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Columnas y artículos de opinión

2020, lo que viene

Por: Helí Herrera Hernández

06/01/2020

alcalorpolitico.com

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twitter: HELIHERRERA.es
 
La cuesta de enero será terrible para todos los mexicanos. Tengamos vicios como el fumar o tomar bebidas embriagantes, o no.
 
En efecto, este año que recién inicia ya registra aumentos exorbitantes a los cigarros que han subido de precio. El costo oscila entre 5 y seis pesos, en tratándose de marca solamente; por ejemplo, la cajetilla de montana pasa de 32 pesos que costaba hasta el 31 de diciembre a 37, y la de marlboro de 57 a 63.
 
Suben también las bebidas saborizadas. El impuesto se aplicará a los concentrados, polvos, jarabes, esencias o extractos de sabores que al diluirse permiten obtener aguas con sabor, así como todos los concentrados para prepararlos. Será de 1.26 pesos por litro, incluyendo, desde luego, los refrescos. Las bebidas alcohólicas tendrán un aumento de 4.5%, mucho mayor al que se incrementaron en 2019, que fue del 4 por ciento.
 
Subieron las tarifas de uso aeroportuario (TUA), que van integradas al precio del boleto de avión en 1.7%, pasando de 23.79 a 24.21 dólares, y de 45.20 a 45.98 dólares en vuelos internacionales, pero en varios estados de la república también subió el costo del pasaje en el servicio urbano, en un promedio de 2 pesos por viaje. Y en el rubro de hoteles, el aumento va de 3 a 3.5 por ciento, integrándose también a intermediarios de servicios como airbnb (casas particulares que se rentan a viajeros), que pagan ya una tasa del 5%, buscando el gobierno de Andrés Manuel evitar la evasión fiscal que representa pérdidas para la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de entre 1000 y 2000 millones de pesos anuales.
 
El problema de los aumentos no queda aquí. La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes anunció el pasado sábado 4, ajustes en los precios de marcas como bimbo, gamesa, modelo, sabritas, barcel, nestlé, alpura, marinela y tía rosa, debido al ajuste que Hacienda decretó en el cobro del IEPS (impuesto especial a productos y servicios), lo que conlleva afirmar que quizás para cuando usted este leyendo esta columna de opinión ya hayan subido de precio las galletas, las papas fritas (tan socorridas por los niños y jóvenes), la mayoría de la comida chatarra, las medias cremas, la leche, los gansitos y todo el pan de caja o embolsado.
 
¿De que sirvió el aumento salarial anunciado el pasado mes de diciembre con bombo y platillo por el gobierno federal del 20 por ciento >pasó de $102.68 (5.43 dólares), a $123.22 (6.51 dólares)<, si el índice de bienestar familiar sigue deteriorándose en más de 52.2 millones de familias mexicanas con estos aumentos?
 
Ninguna comparación es buena, pero mientras en México el salario mínimo por 8 horas de trabajo es de 6.51 dólares (considerando que se respete la jornada laboral de 8 horas), en Estados Unidos el trabajador obtiene 7.25 dólares por cada hora trabajada, es decir: 58 dólares por jornada de trabajo (1,131 pesos diarios).
 
¡Casi 10 veces más de capacidad de compra!

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