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Columnas y artículos de opinión

La quiniela política y "los platos rotos"

Esfera Política

Por: Ricardo Vázquez Salazar

23/11/2015

alcalorpolitico.com

Insisten en que el mayor legado y sello que dejarán es la animadversión por el gremio periodístico. El hecho de que hayan propinado severa golpiza a reporteros y fotoreporteros en forma simultánea en distintos municipios, no puede ser casual.
 
Pocos lo sabían. La inmensa mayoría nunca se imaginaba que la matriz política de la “Fidelidad”, misma que parió el primero de diciembre de 2004, estaba preñada de funestos presagios que por desgracia se cumplieron y han causado demasiado daño a los veracruzanos.
 
Una reducida comunidad política, producto de una viciada democracia elitista, enferma de egoísmo, ambición e intereses personales, dieron la espalda no sólo al electorado, sino a los veracruzanos en general. El perverso califato engendrado hace 11 años permanece vigente hasta el día de hoy; continúa afectando a la población como si se tratara de sus enemigos.
 
Los veracruzanos tienen heridas profundas, difíciles de curar; cicatrices ocasionadas por la violencia, por actos de corrupción criminal, como los presentados en la Secretaría de Salud, y por la impunidad prevaleciente: Por la falta de voluntad política, que de haber existido pudieron haberse evitado miles de crímenes y desapariciones de gente inocente. 
 
En medio de la podredumbre política, Claudia Pavlovich, la debutante gobernadora de Sonora, se quejó que su gobierno está "pagando los platos rotos" por la condonación de impuestos a socios, amigos y familiares cercanos al exgobernador Guillermo Padrés. Manifestó su deseo porque las autoridades federales hagan lo que les corresponde en materia de sanción y agregó que su gobierno hará lo propio. La polémica Pavlovich, de extracción priista, pide que rueden cabezas; se lanza contra un exgobernador emanado del PAN.
 
A partir del día primero de diciembre de 2016, arrancará una gubernatura exprés en Veracruz. 24 meses servirán únicamente para hacer un recuento de daños y medio enderezar el desastre heredado. No habrá necesidad, tiempo ni dinero que derrochar en la elaboración de un mamotreto denominado Plan Veracruzano de Desarrollo, que al fin y al cabo nunca se cumple, ni en seis años, menos en dos.
 
En la quiniela de aspirantes a la gubernatura veracruzana, los tres punteros de apellido Yunes: Pepe, Héctor y Miguel Ángel. Los dos primeros senadores, de los que habrá de salir el candidato tricolor. El tercero diputado federal, muy probable abanderado de Acción Nacional.
 
En Veracruz, es la ciudadanía la que lleva más de una década “pagando los platos rotos”, con demasía; por lo tanto, si el próximo gobernador es uno de los Yunes rojos, no solamente se verá obligado a exigir que ahora sean los responsables quienes “paguen los platos rotos” de la enorme catástrofe; también tendrá que dar un fuerte manotazo sobre el escritorio, para que la ciudadanía compruebe por si misma que Veracruz verdaderamente cambió, para bien.
 
Si el gobernador electo resultara ser Miguel Ángel, descargaría toda su furia y el peso de la ley en contra de funcionarios y exfuncionarios estatales responsables de un sinfín de irregularidades.
 
Esto hace que el escenario se torne muy complicado para el tricolor en las elecciones presidenciales de 2018, más cuando la clase política veracruzana no tiene manera de garantizarle al Altiplano buenos resultados, los votos registrados en anteriores contiendas lo señalan. Porque detrás de la ilusa unidad tricolor, existe el descontento generalizado de la ciudadanía por todo lo que ha sucedido; el hartazgo del electorado.
 
Los aspirantes a la gubernatura no la tienen nada fácil; primero para convencer al electorado, posteriormente quien resulte gobernador tendrá que demostrar un excelente desempeño, para tratar de borrar los pésimos antecedentes. Es la única estrategia y no hay otra. Que de no ser así, el electorado va a ir con todo a las urnas en el 2018. Porque como ya se dijo: las próximas elecciones “no serán un día de campo”.
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