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Columnas y artículos de opinión

Barrera Humana para proteger a los narcos si los declaran terroristas

Por: Luciano Blanco González

29/11/2019

alcalorpolitico.com

Muchos criticaron y critican al presidente Andrés Manuel por comportarse en el discurso, y en los hechos, como un iluminado, y de hecho lo es, sus palabras redentoras han motivado por su causa la pasión colectiva de las conciencias de los mexicanos, adormiladas por generaciones, que ahora despiertos y enojados odian y maldicen su pasado vibrando con entusiasta alegría con cada una de sus palabras que les señala un camino de libertad y como él lo dice, también de felicidad.
 
Sus vibrantes mensajes han retumbado hasta en el último rincón de América Latina, y con ello ha logrado encender la flama de la lucha social en todo el continente, su voz suena más fuerte y llega más lejos que la de los comandantes Fidel Castro con su guerra de guerrillas, más que la de Daniel Ortega y la revolución sandinista en contra de las dictaduras y mas enérgica y animosa que la de Hugo Chávez y su revolución Bolivariana, causando con ello una autentica catástrofe política que esta desgastando las corroídas bases de las siniestras dictaduras de antaño.
 
Países en los que se visualizaba antes de la exitosa Cuarta Transformación Mexicana una desarrollada democracia y un estándar de vida que les daba tranquilidad a naciones como Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Honduras, después de aquel parteaguas lopezobradorista, se encuentran conmocionados por impensables movimientos sociales exigentes, que buscan destruir y acabar con sus regímenes tradicionales, cuyo éxito artificial es el desarrollismo que se caracteriza por tener una sociedad en la que se concentra la riqueza en unos cuantos, mientras que la mayoría vive en condiciones apenas suficientes para satisfacer las necesidades más indispensables como alimentación, vestido y exiguamente salud y educación.
 
Pero esta ruidosa asonada golpea con tal potencia que en el otro polo, el de la riqueza, el de la soberbia, el de la fuerza, la del imperio cuya misión es salvaguardar los grandes intereses capitalistas y las bases políticas, económicas e ideológicas sobre las que se sustenta, allá donde no interesan ni el progreso, ni la paz, ni la democracia, ni la justicia y la soberanía, y el derecho son palabras huecas que carecen de importancia, también están enardecidos e indignados por la insolente revuelta populista que por su definición los coloca en la esfera afín a los grandes enemigos del capitolio como son Rusia, China, Corea del Norte y Cuba entre otros.
 
Para el imperio estos movimientos pueden globalizarse y poner en peligro su seguridad propia y la del continente, porque si ahora los poderosos enemigos se encuentran a miles de kilómetros y en una guerra necesitan grandes aviones y poderosos barcos para atacar en su territorio a la invencible armada norteamericana, el acercarlos con bases aliadas como sucedió en la crisis de los misiles con Cuba, significa la vulnerabilidad y un peligro latente.
 
Los gringos están aterrorizados por la influencia populista mexicana, y si a esto sumamos la idea que tienen ellos sobre una aparente protección que el presidente está brindando a los mafiosos capos y jefes de los carteles de la droga, con quienes da la impresión de tener un compromiso de no atacarlos, de no investigarlos y mucho menos detenerlos y extraditarlos a cambio de los presuntos donativos jugosos que habrían aportado en su campaña y que en la actualidad le garantizan el control de la fuerza sobre los enemigos políticos, y la aportación masiva de votos en los procesos electorales de los pueblos sometidos por ellos.
 
Ahora nos desgañitamos para casi rogarle al gobierno norteamericano para que no declaren terroristas a los carteles del narcotráfico, el sentido común mayoritario de nuestra población cree que por las estrategias que utiliza el crimen organizado, sí fue terrorismo lo que sucedió en Culiacán, cuando se trató de detener al señor Ovidio Guzmán, que sí fue terrorismo la saña y el encono homicida e incendiario contra los niños y las mujeres cruelmente asesinados en despoblado por la mafia en contra de la honorable familia LeBarón, allá en el poblado La Mora del Estado de Sonora, o las balaceras y enfrentamientos en las ciudades del norte de la republica, cuyas escenas de crimen, de incendios de casas y vehículos aterrorizan a la población y a todo el pueblo de México, no podemos llamar terrorismo al incendio del Bar Caballo Blanco en Coatzacoalcos en donde murieron 32 personas o a la irrupción de asesinos a una palapa en Minatitlán, en donde son masacrados más de 15 pacificas personas o las matanzas de Michoacán y de Guerrero, a menos que tantos sean los males que nos suceden que ya nada nos sorprenda y nos parezcan acontecimientos normales y hasta humanos.
 
No deberían de decirle los frescos miembros del senado, o los diputados, a López Obrador que están con él en la defensa de la soberanía para oponerse a una posible intervención militar de Estados Unidos en México o la violación de la soberanía, No, habría que decirle al Presidente que ya cumpla con su obligación de garantizar la paz y la tranquilidad, que ya es tiempo de que combata al crimen organizado, que ya es tiempo que de un viraje a su política de tolerancia y complacencia de quienes atenten en contra de la vida y de la seguridad de los mexicanos.
 
Hacerlo significaría una grata y consoladora señal para todos los centenares de miles de dolientes que han perdido familiares y amigos, y sería un signo de esperanza para quienes tienen miedo de ser víctimas en cualquier momento.
 
Habría que considerar a quienes se creen inteligentes y pretenden que las declaraciones intervencionistas de Trump son sólo argumentos de campaña y que no son amenazas reales, se equivocan, a los gringos les interesa mucho parar la transformación latinoamericana y saben que solo lo lograrán anulando a su líder aún no proclamado, pero cuyo aliento mueve conciencias y alienta a la lucha.
 
El pretexto ya lo tienen, los asesinatos de los LeBaron fueron mediáticos, los cadáveres y la forma cruel y salvaje en que fueron victimados, se colocaron en todas las portadas televisivas y en las portadas de todos los periódicos del mundo, y a ellos este drama les sirvió para exhibir la incapacidad y la ineficiencia del gobierno mexicano para combatir al crimen organizado, ahora reforzado por la idea del gobernante estadounidense de que el gobierno mexicano, al permitir con impunidad el trafico de drogas hacia su país, está matando a cientos de miles de gringos drogadictos y que, por tal motivo, debe de castigarlo, declarando a los carteles como terroristas con las consecuencias que ya conocemos y que ya hemos reseñado, repercutiría en todas las áreas de la economía y de la seguridad nacional, pues como país clasificado de ayudar al terrorismo o protegerlo que es lo mismo, nos condena a que gran parte de las economías y de los países del mundo nos cierren sus puertas, y autorizan a los gringos a que envíen a sus tropas a perseguir a los delincuentes y detenerlos en donde se encuentren y, en este contexto, el mismo presidente, su vida y su libertad están en peligro, eliminar a Andrés Manuel es un objetivo prioritario y ellos tienen mil maneras de hacerlo, sus mejores estrategias gravitan en la ejecución de accidentes mortales, de magnicidios y atentados, inclusive en asesinatos a distancia, según el comandante Chávez, hasta envenenamientos.
 
Es increíble que legisladores y funcionarios defiendan tanto a los carteles, que solo falta que nos pidan a los mexicanos que para protegerlos nos convirtamos en barrera humana y que, con nuestras vidas, impidamos que se les atrape y para ello, hay millones de mexicanos para quienes la patria es sagrada y están dispuestos a brindar sus vidas para salvarla y protegerla, pero también hay millones de mexicanos que claman ayuda y protección de donde venga.
 
Tenemos que aceptar que es mucha nuestra pasión para defender al país de una intervención militar, pero que nuestras prehistóricas y escasas armas no nos permiten presentar un enfrentamiento digno que lave todos los agravios de antaño y recientes, que nuestros codiciosos vecinos nos han infligido a lo largo de la historia y nuestros posibles aliados están muy lejos.
 
Finalmente entendamos y precisemos este es un ASUNTO POLITICO generado por los grandes intereses del capital internacional, que nos inmiscuye porque ve que en la política internacional incendiara y agitadora, así como la fallida estrategia oficial en contra del crimen organizado, al que de alguna manera tolera al reblandecer su persecución, sean cuales sean las causas, los efectos y las consecuencias, el Presidente deberá de asumir una actitud patriótica para proteger al territorio, la dignidad y al pueblo mexicano de los asedios imperialistas que ansían en convertirnos en una colonia mas o en cercenar parte de nuestro territorio, adjudicándose un Estado de La República como siempre lo ha deseado. Tenemos confianza en que el Presidente en este momento crítico actué con prudencia y sabiduría, evitando que nos convirtamos en una estrella más de su bandera Yanqui.-Por el bien de la causa.
 
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