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Columnas y artículos de opinión

José Mireles y la Ley del Talión

Causas y efectos

Por: Alfredo Ríos Hernández

26/07/2019

alcalorpolitico.com

*La sed ciega de venganza
*Pueblo sabio, no criminal
*Barbarie ajena al Derecho
 
No siempre se puede estar de acuerdo con opiniones surgidas en voz de funcionarios públicos, sobre todo cuando constituyen repuestas a las argumentaciones de la ciudadanía sobre determinadas áreas, como es el reciente caso escenificado en la ciudad de Xalapa, en el que han surgido opiniones en voz del activista michoacano José Mireles, respecto a que la población jalapeña y veracruzana, debe decidirse por el uso de las armas para combatir de manera directa los niveles delincuenciales de sus entornos.
 
Y la verdad que las argumentaciones en tales sentidos, más que registrar una semejanza con escenografías que nos trasladan a los ámbitos novelescos de Robin Hood, parecieran una invitación o incitación, hacia acciones en donde la tranquilidad social debería ser cobijada por la justicia en manos del pueblo, al margen de las Instituciones y leyes que nos rigen y, de manera incuestionable, ignorando las experiencias históricas que refieren con sobrados fundamentos, la lección de que la violencia siembre será abono para mayor derramamiento de sangre.
 
Porque no es lo mismo que de manera circunstancial una persona se defienda de agresiones de manera instintiva ante la violencia de que es objeto, a que ya se encuentre predeterminada como resultado de aleccionamientos en ese sentido, para que responda bajo las prácticas de las reglas del Talión, que predican el cobrar “ojo por ojo y diente por diente”.
 
Ya hemos referido en entregas anteriores sobre desacuerdos con posturas y definiciones externadas por el actual y polémico Alcalde de los Xalapeños, Hipólito Rodríguez Herrero, pero en el tema de referencia en el cual llama a la cordura y al apego a la legalidad, le asiste total y absolutamente toda la razón, porque nunca será alentador y generador de bienestar que las leyes sean suplidas por los linchamientos, en apego no a la Constitución que nos rige, sino por el contrario, más cercano a la “Ley del Talión”.
 
Incuestionablemente estamos urgidos de rescatar los niveles de tranquilidad social, pero con estricto apego a las leyes que nos rigen, en ello no existe ni existirá para los juristas y para el ahora llamado “pueblo sabio” la posibilidad de “vuelta de hoja”, en tanto que el desarrollo integral y tranquilidad de la colectividad, deben concebirse dentro del marco de la legalidad, porque debe quedar contundentemente claro, que los escenarios sugeridos por el “activista michoacano” resultan contrarios al marco constitucional que impera en México y, por lo mismo, tal propuesta debe ser ajena a la conducta en los ámbitos de la sociedad veracruzana y del país.
 
La historia de la humanidad refleja con claridad que, los linchamientos, las ejecuciones practicadas por muchedumbres enardecidas, han sido claramente originadas por los efectos de rabia e indignación, de impotencia y sed ciega de venganza, reacciones truculentas que por sus mismas características nos conducen hacia escenarios realmente ajenos a los ámbitos de justicia y, por el contrario, dan curso al desapego hacia el imperio del derecho que ha todo ser humano le asiste.
 
La barbarie jamás debe suplir a la práctica del Derecho, pero el yerro que inocultablemente nos podría conducir hacia tales escenarios, es la ineficacia de las autoridades para hacer valer las leyes que nos rigen, ello constituye angustia, preocupación e incluso indignación entre la colectividad.
 
Así las cosas, ante los lastimosos escenarios actuales que se observan en nuestras tierras, como el reciente llamado del michoacano José Mireles, para que los veracruzanos apliquen las prácticas ante la delincuencia del “ojo por ojo y diente por diente”, debería recibir como respuesta no sólo la desaprobación, como la apuntada con prontitud por el alcalde xalapeño Hipólito Rodríguez Herrero, sino reforzar, en apego a la realidad y las circunstancias, programas no tanto asistencialistas, sino que se encuentre realmente cimentados para abrir ámbitos hacia el desarrollo personal y la generación de empleos, porque claro debemos tener, que al final de la jornada de una administración pública, mayor mérito tendrá quien combatió los ámbitos delincuenciales con mayor desarrollo integral, con más y mejores fuentes de trabajo, con mayores garantías para el inversionista y apertura de más y mejores mercados, que aquel que sólo contempló como recurso apropiado el uso del garrote y el ajuste de cuentas… Ahí la dejamos.
 
alfredo.rí[email protected]

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