Ir a Menú

Ir a Contenido

Columnas y artículos de opinión

El Presidente es el responsable

Por: Luciano Blanco González

18/10/2019

alcalorpolitico.com

Los mexicanos a la vez que estamos expectantes, estamos también desconsolados, los grandes acontecimientos nacionales ya no nos impactan de manera tan agresiva como en los primeros tiempos de este gobierno, del que siempre esperamos una respuesta con base en los parámetros a los que estábamos acostumbrados, pero nos sentimos desprotegidos cuando vemos que el gobierno mal atiende el grave problema de la inseguridad y se ocupa más de perseguir a los que ya nos fregaron y tolera a los que nos están fregando diariamente con la violencia.
 
Teníamos la esperanza de que en seis meses se iba a resolver el problema de la violencia, lo vimos, lo sentimos en aquel líder que recorría el país consolando viudas y huérfanos víctimas de algún atraco, sus palabras eran como una magia encantadora que nos hizo sentir las visiones de la paz y de la convivencia fraternal y armónica de todos y con todos, solo le faltaba a aquel hombre la varita que todo lo puede, el poder.
 
Pero ahora las continuas masacres nos despiertan a una cruda realidad, a la que no se le ve fin, México es el campo de sangrientas batallas, en donde caen abatidos por doquier los malos, los buenos y los inocentes, se presiente que desde el poder se le amarran las manos a los segundos para que los primeros cual stand de feria pueblerina tiren al blanco y tumben soldaditos y policías mal dirigidos, mal armados mal preparados y a veces traicionados. En tanto que de los inocentes sus familias se llenan de odio y de rencor.- que no cura pero resigna.- Por la impotencia y por no sentirse protegidos.
 
Por eso no podemos ni siquiera pensar que los delincuentes sean los responsables directos de la violencia generalizada, para ellos ese es su modus vivendi y si para su modus operandi gozan de todas las facilidades que les da la impunidad, es lógico que crezcan en número, en saña y en acciones.
 
Mal dirigidos, porque como aprendí en la juventud, un mando de las fuerzas armadas es un especialista en tácticas y estrategias, cuyo principio número uno es la protección de la vida de sus subordinados, a los que no deberá de exponer más que en una batalla planeada o prepararlos suficientemente para los encuentros eventuales.
 
Lo de Aguililla no cabe duda de que fue una traición, a los policías emboscados los “pusieron”, los entregaron, los enviaron al punto en donde ya los esperaban con certeza alertados por un compañero soplón, o un mando coaligado con los asesinos, estos no iban a estar enmontados todos los días o todas las horas esperando que algún día o en algún momento pasaran, los criminales sabían cuántos policías eran, cuantas camionetas y qué tipo de armamento llevaban, porque sólo la ventaja y la sorpresa les podían permitir tan aberrante como cobarde matanza. En lenguaje huasteco se diría que cayeron inocentemente en el cuatro que les habían puesto. Fueron traicionados, aunque no creo también que anduvieran de paseo, iban a cumplir una misión, no iban a entregar o recibir abrazos, lo cierto es que les dieron de balazos.
 
Pobres policías, cuando no los amuelan los delincuentes los amuela el sistema que administra desde arriba a la delincuencia, al narcotráfico, los robos, el huachicoleo, los reclusorios etc. Todos ellos sometidos a mandos a veces inmorales que cuando un elemento les estorba por honrado, por bocón, por agitador o también por sospechoso, simplemente piden más arriba que los corran, que los eliminen, que los cambien de adscripción y en el mejor de los casos, que los reprueben cuando son matizados en el inquisitivo y represor caballo de tortura creado por Felipe Calderón, llamado Centro de Control de Confianza en donde todo el programa es manipulado a conveniencia y no importa la honradez, la antigüedad, la preparación o la capacidad, importa cumplir la orden.
 
Ya es conveniente cambiar de óptica y de darle a las fuerzas de seguridad una figura de dignidad, las autoridades deben de invertir más y no truncar la carrera policiaca, de qué sirvieron los exámenes de selección, los años de estudio, los cursos locales y en el extranjero para preparar una policía a la altura de las mejores del mundo, como lo fue la Policía Federal en periodo de extinción, si un decreto fundamentado en la animadversión, simplemente los desaparece para incorporarlos a una corporación que hasta ahora ha sido ineficaz, y que de entrada los humilla adscribiéndolos a puestos de porteros y de mandaderos, por eso protestan y pronto nos quedaremos sin policías o continuarán siéndolo por necesidad.
 
El Presidente lo tiene todo para cambiar la situación del país, tiene un sistema de leyes adecuado para que las fuerzas armadas actúen drásticamente en contra de la delincuencia, mandos muy leales y profesionales, pero amparado en un humanismo que no corresponde a las circunstancias, ha impedido que las autoridades encargadas de salvaguardar la seguridad actúen y adopten una actitud contemplativa, con la idea de que su sola presencia inhiba a los delincuentes que, engallados por el paternalismo protector del Presidente, agreden y asesinan a la población inerme e indefensa y se ceben en contra de los cuerpos policiacos.
 
Digámoslo con todos los riesgos que puede correr un libre pensador, el responsable de la violencia y de la inseguridad por su inacción o por su política equivocada es el señor Presidente, para quien el país es color de rosa y en donde no pasa nada, pero los miles de muertos, de secuestrados y de víctimas de toda clase de delitos revelan todo lo contrario, él tiene que convencerse de que el ataque a las causas de la violencia, como los consejos y el empleo de miles de jóvenes no han funcionado aún, y que quizás nunca estuvo ahí, de antemano mil disculpas a quien se sienta agredido por esta afirmación, pero sería prudente que si hay otro responsable lo digan.
 
Por la situación que prevalece, parece que continuaremos perdidos, abandonados y sin esperanzas, pues el Presidente nos cobija a todos por igual, a lo mejor confía en el castigo divino que castiga y hace justicia como lo que proclama el actual gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, que afirma que Martha Erika Alonso exgobernadora de Puebla así como su esposo el exsenador Rafael Moreno Valle, le robaron la elección pero dios le hizo justicia derribando su helicóptero y causándoles la muerte, aunque no me imagino a dios como matón y menos que ande en la política, además al licenciado López Obrador lo elegimos como Presidente de la República, no como pastor eclesiástico por muy milagroso que sea.
 
Fuera del gran problema de seguridad, el Presidente le está cumpliendo cabalmente al pueblo de México que lo quiere y que lo apoya, moralizando a la administración pública en combate frontal a la corrupción, porque como nunca, está haciendo lo que ningún Presidente había hecho, encarcelando altos funcionarios, quitando privilegios a los expresidentes, evitando el derroche, rescatando bienes, humillando a los que fueron poderosos, ahorrando y haciendo un esfuerzo enorme para unir a la nación y una comunicación diaria y directa con el pueblo, a quien informa puntualmente de todos sus actos de gobierno y lo que él dice, unos le creen, otros dudan, algunos se pitorrean o lo toman muy en serio, a otros los llena de alegría y a otros les indigna, pero ciertamente nos tiene a todos pendientes del rumbo que toma el país, dándonos la oportunidad de que cada uno saque sus propias conclusiones.
 
No les gusta a los que fueron siempre consentidos del gobierno las medidas fiscales que se están tomando en el Congreso a iniciativa del Presidente, que pretende meter orden a un sector empresarial y de la clase gobernante corrupta, que mediante mecanismos a modo, como las empresas fantasma y las facturas apócrifas, evadían miles de millones de pesos en perjuicio de la administración pública, ahora cuando esa puerta se cierra intentan confundir a la opinión pública denunciando un posible terrorismo fiscal que los llevaría a la quiebra o a la cárcel.
 
Eso definitivamente no es cierto, nadie, ningún contribuyente está en peligro si ordenadamente presenta sus declaraciones correctas y en tiempo y en eso todos estamos conscientes e interesados, pues no es justo que mientras unos pagamos, otros evadan su pago mediante las deducciones y las exenciones, con el pretexto de crear fuentes de empleo o el de disfrazar sus gastos inventando donaciones para causas piadosas de la beneficencia pública.
 
Sí preocupa la distribución del gasto público, pues en el proyecto del presupuesto de egresos, se privilegia el desarrollismo aplicado a los programas sociales y se posterga el desarrollo del país adjudicándole ridículas cantidades, por ejemplo, a la construcción de infraestructura, a la investigación y al campo entre otros, ello implica que habrá mayor gasto y escasa inversión para el crecimiento.
 
Finalmente hay que resaltar que, aunque ni en sus gestos ni en el discurso trasluzca interés en la problemática a la que minimiza constantemente y escurra con muletillas su importancia, se adivina en el Presidente una gran decepción al sentir que sus sabios consejos han sido ignorados y que los delincuentes en lugar de portarse bien no han abandonado su conducta malhechora, y que las acusaciones de ellos a las mamás y a los abuelos, ahora debe de estar pensando que lo que tiene que hacer es ordenar que a todos los delincuentes los pongan a disposición de los tribunales.
 
Y en el marco de esta inocultable violencia y la falta de capacidad oficial para controlarla con esa fallida estrategia, es previsible que en breve tiempo se cambie el modo de ver este fenómeno social y se aplique la ley, asumiendo con seriedad el compromiso de fortalecer la seguridad brindando mayor apoyo a nuestras fuerzas armadas, sin espantarnos por las reacciones que serán aun más violentas cuando se golpeen las estructuras de los grupos de la delincuencia, que responderán más agresivamente que como hasta ahora, lo harán porque para ello han retado a la autoridad con sus acciones, declaraciones y desplantes que nos hace apreciarlos como grandes y fuertes y a nuestras autoridades como torpes e inútiles.
 
Tan alardean y tan débiles son nuestras instituciones, tan blandengues aparecen los mandos policiacos, que aquella frase de que no pactaremos con delincuentes se vio ultrajada el día de ayer, cuando la delincuencia los puso de rodillas y les exigió la libertad de uno de los principales líderes de la delincuencia organizada allá en Sinaloa, que pena para los mexicanos tener una policía así, al dejar escapar un reo a cambio de pedirle de favor que calmara a su gente y que se replegara a su guarida, ¿qué nos espera a nosotros? ¿Qué sucederá en el futuro? Seguro que más armas para la delincuencia, más hombres y más fuerzas, ya encontraron la medida.
 
El señor Presidente tiene todo el apoyo popular para tomar medidas drásticas y efectivas, y debe de hacerlo con la urgencia que las circunstancias exigen, debe de darse cuenta que la delincuencia le está robando visiblemente el control de la república en varios estados como Guerrero, Tamaulipas, Michoacán y Sinaloa entre otros, él no debe de permitirlo y esperamos que para ello adopte una actitud patriótica en defensa del pueblo y por la felicidad de la patria.- Por el bien de la causa.

Columnas recientes