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Columnas y artículos de opinión

El Presidente es desconsiderado

Por: Luciano Blanco González

31/05/2019

alcalorpolitico.com

Es difícil encontrar en la historia algún régimen político que se haya sostenido aplicando a sus gobernados frágiles medidas correctivas a las conductas antisociales, pues esta es la circunstancia que impulsa a idear y practicar formas fáciles de allegarse riquezas, comodidades y placeres sin necesidad de realizar esfuerzos, pues el camino al despojo, al robo, a la violencia está libre de pecado y consecuentemente de castigo.
 
El estado salvaje del hombre se caracterizó por una intensa lucha por sobrevivir, lo que incluía la preservación de su misma humanidad y la guarda de los satisfactores naturales para que no le fueran arrebatados, prevaleciendo en estas rivalidades los más fuertes, que se fueron aglutinando e imponiendo paulatinamente normas de convivencia que todos estaban obligados a respetar y su transgresión traía el consiguiente castigo que podía ser la muerte o la exclusión de los miembros infractores.
 
Lo que está sucediendo en el país, por falta de observancia a las normas, tanto por parte del Estado como de los particulares, nos está conduciendo al contexto de las cavernas, parece ser que el único camino confiable que nos queda es el de que cada uno tenga que andar armado para defender su propia integridad, la de su familia y la de su patrimonio.
 
El presidente de la República y comandante supremo de las fuerzas armadas nacionales, Andrés Manuel López Obrador, pretendiendo aplicar una política suave y de conciliación enmarcada en el respeto a los derechos humanos, descuida el deber superior de proteger a todos sus gobernados, da la impresión de que hay compromisos personales muy intensos de tal manera que, está protegiendo y solapando a los delincuentes y maniatando a los soldados de la patria, para que sólo den la imagen de fuerza disuasiva, pero amenazados y desprotegidos los expone a riesgos inimaginables de los que está abusando un estrato social que sabiéndose impune, cada día crece, agrede, insulta y se burla de las fuerzas armadas.
 
Estas muchedumbres no escuchan los discursos pacifistas, tiernos y amigables del señor presidente, quien no se ha dado cuenta que ellos tienen oídos sordos a sus dulces mensajes, ellos sólo escuchan y obedecen a sus amos, a los que les dan de comer, a los que compran sus productos, a los que les arreglan los caminos, la escuela, el hospital, les hacen las fiestas de sus pueblos manipulándolos a su gusto, utilizándolos como escudos humanos para protegerse de las persecuciones y evadir toda acción de la autoridad.
 
Los incidentes de la Huacana, Michoacán, entre muchos similares que suceden en la República, son un referente cuyos resultados indignan a la nación, a cada mexicano le dolió profundamente la manera en que denigraron a nuestros soldados que, en cumplimiento de su deber, se habían enfrentado al mismo grupo armado y que estoicamente, aguantaron el ultraje ofensivo e irreverente de una multitud claramente dirigida por provocadores bien entrenados a quienes el gobierno les vale madre y al cual retan con la exhibición cínica de los videos donde para sus compañeros de andanza son grandes héroes, incitándolos a comportarse igual que ellos, pues como lo muestran, no pasa nada.
 
Que lástima que el señor presidente sea tan desconsiderado con la milicia, ojalá que un día se ponga las botas del soldado y se enfrente a situaciones extremas, para que comprenda, sienta y sufra lo que es tener que tolerar infamias, lo criticable en él es que no haya reaccionado con una acción ofensiva y drástica, ordenando la aprehensión inmediata de los agresores y ponerlos a disposición de los fiscales, imponiendo un castigo ejemplar para inhibir acciones futuras similares que avergüenzan y menguan nuestro orgullo nacional, base de nuestra confianza sin la cual todos nos sentimos agredidos y derrotados.
 
Si cualquier hijo de vecino va a ningunear a nuestras fuerzas armadas, y cualquiera puede jalonearlos o empujarlos por las insulsas órdenes de no responder a las agresiones, pues entonces en quién nos vamos a refugiar, quien nos va a proteger, acaso el presidente ha perdido o no tiene la dimensión de lo que está sucediendo y de lo que puede suceder si no actúa enérgicamente, sólo porque es un problema heredado como justificación, ya es tiempo de que reaccione, de que se faje los pantalones y de que cumpla con su deber de mandatario y que escuche a sus colaboradores, ya Durazo su secretario de Seguridad lo dijo: México vive la peor crisis desde la revolución.
 
Y pensar que estos no tienen derecho a decirlo, pues cuando nos embaucaron en campaña, nos hicieron creer que este problema lo iban a resolver de inmediato y resulta que no tan sólo no se resuelve, sino que lo grave es que se complica, la delincuencia no entiende de paz y amor, su lenguaje es la violencia, la agresión, el crimen. Por favor señor presidente, olvídese de perdonar, los mexicanos queremos justicia, ni usted ni nadie puede dejar de lado la aplicación de la ley, ¿a quién le echamos la culpa de esto?, ¿a la delincuencia que no se domestica y se somete?, ¿al pueblo que no colabora?, ¿al congreso que es muy lento con las leyes?, ¿a los gobiernos que no han sido capaces de instrumentar debidamente la reconstrucción de la paz?, ¿al pasado?, ¿a la corrupción o a la tibieza oficial.?
 
Si el problema subsiste y se actúa con lentitud debemos atribuirlo a la mentalidad de los funcionarios públicos, que comienzan a dar signos de ineptitud y de permanecer estáticos en actitud contemplativa, atrapados al pasado al que atribuyen todas las desgracias presentes, viven evaluando y parecen descubrir las vaquitas en el mar de Cortez, cuando con sus sabios y testarudos juicios afirman que por muchos años, la violencia y la criminalidad se han sustentado en la desviación de funcionarios, que amparan y protegen a grupos y conductas delictivas, ¿Quiénes son, a quien protegen? Y si es cierto por qué no actúan y los castigan.
 
Lo cierto es que el cambio avanza, aunque no se vea, los grandes proyectos continúan agarrando forma y pronto se concretizarán, el obstáculo mayor era la necia ecologista Josefa González Blanco, quien fuera secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales que, ante la posible devastación de los manglares y afectación de la fauna silvestre, para la construcción de la refinería de 2 Bocas, en Tabasco, y la depredación ecológica de las selvas en el trayecto del tren Maya, creyendo que iba a poner en práctica lo que aprendió en las organizaciones ecologistas inglesas, o que estaba en Palenque, Chiapas, participando en sus propios proyectos de conservación, rescate y reintroducción de la vida silvestre con reforestación o en su centro de reciclaje de plástico PET para hacer conciencia ecológica, neciamente se negaba (o se negó a firmar los estudios de viabilidad ecológica elaborados a modo). Pero ese tosudo e intransigente obstáculo ya se fue a detener vuelos a otro lado y el camino se allana para comenzar de inmediato.
 
El cambio sigue pero no nos hemos adecuado, la austeridad republicana agarró a todos fuera de base y los recortes para ahorrar, llenan de ira a los despedidos que asegún, solo hacían más pesado el lento elefante del estado mexicano pues no eran necesarios, se acabó el derroche y los apagafuegos que combaten los incendios forestales se niegan a trabajar, pues no hay dinero para pagarles con aquello que se llamaba fondo perdido, los genios juveniles de la robótica pidiendo ayuda para poder ir a los concursos internacionales, Los científicos que concurrían a los congresos e intercambios en el extranjero ahora son presa de fiscalización burocrática que con su deprimente capacidad los evaluará para ver si los viajes se justifican.
 
En fin, que el cambio de la política económica del país, con una nueva perspectiva de Estado, ha servido en estos seis meses para poner las bases de una verdadera transformación y, por las resistencias, ha sido tan difícil instrumentarlo, como fueron difíciles las reformas que hizo Peña Nieto en el inicio de su sexenio, que se trababan por todas partes y tuvo que tomar medidas extremas para salir adelante, sin que estas significaran un éxito a pesar de lo promisorio que parecían, para muestra, se agravó la inseguridad, pero con el boato y la cortina mediática de la comunicación se respiraba un clima de tranquilidad y confianza.
 
El licenciado López Obrador, con una visión profundamente humanista, resiste todos los embates de quienes le exigimos más de lo debido y lo criticamos como si una acción produjera en el tiempo efímero, efectos permanentes, que por sí solos lo cambiaran todo, pero en contra de las críticas, remonta el tiempo y sortea los grandes problemas que se le van presentando, su naturaleza anticapitalista no ha sido problema para mantener la estabilidad económica, avanzamos en educación y trabajo, se van resolviendo los problemas de la salud, pero en lo que en sí ha fracasado es en el civismo que desde su campaña trato de sembrar para que la sociedad en general conviviera de manera más civilizada, pero su discurso paternal solo ha soltado a los demonios de la delincuencia que ahora acechan por todas partes. El respeto al estado de derecho se gana con la aplicación estricta de la ley complementada con el uso legítimo de la fuerza del Estado para imponer el orden, complementado con un civismo que eduque y aleccione.- Por el bien de la causa.
 
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