo la exculpan de haber marcado distancia del “viejo lopezobradorismo” que “pierde capacidad de reproducción”, “se difumina” y “se diluye”, según la opinión de Ciro Gómez Leyva, columnista del diario Excélsior, el cual dio como referencias los casos de Sinaloa, donde el senador Enrique Inzunza, que sería el sucesor natural del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, ni siquiera se inscribió; de Rafael Marín Mollinedo, exdirector de Aduanas, quien quedó descartado en Quintana Roo; de la senadora Andrea Chávez, cercanísima al tabasqueño Adán Augusto López, que no fue palomeada para Chihuahua; de la alcaldesa de Tepic, Geraldine Ponce, una de las consentidas de AMLO, que fue bateada en Nayarit, y “tampoco el salgadismo prevalecerá en Guerrero”, concluyó Gómez Leyva en alusión al senador obradorista Félix Salgado Macedonio que también aspiraba suceder a su hija, la gobernadora saliente Evelyn Salgado, el cual fue frenado anticipadamente por la reforma promovida por la presidenta en contra del nepotismo electoral, aunque paradójicamente en San Luis Potosí sí le permitirán al gobernador Ricardo “El Pollo” Gallardo Cardona, del PVEM, postular a su esposa, la senadora Ruth González Silva, la cual contenderá por el partido del tucán en contra de un cómodo candidato de Morena que fue designado no por encuesta sino “por consenso”: Elí César Cervantes Rojas, actual director local de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), quien no se registró al proceso, sino que “atendió el llamado” que le hizo el partido para ser el coordinador de la Defensa de la Transformación en la entidad potosina.
Sheinbaum no ha roto ni romperá la relación con su antecesor. Todavía, el domingo pasado, al cerrar en el Zócalo de la Ciudad de México su gira nacional de rendición de cuentas por su segundo informe de gobierno, Sheinbaum exaltó al exmandatario al afirmar que la historia muestra que el pueblo se ha levantado ante las injusticias y los intentos entreguistas, como recientemente lo hizo “con dirigentes extraordinarios como Andrés Manuel López Obrador”.
Y ayer, el expresidente, al reaparecer en redes sociales, para presentar su nuevo libro, titulado “Pueblo” –con el que aseguró que concluye la sustentación del Humanismo Mexicano, junto con su obra anterior, “Grandeza”–, escribió en su cuenta de X que decidió titularlo así “aunque la sola palabra le cause molestia a algunos que olvidan que en una auténtica democracia, el soberano, el que manda, perdón por repetirlo, es el pueblo”.
En esta reaparición, que ocurre después de que Morena concluyó su proceso interno de selección de los 17 coordinadores estatales de la defensa de la 4T, y que el influyente The New York Times publicara que dos agencias de seguridad de Estados Unidos analizan posibles vínculos de su hijo Andrés Manuel López Beltrán con el crimen organizado y el contrabando de combustible –reportaje que Sheinbaum cuestionó por la falta de solidez de su contenido y de las fuentes informativas–, AMLO aseguró que se retiró de la política para no convertirse en cacique, caudillo, jefe máximo ni poder detrás del trono, tras casi 50 años de actividad pública.