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Columnas y artículos de opinión

Más fuerte que cualquier partido político

Por: Luciano Blanco González

13/09/2019

alcalorpolitico.com

Parece ser que la estrategia de seguridad pública para construir la paz, comienza a definirse y a cobrar claridad con la determinación precisa de La Secretaría de La Defensa Nacional para utilizar la fuerza en la defensa personal de sus elementos cuando sean agredidos, en el momento de estar realizando alguna de las misiones que le sean encomendadas, esto quiere decir que en todo momento podrán repeler la agresión venga de quien venga, así puedan ser delincuentes, masas de protestantes, bloqueadores de caminos, tomadores de edificios o cualquier ciudadano que obstaculice o se resista a que la autoridad actué.
 
Nada de recibir mentadas de madre de gratis, nada de tolerar jaloneos, nada de permitir siquiera que les toquen los rifles y menos que se los quiten. Esta advertencia a tiempo subrayada por el señor Presidente, también quiere decir que se acaba la vergonzante tolerancia a que estaban sometidas nuestras fuerzas armadas, y que ahora lo que era meramente una estrategia presencial se convierte en una actitud que generará respeto y paralizará en algunos casos la acción depredadora y burlista de los grupos abusivos que, azuzados por líderes irresponsables y por las organizaciones criminales, actuaban sin miedo y de manera irreverente seguros de la impunidad de que gozaban, abusando al máximo de la generosidad castrense, esta medida y el control de armas provenientes de los Estados Unidos contribuirán en los planes presidenciales para la pacificación.
 
La pasividad policiaca nos hacía pensar que era resultado de las promesas de campaña del Presidente como candidato, en que reiteradamente criticó a la autoridad en turno por el uso de la fuerza, el fuego no se combate con fuego decía, abrazos no balazos reiteraba, los soldados no tienen que estar en las calles, deben de regresar a los cuarteles, lo que daba la impresión de quererse congraciar con las grandes y pequeñas organizaciones criminales y con los llaneros solitarios de esa orden para que, seducidos por la insinuación del discurso, lo apoyaran a llegar a la Presidencia. O aquel pronunciamiento de julio en que declaró terminada la guerra de extermino contra el crimen organizado.
 
Hasta antes de esta semana cualquier analista podía concluir, basado en la aparente indiferencia oficial sobre el diario terror criminal y la vana e inútil homilía mañanera del Presidente, llamando a los malosos a que ya se porten bien por que andar huyendo y delinquir no es vida y que actuando así hacen sufrir a sus mamacitas y a su familia, cualquiera podía pensar que el Presidente pensando en su futuro político mantenía una alianza con el partido criminal, que quita y que pone candidatos, que manda y determina el actuar de algunas corporaciones policiacas, que manda y soborna a jueces y magistrados obligándolos a determinar sus fallos, que controla desde la obscuridad a los líderes de los sindicatos más poderosos del país, que tiene y sostiene una fuerte base social en las comunidades, en los municipios y en las gubernaturas de las que se ha apoderado y que en las elecciones ordena a los partidos políticos quiénes pueden ser y quiénes no pueden ser sus candidatos, impidiendo mediante métodos violentos y asesinos la postulación de líderes honestos y libre pensadores que puedan ser un obstáculo para operar a sus anchas en las plazas conquistadas o por conquistar.
 
Este partido es el más fuerte y poderoso del país, al que aún no se ve quien pueda enfrentársele, nuestras fuerzas están atadas por la ley y por los convenios internacionales, obligadas a respetar los derechos humanos y en un marco de respeto a las garantías individuales así como el debido proceso, por lo que el peor de los criminales puede pasearse en sus narices y si no tienen la orden de aprehensión en las manos simplemente verlo y dejarlo pasar, mientras que los malosos desde sus casas de seguridad clandestinas espían a la autoridad para actuar protegidos desde la sombra del anonimato y arrimar los golpes precisos, lo peor es que la sociedad los conoce, la autoridad también lo sabe, sabe dónde están, quiénes son, pero como que nadie sabe nada.
 
Los particulares viven paralizados por el miedo, la policía sabe que son muchos, que están por todas partes, que portan mejores armas y equipo que ellos, la mayoría de las ocasiones cuando sucede un evento fuerte en contra de ellos hay que prepararse porque habrá una respuesta furiosa rápida y efectiva o tardía, pero la habrá. y no quieren temblar de miedo cuando llegan quién sabe de dónde con sus convoyes de camionetas cargaditas de hombres, bien equipados con armas de alto poder, obligando a la autoridad a replegarse.
 
Estos sí mandan en todos los ámbitos, estos sí están organizados y saben imponer sus candidatos y sus decisiones a los partidos, a los gobernantes, a la sociedad y a quienes ellos quieran, no importa de quien se trate, ellos pueden hacer ganar o perder a un partido o a un candidato a su antojo, alguien cree sinceramente que “los amigos de Fox” era un grupo honesto de empresarios que lo llevó a la Presidencia, o era un grupo de la delincuencia organizada lavando dinero, a quienes apoyó dejándolos crecer, de cuántos gobernadores hemos oído que otorgan sus estados a un grupo para que lo opere a su antojo con la protección de los gobernantes, ya no hablemos de los municipios de los que todos sabemos qué pasa y quiénes los controlan. Estos grupos sí son una fuerza política determinante, más fuerte que todos los partidos políticos con quien habrá que aliarse si se quiere triunfar en una elección, aunque sea de la Sociedad de Padres de Familia.
 
Están tan bien organizados, que una nube de abogados profesionales aparece detrás de cada detención con la carta internacional de los derechos humanos y con profesionales que se encargan de maquillar todo, a modo de que los abogados demuestran que sus clientes son víctimas de la autoridad. Cambian los escenarios, si les encuentran y los detienen con armas de alto calibre, afirman que se las pusieron, si traen ropa camuflada de militares alegan que los vistieron con ropa militar y hacen valer todas sus tretas y mañas. Amenazan e instruyen a los posibles testigos, amenazan a los fiscales y jueces compran y amenazan a los familiares de las víctimas para que nadie se queje. El detenido llora, se hace golpear para demostrar que fue cruelmente torturado y todo lo que declaró no vale. Y así se fragua la justicia, con un auto de libertad “justificado” para seguir delinquiendo.
 
Ahí está el Gil, líder del grupo delictivo de “Los Rojos”, actor confeso en los lamentables hechos de Ayotzinapa, que con señalamientos directos, con todas las evidencias contenidas en su celular dando órdenes para la detención y ejecución de los jóvenes, con los informes de la DEA de Estados Unidos, y todas las pruebas que como evidencias lo incriminan, bastó con que alegara 3 meses después de su detención que fue torturado y que las pruebas se habían obtenido de manera ilícita para que quedara libre, junto con 5 decenas más de detenidos que alegaron el mismo procedimiento. Bueno con esto el régimen de la doble moral, prueba que la verdad histórica del pasado sexenio es una mentira y que nunca existieron los horrores de Cocula que criminalistas internacionales comprobaron su certidumbre. Ahora este enredo obliga al sistema a comprobar su versión y los padres de los desaparecidos no tienen por qué quejarse de estas liberaciones puesto que ellos mismos en su momento rechazaron el veredicto judicial. Hasta habría que pensar que alguien los subsidia y que la continuidad de sus reclamos está subsidiada por alguien.
 
Ojalá y el Presidente tenga éxito en su construcción de la paz, la sociedad espera mucho de su política reivindicatoria de los jóvenes con su programa de “Jóvenes construyendo el futuro”, para diciembre tendremos la primera hornada de un millón de ellos aproximadamente que ya saldrán con un oficio aprendido en las fábricas y talleres en donde fueron asignados, ellos fueron rescatados de la vagancia y del peligro de ser cooptados por la delincuencia, con su oficio.- aun cuando ya no tendrán el apoyo oficial que les permitió sobrevivir por un año.- podrán trabajar dignamente y es posible que generen sus propios empleos ante la falta de estos.
 
El Presidente también está consciente del crecimiento de algunos delitos, en particular el narco menudeo, pero esto es consecuencia de la inmovilidad en este tema por las presiones locales e internacionales, es posible que ahora lo esté frenando su conciencia pues él, es incapaz de apoyar algo malo y las drogas pierden a nuestra juventud, pero también los expone a estar eternamente en relación con los delincuentes a quienes tienen que buscar y exponerse a todos los peligros. Él dijo que a la delincuencia le iba a pegar en los bolsillos que es en donde más les duele, sin embargo, por la indiferencia oficial ellos manejan el gran mercado de la droga generando violencia, peligro y muerte, pero también millonarios como el Chapo Guzmán, o como el chinito Zhenli Ye Gon, pero en México hay decenas de narcos con más dinero que ellos. En otros países esta actividad está bajo el control del Estado. Porque no es justo hasta ahora, con la errónea política de persecución y castigo que los malos los envician, los enferman, los criminalizan y nosotros los contribuyentes pagamos para que a consumidores y adictos problema, los curen, los investiguen, los detengan, los procesen en los tribunales, los recluyan en las cárceles, les paguemos vigilancia y les demos, hospedaje alimentación y vestido. Es tiempo de cambiar con una óptica de auténtica pacificación, por encima de todos los prejuicios tradicionales, cuando menos legalizando la mariguana.
 
En fin que es de celebrarse la determinación de La Secretaría de La Defensa Nacional y de su comandante supremo, en cuanto a que en este periodo se da la indicación de utilizar la fuerza del Estado para disuadir y repeler las agresiones a nuestras fuerzas armadas, es posible que en su aplicación tengamos resultados lamentables pero quienes nos protegen y nos cuidan deben de contar con todas las garantías y aun más facultades, no hay otra forma de desarticular ese monstruo de la delincuencia que se le ha montado al pesado y débil elefante del Estado y que lo hace trastabillar y en un descuido hasta lo puede tumbar o apoderarse de él, mediante la injerencia que como fuerza política tiene la delincuencia organizada en toda la sociedad, con una gran capacidad de movilidad y de movilización, cuya potencia nos hace temblar al igual que a cualquier político que con una llamada se les caen los pantalones. Muy bien señor Presidente. Por el bien de la causa.
 
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