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Columnas y artículos de opinión

De guerra sucia y cosas peores que vienen

Metrópoli

Por: Francisco L. Carranco

05/03/2018

alcalorpolitico.com

Efectivamente, nunca nos había tocado vivir, en la época que empezamos a comprender el contexto político de nuestro país, la inmensidad de la guerra sucia en una contienda electoral, sin embargo, en la modernidad, en la globalización, la era del conocimiento, las redes sociales, la “democracia” y la participación ciudadana quedan reducidos a nada con la trifulca por el poder político.
 
Vera usted, estimado lector, nuestro país con todo lo que representa para los mexicanos ha caminado sin rumbo hacía una mejora como nación, ésta se constituyó dicen los historiadores con una costosa y dolorosa Revolución que dio patria a la sociedad civil, hago la referencia que la revolución nace con un efervescente enojo y rechazo al régimen gobernante, propiciado por el Gobierno de Porfirio Díaz, quien como Presidente-dictador y luego de más de 30 años en el poder, tuvo que convocar a elecciones allá por 1910.
 
El dictador Díaz, siempre mantuvo un férreo control del gobierno y en nombre del “desarrollo” del país, con la introducción del ferrocarril, el reparto de tierras a sus amigos y norteamericanos, una gran cantidad de cambios políticos y económicos empobreció a las masas del pueblo mexicano y generó la división de clases entre los que tenían, o sea: los políticos, militares y aristócratas y, los que nada poseían, o sea: todos los habitantes de este país. E institucionalizó el fraude electoral, por cierto.
 
La no reelección fue un objetivo cumplido, la devolución de las tierras expropiadas a sus dueños, la relativa libertad, regresó la estabilidad del país, pero, los problemas socioeconómicos permanecieron y se agravaron.
 
En pocas palabras y desde hace más de cien años el gobierno post revolucionario, autoritario y prepotente, sembró las diferencias sociales entre los habitantes de éste y desde el término de la revolución (guerra civil). El PRI crece como partido único que ostenta el poder político aglutinando a los sectores económico, político, social, rural, religioso, industrial, obrero, etcétera, para perpetuarse como el único partido generador de políticos, que desde su inicio han pretendido acabar con los recursos de este país, anteponiendo la corrupción e impunidad.
 
Este largo preámbulo con el fin de plantear una similitud sobre el contexto social actual y, para colmo, electoral, donde destaca la corrupción e impunidad como los primeros conceptos fundamentales que han hecho que los mexicanos seamos avasallados y reducidos a una bola de ciudadanos cobardes y conformistas que se queja, pero, nada hace para que las cosas cambien.
 
En este proceso electoral donde las fuerzas políticas constituidas por partidos políticos que integraron las ideologías, algunas increíbles como la del PRD-PAN,MC, conformadas para detener el sistema político actual y que el país consiga otro rumbo para no convertirnos en un país lastimosamente agachón, pobre y miserable, que poco falta, si la apatía y cansancio por el actual gobierno no logra la alternancia.
 
Frustración con el sistema político y los políticos en general, como en la época revolucionaría, ha generado el descontento, la rabia contra los políticos, el rechazo a las políticas públicas, la sensación de no más violencia, inseguridad y horrores de lesa humanidad que acontecen cuando el poder político-civil sucumbe ante el poder delincuencial.
 
El pueblo mexicano, como cada seis años que hay renovación presidencial, alberga una esperanza de cambio con las nuevas opciones, sin embargo, la guerra sucia auspiciada desde el gobierno actual contra el pueblo mexicano para evitar que la alternancia se dé, nuevamente, en el país, siguen demostrando que al gobierno revolucionario no le interesa más que perpetuarse en el poder a costa de los que sea.
 
Y lo que parecía un proceso electoral justo y con equidad, a escasos días que empiece la campaña constitucional, en el periodo de intercampañas, el PRI-Gobierno, soltó una ráfaga de misiles contra los candidatos, principalmente, contra uno de ellos que se había consolidado como el competidor más viable y con muchas posibilidades de contender, cara a cara, con el candidato de Morena; Ricardo Anaya del PAN-PRD-MC, recibe el ataque mediático con todo el rigor que el estado puede dirigir hacia una persona, grupo o sociedad en su conjunto, contraria a sus políticos y política.
 
Pero, cuando hablamos en plural y abordamos que el ataque desde el centro de poder político presidencial el daño colateral, también, afectó al candidato del PRI, porque sale a la palestra José Antonio Meade y su permisibilidad de varios acciones de desvío de recursos y omisión en el ejercicio de su trabajo, lo que permitió varias transacciones fiscales, según la cuenta pública auditada por la ASF, a favor de funcionarios del gabinete y otras entidades de la saliente administración.
 
El PRI mantiene varios frentes abiertos contra los señalamientos de corrupción, con gobernadores corruptos, algunos perseguidos, otros en la cárcel, algunos con proceso de extradición y la pesada lapida de la corrupción donde instituciones garantes de la observancia han documentado desvíos, peculados y robos al erario público, el gasolinazo y la reforma energética que, día a día, encarece los servicios de energía eléctrica y gas; pero, lograron una cortina de humo para desestabilizar al candidato del Frente por México, por acusaciones de transacciones económicas entre particulares.
 
Ricardo Anaya, a pesar de los cañonazos no baja en las encuestas, el candidato señalado de lavado de dinero no le ha robado al estado ni a los mexicanos, quizás y sin conceder, es víctima de aquel viejo adagio que dice “no hagas cosas buenas que parezcan malas” y ahora tendrá que esperar el resultado de las investigaciones, si es el caso, que resuelvan su participación o no en lo que se le acusa.
 
Meade, tendrá que aguantar vara en las investigaciones de Rosario Robles, el desvío de recursos a través de Universidades y la utilización de por lo menos 186 empresas fantasma que triangulaban los recursos económicos públicos para beneficio de quien resulte responsable en las investigaciones de “en dónde quedaron varios miles de millones de Sedesol y Sedatu” por ejemplo.
 
¿Y la Guerra Sucia…? Pues apenas empieza.
 
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