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Columnas y artículos de opinión

Emergencia magisterial

Causas y efectos

Por: Alfredo Ríos Hernández

10/12/2019

alcalorpolitico.com

*Persiste la inseguridad
*Costos de la violencia
*El rancho tiene plagas
 
Que todos los maestros del Estado de Veracruz tendrán a su disposición un número telefónico para que en caso de emergencias en materia de seguridad, tengan acceso de inmediato con las oficinas centrales de la Secretaría de Educación de Veracruz, línea en la cual también podrán reportar robos y extorsiones, así como todo aquello que ponga en riesgo su seguridad y las instituciones educativas, en la inteligencia que tal información habrá de llegar de inmediato a los centros de seguridad estatales y regionales, lo que permitirá respuestas inmediatos en auxilio tanto del sector magisterial como de sus entornos.
 
El anuncio incuestionablemente origina la atención del sector educativo veracruzano, así como de la población en lo general, no sólo porque los robos a las escuelas se han convertido en un escenario frecuente, sino porque de la misma forma, en muchas regiones los maestros han sido blanco de actos delictivos, escenarios recurrentes que han sembrado elevada preocupación en el ámbito educativo de los veracruzanos, así como entre los alumnos y los padres de familia.
 
Ayer mismo transcendió que en el municipio de Mariano Escobedo, cuatro maestros fueron secuestrados precisamente cuando se dirigían a la escuela donde prestan sus servicios, el lamentable suceso dio curso a que la población procediera al bloqueo de los caminos que comunican a dicho municipio con ciudades y pueblos de la región, como Nogales, Río Blanco, Magueyes y otros ubicados en tierras del Estado de Puebla.
 
Tales acciones asumidas de inmediato por parte de la ciudadanía de la zona central veracruzana, refieren por sí mismas el urgente reclamo de la sociedad para que se apliquen programas especiales en materia de seguridad, que por su efectividad logren reintegrar la tranquilidad y la confianza a la colectividad, así como significativa credibilidad en los programas y políticas que diseñan y ejecutan las autoridades, en el afán de recobrar los niveles de seguridad que hace décadas (mucho tiempo ya) privaba no sólo en Veracruz, sino en todo el territorio nacional.
 
Se confía en que el anuncio difundido ayer, paralelamente a la desaparición forzada de varios maestros, refiriendo la instauración de una red de comunicación para que se denuncie de inmediato un hecho delictivo, que afecte a integrantes del sector educativo veracruzano, no sólo sea exitoso y frena actos gansteriles en tales ámbitos, sino que, de la misma forma, operen programas que extiendan mayor tranquilidad en beneficio de todos los veracruzanos y quienes transiten por tierras de nuestro Estado.
 
LO QUE SE VE
 
Que es precisamente la referencia de elevados ámbitos de inseguridad, tanto en las vías de comunicación de gran parte del país (incluyendo obviamente las carreteras de Veracruz) lo que de acuerdo a la opinión de diversos empresarios, sobre todo del sector involucrado en servicios turísticos, como son los de hotelería, restaurantes, bares, centros de diversión, servicios de transporte y demás, que resultan sectores que incuestionablemente deben ser claramente definidos en etapa de “aguda emergencia”, por lo que obligado es que las autoridades apliquen, con toda su dimensión, los programas en materia de seguridad que desde sus inicios ha ido diseñando tanto el actual Gobierno de la República, como las distintas administraciones estatales y municipales.
 
Debe tenerse claro ya con el tiempo transcurrido, que desde sus inicios, el reto primordial impuesto por el reclamo de la sociedad a los nuevos ámbitos gubernamentales de la Cuarta Transformación, fue precisamente el de reducir la violencia y restaurar la tranquilidad social, ámbitos que se fueron desgastando vertiginosamente en el transcurrir de la presente y anterior década, escenarios negativos de elevado impacto que en lugar de encapsularlos se extendiendo por todo el país, hasta transformarse en hechos cotidianos, incluso con acciones de escalofriantes escenas en donde las víctimas han resultado ser pequeños aún de brazos, ángeles caídos por la virulencia imperante.
 
Es indudable que los costos de la violencia cuyos origines provienen de años atrás, hoy forman parte de la carga elevada y primordial, colocada en las espaldas de quienes conforman actualmente el Gobierno de la República, así como las administraciones estatales y municipales... Pero como refieren los campiranos: “Quienes heredan el rancho no sólo reciben los beneficios de las hortalizas, los árboles frutales, las vacas, los cañales, el gallinero, el trapiche y el alambique, sino que aparejado a ello van las plagas, las deudas, los intermediarios y las alimañas, porque el paraíso sí existe, pero es herencia en otra dimensión”.
 
Así es la administración pública, quien la hereda la debe asumir con la clara convicción que representará al poder más elevado de su ámbito, pero ello no le garantizará el disfrutar invariablemente de “un nicho de rosas”... Tal sentencia tiene su origen en nuestros ancestros, ello es bien conocido incluso por los niños de primaria.
 
El reto actual de las autoridades municipales, estatales y federales, al margen de las múltiples obras y mejoramiento de servicios (como los de salud) que demanda la colectividad, lo es el de aplicar con celeridad y eficacia, los mecanismos realmente apropiados que permitan restablecer niveles de seguridad, que han sido sustituidos por ámbitos virulentos, que no sólo originan incertidumbre, sino también otorga paso hacia agudas contracciones en la actividad económica, dando curso a preocupantes niveles de desempleo, incertidumbre e irritación social.
 
El registro cotidiano de “cierre de cortinas” aparejado al decrecimiento en la generación de fuentes empleo, es un reto que ante sí afrontan las actuales autoridades municipales, estatales y federales, que son los responsables de incentivar al sector empresarial, ofreciéndole espacios y ámbitos apropiados, para instaurar nuevas empresas que sean fuentes de empleo y por lo mismo, aporten hacia el desarrollo integral de nuestras tierras.
 
Son ya varias las regiones veracruzanas que en el transcurrir de la actual década han sido escenarios del cierre de pequeñas, medianas y grandes empresas, dejando de operar con las claramente identificadas consecuencias negativas que ello genera, reflejo de tales cierres es que se incrementa el desempleo y con ello se debilita la capacidad adquisitiva del consumidor, lo que impacta negativamente a otros inversionistas y, desafortunadamente, tales son los escenarios que heredó la Cuarta Transformación, reto que debe afrontar porque es un reclamo de toda la población... Habrá tiempo para evaluar los resultados... Ahí la dejamos.

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