Ir a Menú

Ir a Contenido

Columnas y artículos de opinión

Saquen sus rosarios de nuestros ovarios

Por: Luciano Blanco González

26/10/2018

alcalorpolitico.com

El hombre parece ser la antítesis de la creación, con su autovaloración como el rey de la naturaleza, lo ha llevado a convertirse en el ser más depredador, que impunemente destruye y arrasa con los demás seres vivos, inclusive consigo mismo.
 
Arrasa millones de árboles al año devastando los bosques. Caza inmisericordemente a las demás especies para su alimentación o simplemente por gusto o por diversión o para allegarse satisfactores personales como calzado y vestido, a veces inclusive hasta su exterminio total para desaparecerlos de la faz de la tierra.
 
Es de levadura tan maligna que la humanidad padece su flagelo en la violencia que ejerce de manera permanente en las guerras de los grandes ejércitos, en las sangrientas dictaduras, en los asesinatos masivos, grupales e individuales de miles de hombres que son ejecutados brutalmente por sus rivales.
 
Exterminio y eliminación inútil de grupos humanos por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad, inclusive el uso de armas químicas y de destrucción masiva como la bomba de neutrones y otros artefactos, nos inducen a creer que el hombre un día por sus locuras, será víctima de un exterminio general, este será el fin, en el que un nuevo Noé, no tendrá oportunidad de construir una nueva arca, en forma de nave espacial.
 
No sabemos qué pasara a largo plazo, lo que sí sabemos es que en la actualidad vivimos en una sociedad egoísta, que respira graves problemas de conciencia por su enfoque personalista que obedece a una formación espiritual muy saludable, pero ajena a la realidad.
 
Entre nuestros problemas, está la desproporcionada discusión que se arma en los círculos sociales, políticos, eclesiásticos y en toda la sociedad por la despenalización del aborto, como si este fuera un factor existencial, que sólo de pensarlo horroriza y hace santiguar al espantadizo santurrón, invocando santos y a las once mil vírgenes, otros buscando culpables e imponiendo drásticos y ejemplares castigos a los responsables.
 
Nuestras almas tiemblan de compasión cuando nos enteramos de las magras noticias sobre un feto encontrado en una pestilente letrina. Se convulsiona nuestro ser al enterarnos que un recién nacido abandonado entre los escombros de un basurero fue rescatado con vida, o de las tantas noticias escalofriantes de cuerpos infantiles mutilados y nuestra primera reacción es encontrar a los culpables de estos crímenes.
 
Entonces indignados nos preguntamos dónde están las madres y los padres que los concibieron y nosotros mismos nos respondemos, el padre debe de ser un irresponsable que a lo mejor ni se ha enterado o quizás se hace tonto o anda huyéndole al problema, mientras que la afligida madre estará postrada en un camastro rogando el perdón de dios y sufriendo expuesta al flagelo de los dolores del cuerpo sin medicina, sin asistencia médica, escondida, avergonzada, arrepentida, temerosa de ser descubierta y señalada por la sociedad, condenada por su iglesia, repudiada por su familia, atravesando por un momento amargo que le creará un trauma de pesadilla para toda su vida.
 
Ella ahí estará sufriendo y se recuperará, pero diariamente un gran número de mujeres agobiadas por una preñez no deseada, sometidas por las iglesias que le prohíben abortar, amenazándola con el fuego eterno de los infiernos, temerosa del castigo que le imponen las leyes, como ser detenida, procesada y encarcelada además de exponerse al escarnio público, sin alternativas que la salven de las crueldades que le imponen las leyes humanas y divinas,
 
Entonces en su desesperación e ignorancia, recurre a los métodos más primitivos como es el ir con una comadrona que le aplique un remedio para deshacerse de la pesada carga que lleva dentro, y es entonces cuando es sometida a los peores e inimaginables suplicios, si no está avanzada en su preñez, le proporcionarán la toma de brebajes desconocidos o le recetarán pastillas que ella sabe que no fallan, la desdichada mujer por esta razón sufrirá desmayos, sangrados abundantes que la llevarán finalmente a una clínica donde intentarán salvarla.
 
O bien, si está avanzada la criatura, le aplicará la infalible técnica del punzón con un gancho de ropa o con cualquier objeto insalubre, para proseguir con un cruel raspado para asegurar la intervención y que no quede huella, en una peregrina posibilidad le aplicarán un antibiótico para evitar la infección.
 
Miles de mujeres mueren por estas razones, pero no hay duda del esfuerzo y del valor de ellas para evitar un embarazo no deseado, usted compañero de género permitiría siquiera que con una aguja le punzaran los sagradísimos genitales, ¡Claro que no!, en esta materia nuestra cobardía no tiene límites, nosotros solo nos dedicamos a criticarlas y a pobretearlas.
 
¿Y quién es el culpable de estas desgracias y sufrimientos?, todos nosotros que por milenios y que hasta ahora hemos elegido y puesto en el gobierno a hombres conservadores y timoratos, carentes de escrúpulos y de sensibilidad en esta materia. Reconozcamos, el gobierno de los hombres ha sido nocivo para las mujeres a quienes pretendemos tenerlas sometidas, no sólo en la casa, sino en todos los ámbitos.
 
las mujeres no necesitan piedad, necesitan un sistema de leyes que les permita con seguridad e higiene interrumpir voluntariamente los embarazos no deseados, por eso es admirable el trabajo de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, hoy Ciudad de México, que bajo el Gobierno de Marcelo Ebrard, futuro Secretario de Relaciones Exteriores, que en aquel lejano séptimo día de abril del 2007, derogó la vieja ley, que sólo permitía el aborto en casos de violación, malformación del feto, riesgos para la vida de la mujer o inseminación artificial, sin consentimiento de la mujer, aquella legislación como nuestra cavernaria legislación Veracruzana, establecía severas penas de cárcel para quien interrumpiera la gestación en cualquier momento. Con la nueva ley, las mujeres pueden decidir por cualquier razón, incluso de índole económica o social, interrumpir voluntariamente el embarazo durante las 12 primeras semanas de gestación.
 
Esta ley basada en los convenios internacionales y en pleno respeto y exaltación de los derechos humanos, ha sido por el número de abortos practicados, confirmatoria de su urgente necesidad, en 11 años aproximadamente 199000 mujeres han recurrido a clínicas oficiales a hacer uso de su derecho, es decir un número cercano a los 18 000 anuales, pero hay que anotar que son cifras que no totalizan la realidad, pues el aborto clandestino en clínicas particulares para la clase pudiente es también una cantidad elevada pero desconocida, estas no necesitan el apoyo o el consentimiento del gobierno, son las mujeres pobres quienes sí necesitan del apoyo del gobierno.
 
Veo en el próximo gobierno federal, una tendencia mucho más firme en cuanto a la despenalización del aborto, de hecho, ya se han dado los primeros pasos y muy sólidos, enfrentando a las manifestaciones en contra, que siempre hacen presencia para oponerse a la libertad que tienen las mujeres para decidir cuándo, cómo y con quién procrear.
 
La reforma está impulsada por un hombre brillante y culto, Porfirio Muñoz Ledo, el más culto de los políticos de esa generación y hasta se podría anotar que el más audaz, por la profunda huella que dejó cuando sirvió al sistema desde las filas del PRI, para de ahí inducir a Cuauhtémoc Cárdenas y luego a López Obrador, a esto que llaman la cuarta transformación.
 
Por eso ahora Porfirio ha propuesto ya una reforma constitucional al Articulo Cuatro y al conjunto de leyes que tienen que ver con este delicado tema, para que se den una idea de la magnitud que encierra este delicado proyecto, en el que propone que se incluya la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Además, que se proteja en igualdad de derechos la organización y el desarrollo de todas las manifestaciones y formas de comunidad familiar, incluidas las parejas del mismo sexo, con o sin hijos.
 
"Toda persona tiene derecho a la sexualidad, a decidir sobre la misma y con quien compartirla, a ejercerla de manera libre, responsable e informada, sin coerción o violencia, así como a recibir la educación integral correspondiente”,
 
"Tiene derecho al libre desarrollo de la personalidad y a la autonomía reproductiva, así como a decidir de manera libre, responsable, informada y segura sobre tener hijos o no, con quién y el número e intervalo entre éstos, así como a recibir servicios para acceder al más alto nivel de salud sexual y reproductiva".
 
Complementando la propuesta en el mismo sentido la Diputada Lorena Villavicencio también de Morena propone eliminar del Código Penal Federal la sanción por aborto antes de las 12 semanas de gestación.
 
Grandes pasos se están dando en México para cambiar los vetustos conceptos sobre la gestación, esto lógicamente molesta y trastorna a las elites conservadoras que pretenden conservar las viejas costumbres para seguir manteniendo a la mujer encadenada a las cuatro paredes de su hogar o en el claustro.
 
Estos grupos seguramente se organizarán como lo hicieron el pasado mes de agosto en Argentina, donde una decadente Cámara de Senadores se opuso con firmeza a la despenalización del aborto, mientras miles de mujeres en la pampa y en la Patagonia, al igual que en Buenos Aires exigían en las calles el reconocimiento a sus derechos, frente a un buen número de Senadores aferrados a la doctrina cristiana sembrada fuertemente por el Arzobispo Jorge Mario Bergoglio hoy Papa Francisco, Vicario de Roma y líder espiritual de aquel pueblo.
 
Fue aquella una lucha admirable de las mujeres Argentinas, que llenaron las calles de todas las ciudades y pueblos, que danzaban frenéticas tomadas de la mano, danzando al grito de “Somos las nietas de todas las brujas, que no pudieron quemar” y copiando los lemas mexicanos otras gritaban “Saquen sus rosarios, de nuestros ovarios” refiriéndose a la obstinada intromisión de la iglesia católica.
 
En México las feministas deben de estar alertas, pues se aproxima una embestida manipulada y encabezada por las iglesias en contra de estas reformas, ya iniciaron con marchas, ahora para detener las reformas, seguramente pedirán consultas y para ello recabarán las firmas necesarias para solicitarla retardarla y tratar de “abortarla”, abanderados en conceptos subjetivos y subliminales como el derecho a la vida y el concepto muy nuestro plasmado en la constitución local de que el Estado tiene la obligación de proteger la vida desde la concepción.
 
A los reformistas, con ese lenguaje procaz que acostumbran, les llamarán criminales, carniceros, sicarios y de varias maneras ofensivas como acostumbran, seguramente chantajearán al nuevo gobierno y hasta inicien excomuniones, pero la respuesta oficial debe de ser con firmeza y continuar la marcha.
 
Finalmente, aprendamos a no tener miedo a la Iglesia, tengamos miedo a Dios, respetemos los cánones que nos han sido inculcados, pero de ninguna manera permitamos que mortales como nosotros se entrometan en temas tan delicados como la familia y con las mujeres que son el pilar de cada una de ellas, nuestras hermanas, primas, amigas y todas las mujeres tienen derecho a la libertad.
 
Es vergonzoso saber que a estas alturas todavía hay mujeres en las cárceles de México, por problemas relacionados con el aborto, privadas de la libertad y otras amortajadas en las tumbas por la falta de leyes protectoras y de un sistema de salud acorde con su propia naturaleza femenil. Compartimos el ¡no al aborto! Al igual que los clérigos y pastores, pero esa es una misión que se debe de imponer con educación en el seno familiar y de las iglesias. Podemos seguir siendo la antítesis de la creación, pero lo que no debemos de aceptar, es que por este motivo haya más mujeres muertas o encarceladas.- Por el bien de la causa.
 
XANTOLO.
 
Cambiando de tema, aprovecho la libertad que nos da este medio para invitar a todos, a la gran fiesta que estamos preparando los huastecos para que nos visiten a la gran fiesta que a lo largo de todo el norte se prepara para recibir a los muertos los días Primero y 2 de Noviembre.
 
Vengan, tendrán la oportunidad de participar en eventos donde nosotros convivimos con todos nuestros antepasados y amigos que descansan en el más allá y que desde el 27 de septiembre, una vez abiertas las puertas del cielo y las obscuras y profundas tinieblas del Mictlán, ellos han iniciado su viaje para estar con nosotros, representados en fotografías, en sonidos y en alegorías.
 
Ya suena el cuerno del vaquero y la viejada de las cuadrillas se prepara para recibir a los festejados con la música del violín, la jarana y la quinta huapanguera, con ricos aromas de cera y con el estruendo de los cuetes, ya se tiene preparado el dinero para comprar las flores de cempasúchil para adornar los altares, el caminito de guía y la cruz para el ánima sola.
 
El próximo domingo, es el Domingo Grande, porque en las plazas, tiendas y mercados se adquirirá todo para agasajar a los fieles difuntos en esta fiesta de muertos, jarros y cazuelas de barro, para el chocolate y los tamales, suficiente manteca, camarón, calabazas, frijol, pipián y la carne de puerco y de pollo que se encargará un día antes. No faltan las hojas de plátano y de maíz, tampoco la leña para el horno, la hornilla y el fogón para cocer el pan y los pemoles, ni la variedad de especies como el chile color, el chile ancho, el ajo, la pimienta y otros ingredientes que solo las matronas saben.
 
Ya los artesanos fabricaron las máscaras, elaboraron las coronas con flores de parafina de mil colores, las velas y veladoras están listas, los cementerios lucen limpios y los caminos también, solo faltas tú. Todo Tantoyuca, Amatlán Naranjos, Tantima y toda la sierra de Otontepec, Chicontepec, Pánuco y Tempoal entre otros estamos preparados para recibirlos.
 
No omito decirles que en cada municipio la tradición es distinta, en algunos lugares los días de muertos son casi luctuosos y nostálgicos por el recuerdo de los difuntos, en otros es festivo porque se recuerda a los muertos, pero la alegría de saber que se encuentran entre nosotros enerva los ánimos. Así es que acá nos vemos.

Columnas recientes