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Columnas y artículos de opinión

Señor Presidente, póngase las botas de Don Porfirio si es necesario

Por: Luciano Blanco González

11/01/2019

alcalorpolitico.com

La dramática convulsión que experimenta gran parte del pueblo de México por el asunto de los energéticos, concretamente por la falta de gasolina en algunas regiones, nos da una gran lección sobre lo que es y ha de ser el estilo de gobernar del nuevo mandatario de la nación, Andrés Manuel López Obrador.
 
No cabe duda que el señor Presidente se adelanta a las trabas burocráticas y sobre la lentitud del Congreso y la tortuosa pachorra de los procesos judiciales, él actúa para tomar ventaja estratégica en los grandes temas de la nación, no es de los que se sientan a esperar y a tronarse los dedos.
 
Mientras los legisladores le dan vuelta a las ideas y se extravían en largas e infructuosas audiencias con gobernadores y con la sociedad civil, para encontrar un planteamiento consensado al gran problema de la seguridad, en tanto los estadistas con la perversa idea de magnificar la incapacidad del nuevo gobierno para combatir el crimen critican, comparan y afirman que todo sigue igual que antes, Andrés Manuel con ley o sin ley de seguridad actúa, va adelante, convoca a la juventud a participar, acude a la ONU para que lo respalden en la formación de nuevos policías eficientes y profesionales, moviliza a las fuerzas de seguridad ahí donde son necesarias.
 
Ejército y Marina, así como policías federales están en las calles, trabajando y tratando de contener el embate de la delincuencia y ante la falta de una legislación clara y objetiva que le de herramientas para legitimar y fortalecer su actuar, sólo hacen lo que pueden.
 
La oposición de los gobernadores para que sea un militar quien presida la Guardia Nacional, parece un intento más de alegato jurídico por la soberanía o por la autonomía de los estados, más parece un intento por conservar sus cotos de poder y continuar con la potestad de conservar y negociar las jugosas plazas con las delincuencias.
 
El actual operativo contra el Huachicoleo, da la impresión de ser un acto autoritario de gobierno, impositivo, que golpea el confort familiar y el desarrollo mismo de la economía, pero acaso queríamos que alertara a la gran banda nacional del huachicoleo, en donde por el gran monto de recursos que manejan, se intuye que en esta actividad están inmiscuidos personajes de las más altas esferas políticas y económicas, empresarios, policías trabajadores de la empresa, líderes sindicales y toda una ralea de delincuentes que han succionado miles de millones y millones de pesos.
 
Sí hay una gran afectación en el país, pero esperamos que lo elevado del sacrificio y los daños colaterales sean resarcidos con un buen resultado, que se refleje no sólo en la normalización del servicio, que vaya más allá, con una vasta información sobre quiénes son estos infractores, esperamos que en breve tiempo se dé una redada que lleve a la cárcel y a los tribunales a los tiburones, a quienes deberá de exprimir hasta la última gota del combustible robado, aplicándole a todos ellos la ley de extinción de dominio que, aunque es un nuevo tipo en esta ilícita actividad, por tratarse de un delito continuo, su pena puede aplicarse retroactivamente si se comprueba que después de su expedición sustrajeron o comercializaron aunque sea una gota.
 
Cuando el Presidente afirma que se robaban 1000 pipas de gasolina, le creemos, solo queremos que nos diga quiénes, de dónde, quiénes las compraban, quiénes las distribuían, en qué expendios, esto la Secretaría de Hacienda lo sabe, la Procuraduría de la República lo sabe, sabe qué facturaban, cuánto compraban y cuánto vendían, quiénes y a quiénes.
 
Sepa el señor Presidente que si no ejerce la acción penal para castigar a los delincuentes y si no vigila que se recupere parte de lo robado, el pueblo experimentará una frustración y un rencor de por siempre y tendrá una calificación como la del licenciado Miguel Ángel Yunes, que originalmente satisfizo a la opinión pública presionando la detención de Duarte, sí muy bien, pero es imperdonable que haya recuperado solo baratijas.
 
Andrés Manuel supo que se paró peligrosamente en un explosivo barril de pólvora, configurado en millones de personas en las zonas afectadas, pero él sabe lo que está haciendo por el bien del país, tanto que, ante la irritación y protesta de los afectados, no le interesan las protestas, no está trabajando por su imagen, no está en campaña política, él está convencido de que está extirpando un cáncer mortal para la economía y para la estabilidad.
 
Si Andrés Manuel se parara en una gasolinera en las ciudades en donde hay desabasto, no habría súplica de los usuarios para que abriera las válvulas de los ductos, recibiría de las muchedumbres los insultos más procaces, están tan enojados por las largas colas, por el racionamiento, por la pérdida de tiempo y la inmovilidad que esto les provoca que, de continuar en esta situación por más tiempo, la población tomará medidas de otra naturaleza.
 
Abrió sorpresivamente un frente de batalla y sabe que saldrá adelante, ¡resistan! es el llamado al pueblo, apoyen, no caigan en pánico y seguramente afina la tecnología de alta precisión con técnicos leales, a estas alturas debe de tener ya integradas las carpetas de investigación con expedientes que son verdaderas bombas de tiempo, la unidad de inteligencia de la Secretaría de Hacienda revisa y revisa cuentas bancarias, depósitos, coteja, hace balances y aflorará toda la cadena de corrupción.
 
Se sabrá qué grandes empresas dedicadas al transporte, a la construcción, al transporte público, y de otra índole, tienen grandes depósitos que se surtían del combustible robado. Lo admirable es que nadie sabía, que nadie se daba cuenta, que nadie los veía, todo estaba cubierto por un manto invisible de corrupción.
 
La Guardia Nacional por culpa del Congreso funciona de hecho, de por medio para que no se integre existen intereses, miedo, timidez e ignorancia jurídica, pedirle asesoría a la ONU en las actuales condiciones de crisis por la supuesta intervención para proteger los derechos humanos es lo mismo que nada, es preferible que se quede como está.
 
El panorama social de barbarie criminal exige una institución fuerte que se haga respetar. Indigna cómo nuestras fuerzas armadas son tratadas de una manera insolente y cobarde, ver como a la policía la jalonean, la golpean, la emboscan, los agreden, los asesinan y ellos tienen que soportar estoicamente las burlas y los desprecios de las multitudes anónimas, ver cómo nuestros soldados y marinos son maltratados, sus patrullas y camionetas incendiadas, en algunos casos desarmados por la impotencia de no contar con una legislación que los proteja como autoridad en el ejercicio legítimo de la fuerza del Estado es desesperante.
 
La ley debe de ser contundente, quien se coloca fuera de ella no puede exigir respeto a sus derechos máxime que con su conducta atrabiliaria pone en peligro a los individuos y al resto de la sociedad. El absurdo es que ellos sí tienen derechos y el defensor de la sociedad sólo recibe el estigma público, el señalamiento de arbitrario. A lo único que tienen derecho los policías, soldados y marinos que caen en el cumplimiento de su deber, es a funerales dignos, al minuto de silencio, a la exaltación oficial.
 
Así no va a lograr pacificar al país señor presidente, la sociedad exige que, si es necesario para lograr la paz, se ponga las botas de Don Porfirio, que se las ponga. Si es necesario que aplique la mano dura, hágalo, de lo contrario las consecuencias serán desastrosas y entonces no se logrará extirpar la violencia que tanto desasosiego provoca en la familia mexicana, surgirán por todas partes autodefensas, la gente se hará justicia por su propia mano, los linchamientos y crímenes de toda índole estarán a la orden del día y eso no es lo que queremos, ni es su compromiso con México.
 
Si usted no es drástico, la plaga va a cundir con más fuerza en todo el país y se va a volver incontrolable, este país con su dulzura para gobernar puede inundarse en más sangre, nadie que ha vivido cómodamente gracias a la extorsión, al atraco, al secuestro, al asesinato, se va a volver bueno por ver buenas acciones, no, el espíritu de maldad no se cura con consejos o con oraciones.
 
El combate a la delincuencia requiere de muchos factores, usted dice que la delincuencia se debe a la falta de oportunidades y de trabajo, para ellos su gran oportunidad es la falta de vigilancia que les permite actuar y cometer los peores crímenes gracias a la impunidad. La ineficiencia punitiva los hace grandes y feroces, nadie los castigará por sus excesos.
 
En fin, que la gran simpatía y apoyo de un enorme sector de la población que tiene Andrés Manuel se debe a la firmeza y a la valentía con que inició el combate frontal a este lastre, se cree que así se sostendrá, porque este cuento de nunca acabar apenas comienza, ahora hay que prepararse para el coletazo, que no lo dude será largo y violento como la guerra contra el narcotráfico.
 
Al parecer la respuesta del crimen organizado ya comenzó con la mención del propio Presidente, quien atribuyó la explosión del ducto Tuxpan-Atzcapotzalco a un acto de sabotaje, ello nos indica que las instalaciones estratégicas de la empresa continuarán acertadamente bajo la vigilancia del Ejército y la Marina, sumado a ello quienes se dedican a esta actividad, al verse impedidos, buscarán alguna actividad diferente, como el robo y el asalto.
 
Sean cuales sean las consecuencias, hay la certeza de que pronto tendremos información más satisfactoria sobre los avances y sobre la estrategia que se utilizará en las próximas etapas, el éxito del operativo justificará cualquier medida que se tome, confiamos en que el señor Presidente esté en el camino correcto.- Por el bien de la causa.
 
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