28 de octubre de 2026
alcalorpolitico.com
Me llamó mucho la atención que el domingo la gobernadora Rocío Nahle felicitó, “desde Veracruz”, “al pueblo Brasileño (con mayúscula) por el triunfo de @LulaOficial”. Creo que está por demás mencionar que en respuesta le llovieron comentarios en contra, algunos con insultos.
No ha sido común que un gobernador de Veracruz le entre al terreno político-diplomático internacional, normalmente reservado para el gobierno de México. Esta vez, Rocío se adelantó incluso a la presidenta Sheinbaum, quien lo hizo hasta el lunes en su mañanera (se le olvidó que a la presidenta no se le rebasa ni por la izquierda ni por la derecha, ni por arriba ni por abajo).
Por lo menos, su felicitación la hizo “desde Veracruz” y no “a nombre del pueblo de Veracruz”, como en cambio lo hizo cuando felicitó a Clara Brugada por su segundo informe como Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
Su identificación ideológica con Lula
Quiero creer que su mensaje a Lula fue celebratorio no por algún vínculo diplomático, o por sus deseos de tenerlo, sino por una identificación ideológica, porque ella se dice de izquierda, que su gobierno es de izquierda, como lo es el reelecto presidente brasileño.
Mi comentario es porque, lo confieso, creo que estoy confundido en qué características debe tener un gobierno y un gobernante (y por lo tanto también militante) de izquierda, de izquierda a la mexicana, para ser más precisos, pues tengo una idea, quizá falsa o deformada, desde que pasé por la entonces Unidad de Humanidades de la Universidad Veracruzana.
Los izquierdistas auténticos querían un mundo mejor
A los muchachos de entonces, los “auténticos” (porque luego supe y comprobé que muchos estaban al servicio del gobierno, donde cobraban por estar infiltrados, pasar información y hacerle al cuento que salían a protestar deveras), los movía el idealismo de un mundo mejor y querían derrocar los gobiernos de entonces, priistas, a los que veían como enemigos, aliados del gobierno de Estados Unidos, cuando ellos simpatizaban con el otro imperio: el ruso.
Se suponía que buscaban la igualdad social y económica y criticaban el capitalismo clásico, la concentración de la riqueza en pocas manos; de alguna forma, en mi interpretación, eran los de abajo contra los de arriba. Un grito, una consigna muy común cuando pasaban frente al palacio de gobierno era: “¡Estos son, estos son, los que irán al paredón!”.
Y los “castigó” Dios: llegaron al poder
No está por demás decir que en 2018 algunos de ellos, cuando Morena ganó y llegó al poder, aparecieron ya arriba, encaramados en el balcón del palacio, viendo desde ahí hacia abajo al pueblo, lo que me hizo recordar a José Emilio Pacheco con su célebre poema: “Ya somos todo aquello/ contra lo que luchamos a los veinte años”.
¿Es de izquierda quien vive en una mansión de más de 50 millones?
Digo que estoy confundido si pienso que no puede ser de izquierda una gobernadora que vive alejada del pueblo en una mansión de más de 50 millones de pesos, que ha dicho que no es suya, sino que la alquila por 35 mil pesos mensuales, lo que equivale, en promedio, a casi el salario mínimo mensual de cuatro trabajadores, es decir, de cuatro familias; que viste con ropa y zapatos de marca.
No que necesariamente tenga que estar en estado de miseria, de pobreza o que vista como chaira, pero sí con la extrañeza de que se conduzca como una potentada que se da el lujo de enviar a sus hijas a estudiar al extranjero, por ejemplo, en la mismísima capital del capitalismo, la ciudad de Nueva York, con departamento en sitio privilegiado que vale un ojo de la cara, o los dos, de un ciudadano al que solo le alcanza para ir a atender su salud al IMSS, al ISSSTE, pero no al mejor hospital de Monterrey.
Creo que, ¡ay!, me quedé años atrás, en mi vieja concepción de ser de izquierdista, cuando ya todo cambió, y no entiendo que hoy ser izquierdista es tener una mansión de lujo en sitio privado, privilegiado, canal fluvial al lado, solo para millonarios, transportarse en una camioneta machuchona de más de tres millones de pesos, con todas las capas de blindaje existentes, rodeada por un séquito de guaruras hombres y mujeres, y con una servidumbre a mi servicio para mi bienestar. Si es así, si vivo equivocado, entonces yo también quiero ser de izquierda, qué caray. ¿Usted no?
Se acaba octubre y del ingenio, nada en concreto
Entramos ya en la recta final del mes de octubre y entre anuncios y anuncios de ya merito, lo cierto es que no hay nada en concreto sobre la reapertura del ingenio San Pedro, en el municipio de Lerdo de Tejada, y mientras, la economía de la región está estancada.
La gobernadora desde hace ya varias semanas de plano soltó el tema luego de que la última vez que le preguntaron sobre la reapertura de la fábrica declaró que “la próxima semana” (semanas atrás) los dueños ya lo iban a entregar.
Funcionarios menores han venido diciendo que ahora sí ya es cuestión de días para que se reinicie la molienda, hablan de diferentes fechas, pero tal parece que es solo para evitar que inicien protestas de los obreros y sus familias.
Falleció un buen periodista, tuxpeño
Verdadera consternación causó en el medio periodístico de Xalapa, donde era bien apreciado, el fallecimiento de Bernardo Gutiérrez Parra, quien escribía y publicaba la columna “Desde el café” en diversos medios, siempre con un enfoque crítico al poder y sobre temas que afectan a la sociedad veracruzana. En las últimas fechas su salud se había visto bastante deteriorada.
Originario de Tuxpan emigró a la Ciudad de México donde estudió, trabajó y destacó en medios relevantes, para, finalmente, emigrar a Xalapa donde tuvo una presencia destacada merced a su experiencia y su desarrollado instinto periodístico para encontrar los ángulos que más interesaban a los lectores.
Sus restos mortales fueron trasladados a su natal Tuxpan donde será sepultado. Desde este espacio abrazo a su hermana María Celia, siempre al cuidado de él, así como a su señora madre.
No ha sido común que un gobernador de Veracruz le entre al terreno político-diplomático internacional, normalmente reservado para el gobierno de México. Esta vez, Rocío se adelantó incluso a la presidenta Sheinbaum, quien lo hizo hasta el lunes en su mañanera (se le olvidó que a la presidenta no se le rebasa ni por la izquierda ni por la derecha, ni por arriba ni por abajo).
Por lo menos, su felicitación la hizo “desde Veracruz” y no “a nombre del pueblo de Veracruz”, como en cambio lo hizo cuando felicitó a Clara Brugada por su segundo informe como Jefa de Gobierno de la Ciudad de México.
Su identificación ideológica con Lula
Quiero creer que su mensaje a Lula fue celebratorio no por algún vínculo diplomático, o por sus deseos de tenerlo, sino por una identificación ideológica, porque ella se dice de izquierda, que su gobierno es de izquierda, como lo es el reelecto presidente brasileño.
Mi comentario es porque, lo confieso, creo que estoy confundido en qué características debe tener un gobierno y un gobernante (y por lo tanto también militante) de izquierda, de izquierda a la mexicana, para ser más precisos, pues tengo una idea, quizá falsa o deformada, desde que pasé por la entonces Unidad de Humanidades de la Universidad Veracruzana.
Los izquierdistas auténticos querían un mundo mejor
A los muchachos de entonces, los “auténticos” (porque luego supe y comprobé que muchos estaban al servicio del gobierno, donde cobraban por estar infiltrados, pasar información y hacerle al cuento que salían a protestar deveras), los movía el idealismo de un mundo mejor y querían derrocar los gobiernos de entonces, priistas, a los que veían como enemigos, aliados del gobierno de Estados Unidos, cuando ellos simpatizaban con el otro imperio: el ruso.
Se suponía que buscaban la igualdad social y económica y criticaban el capitalismo clásico, la concentración de la riqueza en pocas manos; de alguna forma, en mi interpretación, eran los de abajo contra los de arriba. Un grito, una consigna muy común cuando pasaban frente al palacio de gobierno era: “¡Estos son, estos son, los que irán al paredón!”.
Y los “castigó” Dios: llegaron al poder
No está por demás decir que en 2018 algunos de ellos, cuando Morena ganó y llegó al poder, aparecieron ya arriba, encaramados en el balcón del palacio, viendo desde ahí hacia abajo al pueblo, lo que me hizo recordar a José Emilio Pacheco con su célebre poema: “Ya somos todo aquello/ contra lo que luchamos a los veinte años”.
¿Es de izquierda quien vive en una mansión de más de 50 millones?
Digo que estoy confundido si pienso que no puede ser de izquierda una gobernadora que vive alejada del pueblo en una mansión de más de 50 millones de pesos, que ha dicho que no es suya, sino que la alquila por 35 mil pesos mensuales, lo que equivale, en promedio, a casi el salario mínimo mensual de cuatro trabajadores, es decir, de cuatro familias; que viste con ropa y zapatos de marca.
No que necesariamente tenga que estar en estado de miseria, de pobreza o que vista como chaira, pero sí con la extrañeza de que se conduzca como una potentada que se da el lujo de enviar a sus hijas a estudiar al extranjero, por ejemplo, en la mismísima capital del capitalismo, la ciudad de Nueva York, con departamento en sitio privilegiado que vale un ojo de la cara, o los dos, de un ciudadano al que solo le alcanza para ir a atender su salud al IMSS, al ISSSTE, pero no al mejor hospital de Monterrey.
Creo que, ¡ay!, me quedé años atrás, en mi vieja concepción de ser de izquierdista, cuando ya todo cambió, y no entiendo que hoy ser izquierdista es tener una mansión de lujo en sitio privado, privilegiado, canal fluvial al lado, solo para millonarios, transportarse en una camioneta machuchona de más de tres millones de pesos, con todas las capas de blindaje existentes, rodeada por un séquito de guaruras hombres y mujeres, y con una servidumbre a mi servicio para mi bienestar. Si es así, si vivo equivocado, entonces yo también quiero ser de izquierda, qué caray. ¿Usted no?
Se acaba octubre y del ingenio, nada en concreto
Entramos ya en la recta final del mes de octubre y entre anuncios y anuncios de ya merito, lo cierto es que no hay nada en concreto sobre la reapertura del ingenio San Pedro, en el municipio de Lerdo de Tejada, y mientras, la economía de la región está estancada.
La gobernadora desde hace ya varias semanas de plano soltó el tema luego de que la última vez que le preguntaron sobre la reapertura de la fábrica declaró que “la próxima semana” (semanas atrás) los dueños ya lo iban a entregar.
Funcionarios menores han venido diciendo que ahora sí ya es cuestión de días para que se reinicie la molienda, hablan de diferentes fechas, pero tal parece que es solo para evitar que inicien protestas de los obreros y sus familias.
Falleció un buen periodista, tuxpeño
Verdadera consternación causó en el medio periodístico de Xalapa, donde era bien apreciado, el fallecimiento de Bernardo Gutiérrez Parra, quien escribía y publicaba la columna “Desde el café” en diversos medios, siempre con un enfoque crítico al poder y sobre temas que afectan a la sociedad veracruzana. En las últimas fechas su salud se había visto bastante deteriorada.
Originario de Tuxpan emigró a la Ciudad de México donde estudió, trabajó y destacó en medios relevantes, para, finalmente, emigrar a Xalapa donde tuvo una presencia destacada merced a su experiencia y su desarrollado instinto periodístico para encontrar los ángulos que más interesaban a los lectores.
Sus restos mortales fueron trasladados a su natal Tuxpan donde será sepultado. Desde este espacio abrazo a su hermana María Celia, siempre al cuidado de él, así como a su señora madre.