Ir a Menú

Ir a Contenido

Columnas y artículos de opinión

Los acuerdos que nos lastiman

Causas y efectos

Por: Alfredo Ríos Hernández

12/06/2019

alcalorpolitico.com

*Falsos mitos de “chairos y fifís”
*La obscuridad en nuestra casa
*Los galardones son del pueblo
 
Mientras que al interior de las oficinas gubernamentales federales y estatales, se cultiva el criterio que los apuntes sobre los problemas sociales tienen su origen, no en la realidad de los hechos, sino en líneas recibidas al interior de los medios de comunicación para “desprestigiar los grandes logros de la cuarta transformación”, en los ámbitos internacionales que conforman los países americanos de nuestro continente, el “acuerdo, pacto o compromiso” signado por México con Estados Unidos, origina puntos de vista encontrados y de elevada polémica, que incuestionablemente lastiman la imagen de nuestro país, en tanto que la percepción que priva es que “México dobló las manos” ante las amenazas lanzadas por el aspirante norteamericano a la reelección presidencial.
 
Y nadie duda en nuestro territorio nacional que efectivamente “doblamos” las manos, pero se debe reconocer de la misma forma que “ya no había de otra”, porque ante la postura “visceral, belicosa y propagandística” asumida por el presidente Donald Trump, escenario montado en vísperas de la sucesión presidencial en donde el mandatario estadunidense busca la reelección, las características imperantes no referían mínimas posibilidades de otra alternativa, que no fuera la que asumió el Gobierno de México.
 
Pero tales resultados que obligadamente nos colocaron a los mexicanos contra la pared, nunca más deben de repetirse y, por lo mismo, es impostergable asumir con energía las medidas apropiadas, para que el territorio nacional deje de ser considerado por los latinoamericanos, como sendero bondadoso, fácil, e incluso “colaborador” para que de manera ilegal se ingrese a nuestro país y, en ese mismo marco de irregularidad y complacencia, e incluso de colaboración oficial, la ilegalidad se extienda hasta la frontera norte para que, la migración de notoria ilegitimidad se prolongue cruzando furtivamente la línea fronteriza de Estados Unidos.
 
Quien se mete a tu casa sin siquiera tocar la puerta debe ser detenido, procesado y sometido a las sanciones referidas por la ley, eso debe hacerse en la frontera sur de nuestro país, no para complacer caprichos del gobierno estadunidense, sino simplemente para respetar las leyes tanto de nuestros vecinos del norte, como las que se encuentran vigentes en el territorio mexicano.
 
La realidad es que México no tiene capacidad para atender la demanda de empleo de millones de mexicanos, los cuales viven angustiados por la complicada situación económica por la que atraviesan, sin trabajo digno y sin esperanza de encontrarlo.
 
Insisto, deben nuestras autoridades dejar de actuar como candiles de la calle y obscuridades de la casa, la prioridad en estos momentos es reactivar la economía nacional estimulando la inversión del sector privado y pública, que se conviertan en fuentes de empleo suficientes y eficientes para avanzar hacia mayores niveles de equidad y prosperidad en lo general.
 
Debemos en principio, en las instancias gubernamentales, hacer a un lado las confrontaciones partidistas, incluyendo descalificaciones de los unos contra los otros, con la intención de que gobernadores, legisladores, alcaldes y obviamente funcionarios municipales, estatales y federales, incluyendo como líder del país al presidente Andrés Manuel López Obrador, sumen esfuerzos entre sí, al tiempo de sembrar confianza en el sector empresarial y en la población en lo general, para que juntos respondamos a los retos que como país afrontamos, sendero complejo que sólo podríamos transitar exitosamente si, de una vez por todas se hacen a un lado las descalificaciones, en todos los niveles de la administración pública, al tiempo de aplicamos en alcanzar mayores niveles de eficacia.
 
Porque un funcionario público nunca debe confundirse y sumarse a los “dimes y diretes” que en sus entornos y contornos privan, dando curso a escenarios circenses, cuyos aplausos resultan igual de falsos, que aquellos maquillajes de alegría que ocultan la tristeza y el quebranto del payaso en las pistas de la lujosa o destartalada carpa.
 
Un alcalde, un gobernador, un legislador y un presidente del país, así como un funcionario público en lo general, debe de funcionar con eficacia y discreción en el marco de las tareas que les fueron encomendadas, sin cimentar sus argumentaciones exitosas en los pecados que otros cometieron, porque la prolongación de las confrontaciones siempre dañarán más al funcionario actual y al país en lo general, que al que en el pasado operó con yerros y desaciertos, en tanto que lo más valioso que puede tener una sociedad es la vigencia de un colectivo social esforzado, entusiastamente participativo en torno a quien gobierna, para obtener conjuntamente logros que nos induzcan hacia el crecimiento personal y colectivo, lo que nunca será posible en su plenitud, si nos desgastamos en guerras intestinas al tratar de obtener lucimiento, no por nuestros logros, sino por la exhibición de los yerros de los que calificamos como contrincantes.
 
Ya es tiempo de olvidar campañas electorales así como triunfos o derrotas en sus espacios, la responsabilidad primera en estos momentos de partidos políticos, gobernantes y ciudadanos, es encauzar entre Gobierno, sectores productivos y pueblo en lo general, las vías apropiadas y emergentes para impulsar el desarrollo integral, sin que se acrediten por los factibles avances medallas a partidos políticos, porque en estos temas la única medalla valedera es La que se merece el pueblo de México, sobre el cual recaen aciertos y quebrantos operados por la administración pública.
 
En esos marcos, al nuevo régimen federal y las nuevas estructuras en administraciones estatales, deben reconocer que ineludiblemente se comprometieron no para favorecer determinados sectores de la población, sino para lograr una sociedad de mayores avances en lo general, metas, objetivos y beneficios que permitan a los mexicanos afrontar con éxito el presente de nuestro país, con la clara intención de consolidar niveles de desarrollo integral, en beneficio de la población en lo general, tanto en el presente como hacia el futuro.
 
Dejemos a un lado los falsos mitos de “chairos y fifís”, que no son sino calificativos que degradan la grandeza que históricamente refiere con creces la historia de nuestro país... Es tiempo que los epítetos descalificadores no interfieran en la suma de voluntades, para superar unidos los desafíos que frente a sí afrontamos, con la esperanza de alcanzar mayores niveles de bienestar y de desarrollo integral en beneficio de todos los mexicanos... Ese es el reto y la grandeza que se requiere actualmente de alcaldes, de gobernadores y del propio presidente de los mexicanos, metas a las que no se pueden mostrar ajenos los poderes Legislativo y Judicial, así como los gobernadores y alcaldes de todo el país, escenarios en los que, de no imperar la grandeza nacional, incuestionablemente sobrevendrá el caos generalizado.
 
Ni de más... Ni de menos.

Columnas recientes