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Columnas y artículos de opinión

Nuevos nombres para nuevos elementos

Café científico

Por: Paula Ximena García Reynaldos

23/12/2016

alcalorpolitico.com


 
Paula Ximena García Reynaldos
 
En mi primer Café Científico que escribí este año, les contaba del anuncio del descubrimiento de cuatro nuevos elementos químicos. (1) La noticia que se dio a conocer justo a finales de 2015 no quería decir que los elementos en cuestión hubieran sido descubiertos en vísperas de año nuevo, sino que hasta ese momento la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC por sus siglas en inglés) pudo verificar completamente los informes hechos por los grupos de investigación correspondientes y asignó entonces la prioridad del descubrimiento.
 
Cuando se descubre un nuevo elemento se debe hacer una revisión para conocer quién lo hizo primero, si es que hay varios grupos que reporten el mismo descubrimiento, y así otorgarle el privilegio de darle su nombre definitivo. En enero, los elementos con números atómicos 113, 115, 117 y 118 no tenían más que nombres provisionales: ununtrio, ununpentio, ununseptio y ununoctio, respectivamente, pero la IUPAC al hacer la asignación del descubrimiento a grupos de investigación de Japón, Rusia y Estados Unidos, les otorgó a los científicos de esos grupos, el derecho de elegir los nombres definitivos. (2)
 
Después de varios meses, a finales de noviembre, la IUPAC hizo un nuevo anuncio: el de los nombres oficiales de estos elementos y por lo tanto de sus símbolos correspondientes. (3)
 
El elemento 113 cuyo descubrimiento fue asignado a un grupo de investigación del Instituto RIKEN de Japón, fue llamado Nihonio, de la palabra japonesa Nihon -una denominación para Japón-, su símbolo se ha establecido como Nh.
 
Existe también ahora el Moscovio, con símbolo Mc, nombre que se le asignó en homenaje a Moscú. En este caso el descubrimiento fue acreditado a dos grupos de investigación que trabajaron de forma conjunta: del Instituto Central de Investigaciones Nucleares, en la ciudad de Dubná, en Rusia y del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, de California, EE. UU. Ese mismo grupo de investigación conjunta también descubrió los elementos 117 y 118. El 117 se llama ahora Téneso, con símbolo Ts, por la región estadounidense de Tennessee y el 118 fue llamado Oganesón, su símbolo es Og, se nombró así, en honor a Yuri Ogannesian, físico nuclear ruso, que no sólo participó en el descubrimiento de ese mismo elemento, sino que se le considera líder a nivel mundial, en la investigación de elementos superpesados.
 
Ogannesian se suma entonces a otros científicos como Marie Curie, Einstein o Copérnico, cuyo trabajo se ve honrado al nombrar elementos con sus apellidos, sólo que en este caso Ogannesian es la segunda persona a la cual este honor se le concede mientras está viva, el otro caso fue el de Glenn Seaborg, físico estadounidense que trabajó en la investigación para obtener nuevos elementos, y por el cual fue nombrado el elemento con número atómico 106, el Seaborgio.
 
Aunque seguimos denominando “descubrimiento” a la obtención de nuevos elementos, estos elementos superpesados no son realmente descubiertos en el sentido en que se encontraron los elementos más ligeros. Se considera que el Francio, elemento con número atómico 87, fue el último elemento realmente descubierto en la naturaleza: en 1939 la física Marguerite Perey -quien fuera discípula de Marie Curie- lo descubrió al purificar muestras de minerales que contenían a los elementos lantano y actinio. Los elementos con átomos más pesados más que descubrirse se sintetizan, es decir que sus átomos se construyen a partir de átomos de otros elementos, haciéndolos interactuar a muy altas energías y logrando que los núcleos de elementos menos pesados se junten formando núcleos de elementos muevos más pesados.
 
Dada la enorme cantidad de partículas -protones y neutrones- que contienen en sus núcleos, los átomos de elementos superpesados son muy inestables, la existencia de sus núcleos como tales apenas alcanza unos segundos o fracciones de segundo, pero esos tiempos son suficientes para reconocer su existencia e incluirlos en la tabla periódica.
 
A diferencia de los demás elementos, con átomos más ligeros y estables, la efímera existencia de los átomos de los elementos superpesados hace que sea imposible considerarlos en la formación de nuevos compuestos o materiales, sin embargo el logro de su descubrimiento o creación sigue siendo digno de celebrarse.
 
Los espero el próximo año, para que sigamos celebrando a la ciencia y compartiendo un taza de café en este espacio. Felices fiestas.
 
 
Comentarios, preguntas y regalos navideños a [email protected] o en twitter a @paux_gr
 
 
(1) Nuevos elementos, Café Científico, 15 de enero de 2016: http://www.alcalorpolitico.com/informacion/columnas.php?idcolumna=10432&c=83
(2) Discovery and Assignment of Elements with Atomic Numbers 113, 115, 117 and 118, IUPAC, 30 de diciembre de 2015: https://iupac.org/discovery-and-assignment-of-elements-with-atomic-numbers-113-115-117-and-118/
(3) IUPAC Announces the Names of the Elements 113, 115, 117, and 118, IUPAC, 30 de noviembre de 2016: https://iupac.org/iupac-announces-the-names-of-the-elements-113-115-117-and-118/

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