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Columnas y artículos de opinión

Nautla, ciudad heroica.- La batalla de Cuauhpopoca

Por: Luciano Blanco González

14/09/2018

alcalorpolitico.com

La historia ha sido ingrata con una tierra tan pródiga y valerosa como Nautla, Veracruz, en cuyas llanuras se libro hace quinientos años una de las batallas más importantes en la defensa de la dignidad y del honor de los mexicanos en contra de los ejércitos intervencionistas españoles de Hernán Cortés.
 
El héroe y mártir Cuauhpopoca era un noble guerrero, jefe de la guarnición Mexica cuya ubicación exacta no se conoce, pero se dice que estaba ubicada en la raya (límite) de Tuxpan, que no obedeció las órdenes de Moctezuma y ante los insolentes requerimientos de los españoles, los enfrentó causándoles una derrota cuyas consecuencias iniciaron el repudio y la sublevación de los Mexicas en contra del monarca.
 
La acción guerrera de Cuauhpopoca fue para enseñarles a los naturales y al mismo Moctezuma, que el ejército de la conquista no era invencible y que se les podía combatir, mostrarles que no eran dioses y que eran mortales, al igual que los caballos, que la voluntad de combatirlos era superior a sus armas de trueno, el resultado de este combate hizo temblar de miedo a Hernán Cortés, quien utilizando esto como pretexto, secuestró a Moctezuma llevándolo prisionero a su real, por su propia seguridad y supervivencia, pues si esto había podido hacer un solo capitán con su ejército ¿Qué no podría hacer Moctezuma con sus generales si lo dejaba actuar?.
 
Pero comencemos, Hernán Cortés después del desembarco, estableció su cuartel general en la Villa Rica, en los alrededores de Quiahuixtlán, más tarde inició su recorrido hacia el interior con la intención de llegar a Tenochtitlán a entrevistarse con Moctezuma, para ello había realizado una serie de alianzas con los pueblos totonacas de la periferia a quienes había dado muestras de su poderío con su imponente personalidad de hombres blancos y barbados, las armas de fuego, la pólvora, los perros de caza, los briosos caballos, las impenetrables armaduras de hierro y sus lancetas, a ellos les prometió que una vez que triunfaran serían libres y no pagarían los onerosos tributos sobre todo ya no tendrían que aportar esclavos para el sacrificio, bastimentos y especies.
 
Es el caso que para salvaguardar el real, la alianza y la obediencia de los pueblos indígenas, nombró como alguacil mayor de la Villa Rica a su amigo y casi hermano, hombre de mucho valor así lo dijo a los caciques cuando lo presentó, a Juan de Escalante con indicaciones de que brindara protección y ayuda a los aliados ayudándolos en cualquier eventualidad y, desde luego, prevenir cualquier incursión de Diego Velásquez, Gobernador de Cuba, que estaba obsesionado por detener al insurrecto Cortés, también dispuso que Pedro de Ircio, un personaje simpático y afín se trasladara a Nautla y poblara con el fin de evitar que el otro explorador Juan de Grijalva o también Juan de Garay, fueran a penetrar por ese puerto.
 
El historiador Bernal Díaz del Castillo, soldado que acompañó a Cortés y a quien debemos la mayoría de reseñas compiladas en La Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, desde luego muy acomodadas a los intereses y a la conveniencia de la Corona, a exaltar a las fuerzas españolas y a la figura de su capitán, refiere que a los pocos días de la partida llegaron jefes totonacos de algunos poblados aledaños a quejarse de las amenazas de Cuauhpopoca que les exigía bastimentos y tributo de indios e indias o de lo contrario destruiría sus pueblos y los llevaría cautivos, a Escalante se le hizo fácil mandarles decir que no molestaran ni robasen aquellos pueblos de los contrario iría contra ellos y les haría guerra.
 
La respuesta del bravo guerrero fue contundente y muy a la Mexicana, díganle que si quiere, en el campo nos hallará, Escalante subestimó a Cuauhpopoca y preparó su ejército, compuesto por 40 soldados, convocó a todos los caciques aliados para que le aportaron guerreros y armas, logrando reunir, según Bernal, 2000 guerreros y según Lapes de Gomara 10 000 guerreros armados con arcos, flechas, lanzas, rodelas y partieron a combatir a Cuauhpopoca, según el cronista, a los primero escarceos, los totonaques huyeron despavoridos por las experiencias en las guerras pasadas y Escalante con sus soldados maltrechos y heridos se refugiaron en Almería hoy Nautla, poblado al que en represalia destruyó, prendiéndole fuego. Por su parte, Cuauhpopoca envió a Moctezuma como testimonio de su hazaña un prisionero que se les murió en el camino e hizo llegar solo la cabeza del reo.
 
Escalante y 6 soldados fueron muertos a consecuencia de las heridas, cuando Cortés tuvo conocimiento del desastre, ya hospedado en el Palacio de Axayacatl, tembló de ira y de miedo. Sin embargo, disimuló para no contagiar a la soldadesca y fue entonces cuando decidió hacer su rehén a Moctezuma para protegerse de un posible ataque de los Mexicas que no había duda si actuaban los destruiría, previamente le reclamó airado la matanza de sus soldados y atribuyéndole que la orden había partido de él, lo que el emperador negó y como prueba mandó traer a Cuauhpopoca ante su presencia, certificándolo su mandato con el sello de su anillo real, no obstante, Cortés lo convenció para que se fuera con ellos a su real, donde fue hecho prisionero hasta su muerte, momento al que los españolistas llaman la noche triste y los mexicanos el día de la victoria.
 
Pasaron 20 días, posteriores a la detención, para que llegara Cuauhpopoca, quien entró a la ciudad de México, ataviado con la esplendidez de su linaje, acompañado como gran señor que era y en unas ricas andas que traían a hombros criados y vasallos suyos. Seguramente orgullosos de su valentía, confiado en que su señor Moctezuma lo honraría por haber librado una gran batalla contra los españoles, a lo mejor para nombrarlo comandante general de sus ejércitos, pero es de anotarse que el Emperador nunca supo de la muerte de los soldados españoles y lo que es más se preguntaba, ¿por qué no habían matado a todos los hombres blancos y barbados, con el ejército de guerreros Mexicas.?
 
Cuando el valeroso jefe guerrero traspuso el umbral del palacio, inmediatamente fue apresado y llevado así ante Moctezuma, quien se limitó a escucharlo, para luego entregarlo a Cortés para que lo juzgara, encontrándolo culpable de haber matado a sus soldados, condenándolo a morir en fuego, siendo vilmente quemado en compañía de su hijo menor y 3 principales que ardieron en una pira montada frente al palacio de Moctezuma.
 
Cuauhpopoca fue traicionado por Moctezuma, el pueblo vio el espectáculo de la hoguera en silencio, pero a partir de ese momento, se inspiró en la población un enorme desprecio por el emperador y una furia infinita en los corazones de los Mexicas que concluyó con la muerte de Moctezuma y la expulsión temporal de los españoles.
 
La jactancia española sin limite la expresa Bernal diciendo: E han de considerar los curiosos que esto leyeren tan grandes hechos que entonces hicimos: dar con los navíos al través; lo otro osar entrar en tan fuerte ciudad, teniendo tantos avisos que allí nos habían de matar cuando dentro nos tuviesen; lo otro tener tanta osadía de prender al gran Moctezuma, que era rey de aquella tierra, dentro en su gran ciudad y en sus mismos palacios, teniendo tan gran número de guerreros de su guarda; y lo otro osar quemar sus capitanes delante de sus palacios y echarle grillos entre tanto que se hacía la justicia; que muchas veces, ahora que soy viejo, me paro a considerar las cosas heroicas que en aquel tiempo pasamos.
 
Lo recuerdo como una visión y hoy no se en verdad si lo fue o no, pero hace años existía un formidable monumento a Cuauhpopoca en Nautla, que se veía desde las orillas de la carretera nacional, luego se supo que el mencionado monumento fue retirado por órdenes de un Gobernador españolista que con pompa preparaba la visita de los Reyes de España por esa razón había que retirar el monumento porque éste despertaba viejos recuerdos sembrando resentimientos ya olvidados y estando próxima la fecha para celebrar los 500 años del Descubrimiento de América en 1992, en un evento que se tituló El encuentro de dos mundos, Cuauhpopoca desapareció, ahora vive en las calles que llevan su nombre.
 
Finalmente, los Reyes de España y los mandatarios de la América Latina no vinieron por que se generó un movimiento continental que repudiaba la celebración dado que con el contacto cultural y la conquista trajo consigo un choque que llevó aparejado exterminio, expulsión y esclavitud impuesta por una sociedad que en aquel entonces poseía superioridad técnica y militar, destruyendo las avanzadas culturas nativas cuyos vestigios son regocijo de propios y extraños.
 
Que tristeza que abandonemos los símbolos que nos dan identidad a los mexicanos, recordamos la cobardía de Moctezuma por la entrega que hizo de su vasto imperio y de su enorme poderío y no recordemos con fervor a los hombres valerosos que murieron como verdaderos mártires en defensa de la tierra y del orgullo de los mexicanos, Nautla merece un lugar muy especial en la historia de Veracruz, no sólo por la batalla de Cuauhpopoca, sino por las enormes consecuencias que tuvo para el imperio Mexica, pero su contribución valiente y ejemplar, pudo haber sido la piedra angular para cambiar el rumbo de la historia.- Loor y gloria a Cuauhpopoca. Por el bien de la causa.-
 
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