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Columnas y artículos de opinión

¡Se acabaron los aplausos!

Por: Helí Herrera Hernández

12/08/2019

alcalorpolitico.com

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twitter: HELÍHERRERA.es
 
Las correas de transmisión entre el ejecutivo federal y el estatal han comenzado a desaceitarse. Ya no están funcionando como al inicio de ambos gobiernos donde todo eran aplausos, vivas, porras, sonrisas y discursos de cualidades y virtudes en cada una de las visitas que hacía el presidente de México a territorio veracruzano, para con el gobernador de nuestra entidad.
 
En la visita a Chicontepec sucedida el 21 de julio ya no hubo levantamiento de mano y suplica de don Andrés Manuel al pueblo de Veracruz para pedir prudencia para el gobernador. Ya no hubo una perorata sobre la honestidad y capacidad del ingeniero. Más tarde vino la visita del presidente a Minatitlán y no hubo vítores para el mandatario como la sucedida en la escuela naval militar Antón Lizardo de Alvarado, Veracruz, el 21 de abril, colocándolo a la par de José Azueta y Virgilio Uribe, para quienes no solicito una ¡Viva!, y sí para Cuitláhuac. Y más tarde, en esa misma gira, tanto en Zongolica como en Coscomatepec, el frio empezó a circundar al mandatario estatal cuando a decir de varios periodistas, hubo un intento de subirse a la suburban del jefe real de MORENA y éste le fue impedido por una de las gacelas que cuidan al mandatario federal, por orden, claro está, del hombre de Macuspana, Tabasco.
 
Por más que quiera uno buscar como un hecho aislado esta actitud de López Obrador con don Cuitláhuac, la verdad es que las porras ya no sucedieron en Chicontepec, en Minatitlán, en Zongolica y Coscomatepec. Y lo peor, ya los desmentidos del Ejecutivo Federal con aseveraciones del gobernador de Veracruz empiezan a aflorar, como ese que manifestó el fin de semana en la décima zona militar de Durango donde dijo "Ayer no hubo homicidios en Durango y así esta Nayarit, del norte estoy hablando, inclusive Sinaloa ha bajado la incidencia delictiva; no podemos decir lo mismo del caso de Jalisco, Michoacán, Guerrero, Guanajuato y Veracruz...", justo cuando el gobernador Cuitláhuac García Jiménez había dicho que "...en el estado han bajado hasta un 18.47% los índices delictivos en los primeros siete meses de su gobierno".
 
Allí es donde uno encuentra una explicación al por qué el presidente de la República rompe con lo que había hecho una tradición visita tras visita que realizaba a territorio veracruzano, cuando afirmaba que el gobernador es un buen hombre (estamos de acuerdo con él, por eso abusan muchas gentes de su gabinete), honesto (también estamos de acuerdo con ello), y que se le tuviera paciencia porque haría un buen gobierno (creo que ya se la perdió y allí están los hechos sucedidos en estas dos últimas giras por nuestra entidad, donde no sólo hubo una sola porra como nos tenía acostumbrado don Andrés Manuel para el ingeniero Cuitláhuac, sino inclusive el impedimento para que lo acompañara en su suburban.
 
Y así como para mandar un mensaje más claro y preciso, por si ese enfriamiento no fuera bien entendido, viene el llamado que el ejecutivo federal le hace al administrador general de aduanas el martes 6 de agosto a Palacio Nacional, de suyo inusual como lo comentan los columnistas de la ciudad de México y, por si fuera poco, ahora el calificativo fue para don Ricardo Ahued Bardahuil, mencionando el presidente que Ahued es "un hombre honesto y de toda su confianza".
 
Sólo aquel que no quiere ver las señales que en política se mandan se obnubilaría con la visita y el calificativo del presidente para el veracruzano administrador general de aduanas. Pero para los que la comprendemos a la perfección, sabemos que el señor presidente de México empieza a perder la paciencia por lo que pasa en Veracruz, y la tolerancia para la persona que en teoría debería dar los resultados que en campaña prometieron.
 
Primero de diciembre de 2020 ser un parteaguas para Veracruz y los veracruzanos.

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