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Columnas y artículos de opinión

Morena no es invencible

Por: Luciano Blanco González

08/03/2019

alcalorpolitico.com

La turbonada electoral que azotó al país el pasado primero de julio, zarandeó a la nación con una nueva fuerza política de potencia inesperada, que continúa manteniendo en el sopor a quienes hasta entonces parecían invencibles por sus décadas de dominio y por la solidez histórica que hasta entonces poseían.
 
Los ocho largos meses que han transcurrido desde aquella memorable elección, han servido para que los abatidos dirigentes analicen y mediten sobre las causas de sus derrotas, dándole vueltas a la razón para no reconocer los graves errores en que incurrieron, ello con el propósito de diseñar estrategias que les permitan levantar nuevamente el vuelo, a sabiendas de lo difícil que será remontar la espinosa situación de derrotismo que les agobia y que los limita para organizarse y derrotar al sólido y cada vez creciente gobierno de la transformación, como si vencer a Morena fuera cosa de ya, sin considerar que el tiempo les brindará la oportunidad por los errores y el desgaste a que es sometido todo gobierno por las circunstancias y la opinión pública que al parecer no les interesa.
 
Pero ahora, los políticos acechan y parecen haber despertado por los acontecimientos internacionales y por los muy sensibles errores de la administración pública que golpean la dignidad y la conciencia popular de gran parte de los mexicanos, como la muy criticable agresión a la organización de las muy útiles y necesarias estancias infantiles, que contribuyen en lo social a un desarrollo más pleno de las madres y a un cuidado meticuloso de los niños, promoviendo el sano desarrollo de su personalidad, o también el corregido desatino de desproteger a las mujeres maltratadas retirándoles los subsidios de sus albergues provisionales, abandonándolas a su mala suerte para que continuaran así en su infortunio.
 
A todo esto hay que sumar las consultas simuladas, cuya instrumentación y desarrollo es indignante por la visible manipulación encaminada a justificar, en base a la opinión del pueblo sabio, la toma de decisiones que como gobierno puede tomar directamente, pero que escudan en el pueblo bueno el golpeteo de vastos sectores de la población, como la cancelación del Aeropuerto de Texcoco, autorizar la conclusión de la hidroeléctrica de Huasca, en perjuicio de los poblados cercanos a la planta, la imposición a los indígenas mayas del Tren, destruyendo su hábitat. El despido masivo de burócratas no afines a su partido. El desplazamiento de técnicos calificados para imponer a los compañeros de partido. La exclusión de juristas reconocidos y calificados como candidatos a Ministros de la Suprema Corte, privilegiando a los incondicionales para esos puestos tan delicados y un ataque constante a quienes se atreven a hacerle observaciones al Presidente.
 
Cualquier analista sabe que culturalmente ninguna sociedad hasta ahora ha creado dioses, religiones, imperios, dictaduras, gobiernos, partidos o lideres para la eternidad, que cualquier régimen es transitorio y que sólo las muchedumbres, en su miope visión que solo abarca la temporalidad, los considera invencibles. Por eso los hombres preparados para gobernar y dirigir se preparan para el momento en que la historia los llame a actuar, no importa cuándo, en la próxima elección, en 12 o en 18 años, lo importante para ellos es que deben de estar preparados para actuar ya sea como adversarios o para actuar inclusive como aliados, nadie es inmortal.
 
Los invencibles dioses de las culturas antiguas, entre ellas la egipcia, griega, fenicia, romana, maya, tolteca, mexica como Anubis, Zeus, Ra, Júpiter, Chaac, Quetzalcóatl, Tezcatlipoca, Coatlicue, Huitzilopochtli, Tláloc fueron bajados de los altares y substituidos por los nuevos dioses, nuevas doctrinas y nuevas religiones.
 
Es decir, nada es eterno y los líderes o caudillos siempre son vencidos por otros caudillos o por otros líderes contrarios o de su mismo partido en las luchas internas por el poder, o sin importar su grandeza y poder son vencidos fatalmente por la muerte con las botas puestas en placido regazo o en cruenta batalla.
 
Lo que queremos decir es que nuestro país vive ahora bajo el dominio casi absoluto de un partido político con un fuerte e inobjetable liderazgo, que pone e impone sus decisiones sean buenas o malas, pero avaladas con un altísimo porcentaje de aceptación que le da la imagen de invencible, pero que tiene enormes puntos débiles.
 
Estos no son las orquestadas rechiflas a los gobernadores que asisten a los actos oficiales de Morena que preside López Obrador, son iguales a la rechifla en contra de Olga Sánchez Cordero en un funeral con la familia panista en Puebla, o similares a las manifestaciones de repudio que se dieron con funcionarios menores en las mesas de trabajo para la educación o de seguridad, presididas por quienes eran ya funcionarios designados por el electo Presidente.
 
De quien su fortaleza radica en que el actual gobierno aún representa la esperanza de todo mexicano de ser gobernados por hombres limpios y honestos, que trabajen por un México donde la distancia entre pobres y ricos sea menor y que cuando menos los más débiles y desprotegidos tengan que comer y suficientes servicios de salud, educación y seguridad, a cuya humana tarea se dedica en cuerpo y alma el Señor Presidente.
 
Pero quien no se ha dado cuenta de que ya somos víctimas de una conspiración internacional orquestada en los grandes centros económicos y políticos del mundo, que molestos con el nuevo gobierno, por el cambio de ruta e materia energética, dejaron de percibir las enormes ganancias que ya tenían en su bolsillo como las compañías petroleras que ya se saboreaban grandes utilidades, las compañías mineras, las metalúrgicas, (oro, plata, acero, cobre) las de energía eléctrica, en capilla las del monopolio del gas, a quienes se les están cancelando opíparos contratos leoninos, las lesiones infligidas a la industria ferroviaria con el bloqueo a sus vías en Michoacán y su actitud cómplice en el paro loco de las maquiladoras en Matamoros.
 
Esa es la razón por la que las grandes potencias, usando a sus manos ejecutoras como las calificadoras internacionales, ya nos señalaron internacionalmente como un país no confiable para la inversión, lo que indudablemente alejará de nuestro territorio la posibilidad de atraer capital abundante y fresco que generen consecuentemente empleo y progreso, por si fuera poco, nos cierran las puertas en las posibilidades de crecimiento descalificando también a más de 60 compañías trasnacionales y nacionales como Pemex, Nestlé, Coca Cola, Liverpool, Etc. Lo que quiere decir que éstas entrarán pronto en lamentables crisis.
 
El colmo de estas intromisiones es la petición formal del gobierno de los Estados Unidos al gobierno de López Obrador, por conducto de su Vicepresidente, Mike Pence, para que reconozca al impostor Juan Guaidó como Presidente legítimo de Venezuela.
 
La negativa del señor Presidente nos llevará a un aislamiento económico y comercial muy peligroso, que puede terminar con el cierre de los mercados en las principales economías del mundo que se disputan el petróleo Venezolano y como uno solo, los inescrupulosos gobiernos del mundo, avalados solo por el poder económico y su creciente ambición de riqueza, con su intervención ahora quieren quitar y poner presidentes en países libres y soberanos
 
Si estos especímenes lograsen polarizar a la opinión pública en contra de López Obrador, agudizando los problemas sociales, cerrando empresas, extrayendo su capital y llevándose su dinero (de hecho ya lo están haciendo, a la fecha llevan aproximadamente 6000 millones de dólares) provocarían inflación, devaluación y desempleo, ya hicieron caer la bolsa de valores, pronto subirá el dólar, generarán quiebra, desesperanza y pobreza, como la que ya viven los citricultores a quienes pagan la miserable suma de 800.00 la tonelada de naranja y quienes ven con tristeza cómo se pudre la mandarina en los árboles por falta de mercado. Por ahí andan ya los cafeticultores y los cañeros si no se detiene la importación de fructuosa. Solo por citar algunas ramas de la economía.
 
Ya algún partido o grupo debe de estar preparando al Juan Guaidó mexicano, a quien los gringos apadrinarán y levantarán la mano si López Obrador no corrige el rumbo y se somete a los dictados de las grandes economías mundiales. Esta acción usurpadora es una nueva forma de aniquilar a los líderes que no se someten a su órbita de dominio.
 
Vamos, hasta el Papa Francisco parece estar metido en el ajo, contra un político que se inspira en el pensamiento laico de Don Benito Juárez, tanto que Papa Francisco no tiene tiempo para venir a México (o no quiere). Su representante el nuncio apostólico Mons. Franco Coppola declaró que Francisco no puede venir, pero que si recibiría a López Obrador en Roma. (Le faltó agregar que de rodillas y siempre y cuando fuera dispuesto a babear el anillo papal).
 
Por eso es que ahora los partidos se alborotan, renuevan sus cuadros, buscan hacer presencia, agrandan la dimensión de los errores magnificando su tamaño para hacerlos resonar en los oídos del pueblo. Por ahora sus mensajes suenan huecos, todavía hay oídos sordos a todo lo que se diga en contra del nuevo gobierno, aunque algunos sectores comienzan a alertarse.
 
La fortaleza de Morena parece encontrarse en el elevado número de ciudadanos y jóvenes que son beneficiarios de los electoreros programas sociales, que en conjunto suman más de 17 millones de ellos que supuestamente conforman el censo, pero que para los observadores es el auténtico padrón electoral ese partido y que teóricamente es en realidad su padrón electoral.
 
Podría ser así, siempre los programas sociales se han utilizado para ese fin y siempre los usuarios mientras reciben el apoyo y no hay elección se juran simpatizantes leales del partido en el poder y lo son hasta que llega el día de la elección en el que sufragan a favor de quien se les hincha, ejemplos los hay por miles en los municipios, en las gubernaturas y en la misma presidencia y con Morena no será la excepción dependiendo del ambiente y del dinero que se derrame en la víspera de la elección.
 
En fin que ahora que no existen contrapesos sólidos por ausencia de liderazgos en todas las líneas, si existe la percepción de que millones de mexicanos no comparten el estilo político del nuevo gobierno, los inconformes acumulan la levadura de una oposición que fermentará para dar la batalla en todos los frentes, sin embargo la fruta de la contra, aún no madura, por ahora esta agarrosa, pero si el maestro retoma el principio concertador que observó al fin de su campaña y despierta el sentido conciliador que tanta simpatía le acarreo en la transición, el gallo seguirá cantando por mucho tiempo desde la rama más alta, pero si no cambia y modera su desdeñosa actitud hacia las minorías y estas se conjuntan no dudarán en desplumar el gallo bajándolo de su pedestal, vulnerable y efímero. Por el bien de la causa.
 
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