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Columnas y artículos de opinión

'Tú no matarás'

A salto de mata

Por: Gino Raúl De Gasperín Gasperín

31/01/2019

alcalorpolitico.com

Es cierto: hay libros que por su título seductor te inducen a leerlos y a vencer la resistencia de su impresionante cantidad de páginas. Esto es exactamente lo que sucede con Tú no matarás, la última novela de Julia Navarro, que tiene ¡990 páginas!
 
La historia abarca unos 80 años, a partir de la posguerra española de 1939, desde el triunfo de Franco hasta varios años después de su muerte, en concreto, hasta la restauración de la vida democrática. En resumen, los difíciles años de la violencia, de la guerra civil, de la dictadura en la que los vencedores, ufanos, prepotentes, vengativos, se levantan sobre los humillados, los perdedores llenos de amargura, con los sueños rotos y las esperanzas puestas en huir de su patria en busca de un lugar donde poder respirar y rehacer sus vidas.
 
Entre los múltiples personajes, los protagonistas se reducen a tres amigos: Fernando, Catalina y Eulogio. Fernando es hijo de un republicano que es fusilado después de padecer el consabido inhumano encarcelamiento; el también republicano Eulogio salva a un reportero norteamericano, Marvin Brian, a costa de ser herido en el frente de batalla; Catalina es hija de nacionalistas pero su familia sabe guardar su arrogancia y mantiene una inquebrantable amistad con las de los otros dos amigos, sabedores todos de que a cada quien le duelen sus muertos.
 
En la primera parte de la novela se entra de lleno en el corazón de la historia: recién terminada la guerra, las familias tratan de reubicarse en ese nuevo escenario. Fernando ha vivido desde niño enamorado de Catalina, pero el padre de esta ha decidido casarla con el hijo del tendero Antonio, voraz y soez representante de la clase vencedora. Sin embargo, la rabia y sed de venganza que se arraiga en Fernando tras el fusilamiento de su padre, hace que, no obstante las sabias palabras paternas: «No matarás, hijo, tú no matarás. Porque ningún hombre vuelve a ser el mismo después de haber quitado la vida a otro hombre…», asesina al custodio de la cárcel y a su hijo, integrante del grupo de fusileros. Entretanto, Catalina ha quedado embarazada tras una francachela organizada por el hijo del tendero Antonio. Eulogio, por su parte, alberga al escritor gringo, Marvin, a quien se atribuye la violación de Catalina, y repudia a su madre, quien se vuelve amante del mismo tendero para lograr ingresos para mantener su hogar. Los tres, por sus propios motivos, huyen de Madrid.
 
La segunda parte relata la lucha de los tres amigos por sobrevivir en Alejandría, en donde no logran encontrarle sentido a sus vidas. Desarraigados, con el peso de sus culpas, de su pasado, de su desolación, de su falta de un horizonte hacia el que dirigirse, sobreviven como parias, con una existencia precaria y gris.
 
En la tercera parte, muerto Eulogio, Fernando y Catalina se avecinan en París. Sin embargo, ni Catalina que persigue a quien considera el padre de su hija Adela por todos los sitios donde el norteamericano se presenta, incluso cuando este ya ha logrado sublimar sus frustraciones al convertirse en un notable poeta, ni Eulogio a quien su inclinación afectiva lo lleva a su propia destrucción, ni Fernando a quien el atractivo de una festiva bailarina le sorbe los sesos y persiste en convivir (mas no cohabitar) con Catalina, ninguno logra reconciliarse consigo mismo y, aunque sea partir de sus propias derrotas, reencontrar la paz de su alma.
 
Para finalizar la novela, la autora, después de desaparecer, enfermar y matar a una buena docena de personajes de la que parece una interminable secuencia de vidas frustradas, trata de amarrar todos los cabos que dejó sueltos desde el principio. Y por ahí aparece una inesperada e intrépida Adela quien, de un zarpazo, descubre quién en su padre, reúne a los hijos desperdigados con sus ancianas madres, resuelve el misterio de la huida de los tres amigos y todo, absolutamente todo lo que estaba colgado con alfileres, y deshace todos los enredos que se han tejido en las 900 páginas anteriores.
 
A través de un relato obsesivamente minucioso, retacado de repeticiones quizá inútiles, la autora hace un recuento de las terribles consecuencias de una guerra que, a final de cuentas, les enseña a todos que, vencedores o vencidos, en realidad nadie ganó, y la arrogancia y prepotencia de unos y la humillación y la frustración de otros no pueden decidir el futuro de la vida.
 
Así lo sostiene la escritora en esta novela (a la que se hubiera podido economizar unas 300 o 400 páginas), al mostrarnos a los personajes como almas vacías que, tras las tragedias que vivieron, permanecen obcecadas y no logran remontar el abismo de amargura en el que se hallan sumergidas y rehacer el sentido de sus vidas con una perspectiva más humana.
 
Habrá que ver si el «Valle de los caídos» no nos dice otra cosa…
 
(Julia Navarro, Tú no matarás. Plaza&Janés, 990 pp)
 
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