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Columnas y artículos de opinión

Desafío a Washington

Por: Helí Herrera Hernández

01/04/2019

alcalorpolitico.com

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Twitter: HELÍHERRERA.es
 
Aunque no lo crean, no solo de las inconsistencias del actuar del gobierno federal y estatal se habla en los corrillos públicos. En la visita que hice a una institución universitaria la semana pasada, el interés no eran las políticas públicas amloistas o Cuitlahuistas, o las reflexiones a la filosofía de gran calado de don Andrés Manuel, que como William Shakespeare con su to be, or not to be, that is the question, nuestro presidente de la república la tiene con “si eres rico eres fifí. Si eres pobre, eres, en consecuencia, mascota”. Allí, las preguntas eran sobre lo que está sucediendo en Venezuela.
 
En efecto, en aquel país sudamericano se está fraguando una lucha no solo interna, entre los que quieren y defienden a Nicolás Maduro, el presidente de ese país, contra aquellos que no lo aceptan y exigen su renuncia, sino también externa, entre Donald Trump y Vladimir Putin, sumado ahora también con el líder chino Xi Jinping.
 
Lo que empezó como una guerra comercial de los grandes sectores de la derecha Venezolana contra la población (no contra el gobierno, que no sufre de los efectos de ésta), no surtiendo sus establecimientos con alimentos, artículos de aseo, medicinas etc., paso más adelante, al no lograr la caída del heredero de Hugo Chávez, a un ataque cibernético desde territorio norteamericano a las plantas generadoras de electricidad en todo el territorio venezolano para provocar el caos entre la población, buscando que el pueblo saliera a las calles a desestabilizar y en ese enojo, tumbar a sus autoridades.
 
También falló. Pero el intento norteamericano radicalizó las respuestas de los aliados de Maduro que habían sido testigos mudos a la ofensiva diplomática, impulsada desde Washington, cuando proclamaron a Juan Guaidó como presidente alterno de la tierra de Simón Bolívar. Ahora Moscú y China están escalando su nivel de apoyo a Maduro y lo están haciendo de manera notable y visible, pasando de un desafío discursivo a los hechos.
 
El pasado fin de semana llegaron a Caracas dos aviones con unos 100 militares rusos, incluido el general Vasily Tonkonshkurov, jefe del Estado Mayor de las fuerzas de Tierra del ejército ruso, con 35 toneladas de equipo militar, aparte de dos bombarderos estratégicos Tupolev Tu 160, con capacidad para transportar armas nucleares, inclusive, con un mensaje del General Vasily claro y preciso “Vamos a permanecer en Venezuela todo el tiempo que haga falta”.
 
Detrás de ellos llegaron varios aviones chinos al aeropuerto internacional de Maiquetía cargados con más de 65 toneladas de medicamentos (para romper el boicot decretado por el gobierno de los Estados Unidos). Allí los recibió el embajador chino Li Baorong, con el vicepresidente de economía venezolano Tareck El Aissami, manifestando el embajador que por órdenes del presidente Chino Xi Jinping ese era “el primer cargamento de varios que se inician a partir de ese momento”.
 
Si para inicios de 2019 la inmensa mayoría de personas apostaba por la caída de Nicolás Maduro, planteando hasta una probable invasión de los marines norteamericanos como última alternativa, a estas alturas tales presagios se alejan. Y así, como ha ocurrido siempre, desde tiempos de la guerra fría, la geopolítica está por encima de las sociedades.

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