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Columnas y artículos de opinión

Los dominios sindicalistas

Causas y efectos

Por: Alfredo Ríos Hernández

13/02/2020

alcalorpolitico.com

*El emporio ferrocarrilero
*Enjuagues magisteriales
*La madeja de intereses
 
Desde muy pequeño escuché decir a “mis mayores” (nunca reflexioné en mi etapa infantil sobre los tiempos en los cuales sería yo parte del núcleo “de los mayores”) que en el contexto social, no resulta apropiado ignorar los “usos y costumbres” vigentes en cada región y que, por lo mismo: “A donde fueres has lo que vieres”... Dejo constancia que tal expresión vaya que se la he escuchado en infinidad de veces a esos recios español de los nacidos, creo que en La Galicia y sus alrededores, por aquello de su acento que de alguna manera identifica a los originarios de esas bellas tierras de conquistadores.
 
Tal introducción a mi modesta entrega del día de hoy, es porque en la región en la que nací y he vivido en distintas etapas de mi transitar, espacios que conforman el distrito de Córdoba y sus extensos entornos, cuyas tierras regularmente están destinadas a la agricultura, fueron cual moda campirana desde décadas atrás invadidas por quintas cafetaleras, así como áreas de naranjales y cítricos en lo general, a lo que se suman la caña de azúcar, al margen de verduras, legumbres y diversas frutas cuyo cultivo cubren significativos espacios de la región central veracruzana, en los que también destacan los distritos de Orizaba, y los lomeríos huatusqueños así como zongoliqueños... En estas tierras, desde muy corta edad registré en mi memoria que los trabajadores de ingenios azucareros, cuando se enfermaban o agarraban la parranda, así como los días de descanso y en la etapa de sus vacaciones, con marcada regularidad quienes los cubrían resultaban ser integrantes de sus respectivas familias e, incluso, cuando se requería en etapas de zafra incrementar el personal, los emergentes emanaban de familiares de los mismos sindicalizados.
 
O sea, que “la expansión” de plazas laborales en la industria azucarera, de hecho se encontraba “eternamente copada” por los mismos apellidos de siempre y, a más de ello, por sus descendientes o compadres... La referencia con el transcurrir de los años fue adoptada en otros rubros de la actividad industrial que, para aquel entonces, también formaban parte de las propiedades del gobierno, como son el caso de la industria petrolera, la industria eléctrica, la industria de la telefonía, agregando el sector de la minería y el sistema de transporte ferroviario, tanto de carga como de pasajeros y... “Ni tardos de perezosos”: También arribaron los poderíos sindicalistas a los ámbitos educativos y de la de la administración pública en lo general, sectores a los cuales “llegaron para conquistar e imponer sus dominios”.
 
¿Y por qué nos surge éste tipo de apuntes desordenados que al propio autor desconciertan?... La causa es una: Porque en materia de marcos sindicales y derechos laborales, en éste, nuestro país, se han conformado dos sectores claramente vinculados entre sí y notoriamente entremezclado con intereses mutuos, que por décadas se han respaldado el uno del otro, argumentación que trataré de explicar, pese que de alguna forma continúo “hecho pelotas”, frente a una madeja de intereses confusa y entrelazada con factores diversos.
 
Los “derechos sindicales” y la propia creación y operación de los sindicatos, incluyendo obviamente las cúpulas del poder sindicalista, registraron casi en la mayoría de los casos una mutación que les permitió combinar convenientemente (“tanto para los unos como para los otros”) la transformación del proceso sindicalista no sólo como eje rector de las plazas laborales a su libre albedrío, sino para operar como aliado de núcleos de poder político, por conducto del adoctrinamiento partidista hacia su entorno y “la entrega” de sufragios en cada elección, agregando multitudinarias manifestaciones de apoyo sindical hacia al poder público municipal, estatal o federal, cuando las circunstancias lo requirieran.
 
Salvo escasas excepciones (de verdad muy escasas) los sindicatos al interior de empresas propiedad del gobierno, se convirtieron (en contubernio con grupos de elevado poder políticos) en centros de cacicazgos sindicales, con directivos que se eternizaban en el liderazgo y que, cuando quebrantaban “su palabra” enmarcada en acuerdos cupulares entre el sector labor y los elevados círculos del poder público, las cosas (como por arte de magia) se les complicaban a los dirigentes...
 
Si voz tuvieran desde las tumbas figuras como “La Quina”, poderío absoluto en espacios petroleros, bien podría referirnos cuál fue la causa de su desplome, como muchas otras figuras en los ámbitos del liderazgo podrían anotar las causas de sus descalabros en el mando sindicalista, tanto obrero, como agrario e incluso educativo... Porque obviamente el proceso judicial contra Doña Elba Esther, líder suprema del magisterio nacional, no resulta nada extraño a posturas políticas al interior del núcleo de trabajadores de la educación... El tema judicial de la maestra más poderosa en los ámbitos magisteriales, no está vinculado a renglones educativos sino a los ámbitos de la vida política del país... ¿O estaré transitando por senderos del error, víctima del delirio originado por mi edad?...
 
Así las cosas (por fin logré retornar al tema inicial de plazas magisteriales) claro debemos coincidir, en que las plazas laborales no deberían ser manejadas como “pertenencias” por parte del sindicalizado, como si formara parte del “peculio familiar”, que por lo mismo, incluso son heredadas de padres a hijos o de tíos a sobrinos, incluyendo el tema de apertura de plazas sindicales para más integrantes de la familia, las cuales deberían cubrirse pero por vía de reales exámenes de oposición, práctica que cuando se realiza ya se encuentra el resultado “arreglado desde andenantes”.
 
Fueron las empresas propiedad del gobierno, que para entonces conformaban emporios invalorables que representaban parte de la riqueza del patrimonio nacional, las que alentaron perversiones en el marco del sindicalismo nacional... Y cuando existieron líderes de verdad auténticos (no marionetas como lo eran la mayoría) en empresas paraestatales como Demetrio Vallejo en Ferrocarriles Nacionales, que pugnaba por la dignidad sindical y la sana distancia entre patrón y sindicato, el resultado fue la represión y el encarcelamiento de los dirigentes sindicales, con acciones gubernamentales claras y contundentes para que “la receta represiva” la entendieran los petroleros, los médicos de los sistemas oficiales de salud, los telefonistas, los mineros, porque todas ésas empresas y muchas más, para aquel entonces formaban parte del patrimonio de la nación.
 
Y muchos (casi la totalidad) de esos emporios industriales de ingresos incalculables que formaban parte del patrimonio nacional, fueron vendidos en marcos de extrañas operaciones financieras a núcleos del sector empresarial, me decía un amigo estudioso del tema: “Y no vendieron la Universidad Nacional Autónoma de México, el Politécnico Nacional, Petróleos Mexicanos, La Comisión Federal de Electricidad y el Sistema Educativo Nacional, no por falta de ganas, sino porque no tuvieron tiempo” ...
 
Pero tales referencias (volviendo al tema) nos trasladan de la misma forma a los vicios sindicales que persisten en nuestros entornos, mismos que otorgan a los sindicalizados la potestad heredada por los anteriores propietarios (que fue el Gobierno) para heredar, o que se otorgue preferencia para cubrir temporalmente una plaza laboral a quién el sindicato señale, que regularmente es familiar o recomendado del titular de la plaza laboral en cuestión.
 
Vicios tortuosos que incluso han dado curso para que en empresas como Petróleos Mexicanos, las plazas que se encuentran vacantes “se alquilen” por parte de “sus poseedores”, que disfrutan de ingresos sin el menor esfuerzo, salvo el que constituya estirar la mano para recibir el ingreso por el “alquiler” de la plaza laboral de que es titular.
 
Años, muchos años han transcurrido con trabajadores no sindicalizados en los muelles portuarios, que laboran al amparo de plazas “alquiladas a sus titulares”, los que reciben ingresos por un esfuerzo no realizado, en tanto que quien sí labora sin los ingresos y las prestaciones apropiadas, lo es el “Cuije” que constituye una mano de obra “sub-arrendada” para cubrir huecos laborales no cubiertos por sus titulares.
 
Debe quedar claro que en verdad han existido hechos heroicos escenificados por obreros como los de Río Blanco en la etapa revolucionaria, al que se le podrían sumar otros más, como el de Cananea, porque sí hay honra, valentía y gloria en la historia del sector laboral de nuestras tierras, pero de qué honorabilidad podríamos hablar cuando los maestros “heredan” plazas laborales por encima de educadores preparados y capacitados, que se encuentran de tiempo atrás en lista de espera.
 
En ocasiones, éste nuestro país pareciera que registra en materia de desarrollo pasos hacia atrás y, mientras no logremos superar tales tendencias perniciosas, continuaremos en las mismas, con todo y “La Transformación”...ahí la dejamos.

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